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A B C MIÉRCOLES 3 TMT! ENERO DE 10- 6 PAG. 6. EDICIÓN i íf P J TAVA DEL Clt HTEL DEL 76 REGIMIENTO DE VWANTEiyA, ALEMstNJl EN hecha con el bronce de tos cañones tomados á Vruncia en la guerra de i8 yo- yi. los medallones representan los principales jefes alemanes durante la campaña. La portada acaba de inaugui arse con motivo del ic. aniversario de la fundación de La unión de cama; adas del y 6 en Tíamburgo. FO! Huim Tranipus. MOTIVOS (O TJendición de palmas. La iglesia estaba fría y muy obscura. Sólo unas cuantas viejas quedaban dentro. Fuera reinaba Abril, el Abril florecido de la tierra de España. Recuerdo cómo por las calles de la aldea ondulaban las palmas procesionales y cómo el turiferario iba lanzando al aire nubes blancas cuyo aroma fingía la fragancia de una flor más recién nacida. Silbaban los rapaces en hojas de lirio; llevaban las mozuelas en la mano romero bendito. Culebreante, la procesión se detuvo (í) Fragmentos de! libro así titulado, original de G. TVlartinez Sierra, que publicará muv en breve Ja cas; Garnier de París en el atrio. Attob te portas, principes vestras et introibít rex glorias. Conmovióse el recio portón; abrióse Juego de par en par; el aire matutino, entrándose en la iglesia, empalideció las luminarias del fondo y estremeció los panos de duelo, sudarios de las santas imágenes. Las viejas rezadoras sintieron erizarse sus cabellos. Colóse un pájaro por el boquete azul, hendió la nave con las alas abiertas, se posó en el retablo, rompió á cantar... y de este modo entró la primavera en el templo. X 1 I oy es la primera tormenta del año: y la- voz de sus truenos es de buena nueva, porque nos dice con pompa inofensiva: ¡Ya viene el verano! Ya están deseando nacer las amapolas en los campos de trigo. El aire esta tarde tenía calentura, pero ahora ha comenzado á llover, y el olor á búcaro que sube de la tierra mojada vale más que un imperio, vale un poema. ¡Con qué ansia está bebiendo la tierra las gotas de lluvia escasas, muy grandes y ruidosas! Arrecia el chaparrón, las gentes corren, pero los árboles, que ya tenían sed, extienden las ramas para bañarse en lluvia. Me gustan las tormentas, y el verano es mi amigo: quisiera ser como los árboles, quisiera ser como una pradera, para beber el sol y bañarme en las aguas frescas que ahora caen del cielo: tengo envidia á ¡as últimas ramas de los árboles: son menudas, frágiles, de alegre color recién na cido, que apenas se atreve á ser verde; á medio