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A B C. UIMüR i. DE EÑBRO DE J 9.O Ó. PAG. EDICIÓN i. antes bien, enseña y amaestra cuando anda. Y entra el año nuevo pórtico adelante; gallardo y acometedor, empieza su trabajo creyente y vigoroso como justicia de Enero. Viene su primavera, y produce sus flores. El mozo, como las ve frescas, las juzga de naturaleza diferente de las antiguas que se han ajado. Lkga el verano, y el mozo imagina que hace más calor que el verano antecedente. Y es que el calor del día se siente en la carne y el caiov pasado se siente en la memoria. Y el año mozo, subiendo y subiendo, alcanza ala cima, llega á su invierno y, dando la vuelta á la escalera, comienza á descender por el otro tramo. Y sólo entonces echa de ver que no ha hecho nada nuevo, que ha pisado los mismos escalones, que ha sembrado por los mismos surcos, que la tierra es la misma y da los mismos frutos bajo los mismos elementos, la misma humedad para ablandarlos, el mismo sol para caldearlos; que la humanidad es la misma, con sus mismos sentimientos, pasiones, vicios y deseos. Y el mozo, al descender por los peldaños que holló su padre, advirtió que había retrocedido al pórtico donde su sucesor con hosca impaciencia esperaba su caída. Y entonces, compungido, le habló de esta manera: -Sube, sube por donde subí. Pero ten ya sabido que no es posible traer cosas de la luna á la tierra, ni añadir á la naturaleza física ó sentimental nada que no esté en ella: todo empieza, reside y acaba encerrado en la atmósfera terrenal como en caja de impenetrable acero. El mundo no anda, rueda; y cuando nos parece que ha caminado mucho, le hallamos retrocedido al mismo meridiano del día de ayer. No hay más que un sol para todos los días de la historia. Vienen los años mozos suprimiendo y pisoteando á los años viejos. Y flores y cosechas, y arte y política, y filosofía y religión, serán las que fueron aunque se las desfigure con tra jes. y nombres diversos. El germen que cae dentro de la tierra y el hombre que va dentro de la sociedad, tendrán siempre igual figura que tuvieron. Cuando aparezca el Dios innegable, habrá razón para incendiar los tabernáculos. Pero no vale la pena destronar á Dios para erigir ídolos de forma extravagante, ni destituir cultos para relevarlos con supersticiones de caprichosa invención. EUGENIO SELLES ANO MOZO Y ANO VIEJO p j l mozo de los cabellos de oro, de la apos tura arrogante, de la cabeza erguida, aguardaba en el pórtico, al pie dz la doble escalinata sin fin por donde sube y baja la vida. E! viejo de los cabellos de plata, de las piernas temblorosas, de la cabeza encorvada, descendía penosamente por los peldaños postreros. El mozo le veía bajar y le miraba con la impaciencia propia del vigor juvenil que desea andar, como caballo fuerte que piafa en su parada, cansado del descanso. Era uno el año nuevo; era otro el año viejo. Y ambos, puestos al alcance de la voz, hablaron así: El año mozo. -Apresúrate, apártate; ya has acabado tu camino; no embaraces el mío. Eres lo pasado, lo muerto; soy lo presente, lo vivo; Jos vivos entierran á los muertos. Quiero enterrarte pronto, para subir á esos altos escalones donde has vivido demasiadamente. E año viejo. -Bien está, hijo mío; mi hijo, aunque te pese, porque si yo no hubiera vivido, no vivieras tú, y no hay ser nacido sin que lo engendre otro semejante. No te impacientes: tú me heredarás, tú me enterrarás; conozco mi destino, pero déjame acabarlo sin enterrarme hasta después de muerto. Aún me restan algunos días. No produciré en ellos flores, pasó mi primavera; no daré calor, pasó mi estío. Pero estos días de escarcha y lluvia, los últimos de mi vida, son de sementera. Déjame sembrar; déjame á lo menos el trabajo triste, el trabajo sin premio, el de echar en la tierra, antes que mi cuerpo, el grano que yo no he de ver germinado y crecido fuera de ella. No te adolore mí labor; tú recogerás los frutos; siembro para ti. T 51 año mozo. -Ni eso quiero de tu mano arrugada. No se siembra con granos secos y apolillados en el granero. Busco semillas frescas; quiero cultivos nuevos. La tierra damas de lo que has conocido y disfrutado. El año viejo. -No da más; tu inexperiencia te engaña, como me engañó en mis tiempos dorados. También fui soberbio y audaz; la juventud lo es siempre, porque es la esperanza, y la esperanza cree en todo menos en la derrota y la caída. También me envanecí y me juzgué superior á mis predecesores, y quise corregirlos. También tuve mi primavera, con sus flores perfumadas y vistosas y sus frutos fragantes y jugosos; tuve mi estío, con sus ráfagas calientes y sus ardores de fiebre. Considera que todo lo que odias por caduco ha vivido, y es caduco precisamente por haber vivido. Todos hemos sido modernos algún día, no porque trajéramos novedad, sino porque éramos juventud. Y todo lo moderno será viejo otro día. Cuando sobrevenga tu invierno, tu estación fría, la estación en que desciende el termómetro humano, dilatado antes por el calor, y veas que tus sucesores llegan á la altura de tu cabeza, entonces- amarás á tus padres en lugar de apartarlos. Nunca el hombre ama á su padre tanto como cuando tiene hijos. ¿Sabes por qué? Por el egoísmo eterno; porque necesita que sus hijos le amen á su vez. También los tuyos se impacientarán por heredarte. También querrán apartarte pensando que les estorbas. Díles entonces que esta escalinata por donde yo bajo ahora y tú bajarás necesariamente, es bastante ancha para que suban sin embarazo ellos y todos los que tengan pie firme y peso en la base; pero los que intenten subir dando de puntapiés al que está más arriba, se exponen á perder el equilibrio y caer de espaldas. Acabó el año viejo su plática y su camino, andando y hablando á la par, porque el tiempo no se detiene ni para enmendar errores- PARA DAMAS Y GALANES He aquí los nombres extraños que anoche el azar juntó en la fiesta de los años que el A B C celebró. PAREJA PRIMERA D RODRIGO SOR 1 ANO CON LA DEUDA ESTAMPILLADA LA DEUDA Yo soy la Osuda exterior, y pido á mí caballero brillante obsequio en dinero, que es lo que sabe mejor. SOR 1 ANO Tu conducta mendicante demuestra poco decoro;