Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
SEAÑQ CUATRO. NlíM. 355. CRÓNICA UN 1 VERSALILUSTRADA. EL AÑO POLÍTICO 1171 año 1905 será llamado dentro del actual período el año de los cambios de Ministerios y mejor aún el año de las crisis Empezó su vida con el Gabinete Azcárraga; siguió con el de D. Raimundo Fernández Víllaverde; continuó por la entrada del partido liberal en- el Poder y el Ministerio del Sr. Montero Ríos, y termina cuando está á la cabeza del Gobierno D. Segismundo Moret. En medio de estas mudanzas políticas totales ha habido variaciones parciales, por vía de amenidad de los descansos. La hubo por la derecha, cuando el señor La Cierva fue sacrificado á los enojos estudiantiles sustituyéndole el Dr. Cortezo; sacrificio, cuyas consecuencias tocamos todavía. Y, para ponerse á tono, la izquierda monárquica á los quince días de constituido el Ministerio liberal prescindió del Sr. Urzáiz, á quien D. José Echegaray casi por fuerza sucedió. Ni han faltado crisis sorprendentes, estupendas, como la que hizo que los señores González de la Peña, Sánchez Román y Mellado fuesen sustituidos por los Sres. Puigcerver, Gullón y Eguílior. La inconsistencia ha sido la nota dominante de la política, durante esos doce meses del calendario. Cuando nó se la ha oído se ha esperado escucharla. Apenas ha pasado día, sin que en él se hablase de crisis ministerial. Y, mientras el Poder ejecutivo se ha mostrado incierto y deleznable, el Poder legislativo ha estodo sumido en la inacción. Desde que se promulgó la Constitución vigente, ningún año ha contado, como este de 1905, con menor número de sesiones de Cortes. Los breves días- que el Ministerio Víllaverde tuvo abiertas para su agonía, las Cámaras conservadoras, y la corta y fatigosa temporada, en que las Cortes liberales han probado su esterilidad, demuestran, juntamente con lo mal que lo han hecho los diversos y variados Gabinetes, lo absurdo de la vulgar afirmación, según la cual el Parlamento es una remora para gobernar nuestro país. Si así fuese, en ningún otro año se podía haber trabajado por el Poder ejecutivo tnás, ni mejor. 1 EJ Congreso liberal ha empleado en constituirse la mayor parte de sus sesiones, á pesar de que en las elecciones de sus miembros, como en las de los electivos del otro Cuerpo colegislador, hubo relativa corrección por lo que respecta al Gobierno y se alteró poco la normalidad. Sin emba- go de todo ello, las ventajas han sido para el partido conservador, quien de esas elecciones hubo de sacar una de las minorías más formidables, que se han conocido en Cortes españolas. El grupo viílaverdista al cual se suponía con superior arraigo en la opinión, salió de las urnas enteco y, lo que es peor, desorientado. Los republicanos no han ganado ni perdido en número; en cohesión, en trabazón moral han descendido; porque, el jefe supremo, el Sr. Salmerón es discutido á toda hora; los elementos de mayor peso y valía reflejan en su actitud y hasta en sus palabras ¡a contrariedad; los levantiscos y revolucionarios revelan su disgusto en su despego y sólo en el pesimismo fundan sus esperanzas. Los rradicionalistas batidos por el oleaje del tiempo, experimentan continuos quebrantos sin lograr reponer sus pérdidas. El partido gobernante es precisamente el que se halla en situación más crítica. Su mayoría parlamentaria es débil y está descompuesta. La división en grupos se manifiesta muy acentuada y no parece sometida á un vivo sentimiento de solidaridad. El año 1905 no ha sido á propósito para corrientes de efusión; hay poco calor en los corazones para que el fenómeno se produzca. Dondequiera que existen varios núcleos, las moléculas van de unos á otros en atracciones y repulsiones continuas, sin adherirse fuertemente á ninguno, y por tanto sin cristalizar. Si el partido conservador parece haber escapado á semejantes condiciones, débelo á la fatídica labor de la muerte, que, con pocos meses de intervalo, arrebató de la política y del mundo á dos de sus primeras figuras: D. Francisco Silvela y D. Raimundo Villaverde. El partido se organiza, se disciplina y robustece bajo la férrea mano de D. Antonio Maura. Mas, á acontecimientos tan siniestros no se ha de confiar la misión y la vida interior de una parcialidad política. Y el partido liberal necesita reorganizarse, disciplinarse y robustecerse, para sí y para la Patria. El conservador ha hecho la obra de fuera adentro; el liberal tendrá que hacerla de dentro á fuera; es decir, con la convicción profunda, en todos y cada uno de sus individuos, de la patriótica tarea, que les está encomendada; de la necesidad nacional de encauzar y llevar á la vida del Estado las aspiraciones civilizadoras de la gran masa progresiva de nuestra sociedad; del interés común en constituir un instrumento vigoroso, que sirva á tan altos fines. Si consideraciones tan elevadas despiertan el entusiasmo, habrá calor para fundir los elementos útiles, y acometer la empresa. Esto ha de ser el objeto inmediato de la labor política en el año que empieza. ¡Trabajo de los liberales arduo, difícil; pero fecundo y completamente contrario al efectuado en el año, que acaba de terminar! MANUEL TROYANO SlMADRID, I. DE ENERO DE 1906. NUMERO EXTR. C 10 CÉNTIMOS. JUICIO DEL AÑO Llego su turno á la Luna de ocupar la presidencia, por mas que Marte intentaba suplantarla y detenerla... ¡Que el Dios del año que vieni limite sus impaciencias, ya COA la Luna es bastante para que tengamos guerra Si en cuanto asoma una diosa va todo dios de cabeza, ¡buenos marcharan hogaño Jos asuntos de la tierra! Y puesto que son segaras las astrales influencias, bien puede profetizarse Ja suerte c uz nos espera bajo el influjo de un astro que se ctece, que se amengua que se estira, que se encoge, que se marcha, que se acerca, que se esconde, que se asoma, que se ensancha, que se estrecha, que sí entero, que si parte, que si dale, que si vuelta... Como él estaremos todos para rendirle obediencia: muy más locos que las cabras ¡en chifladura perpetua! ¡Ya miro y remiro al año con la camisa de fuerza! ¡Ya estoy viendo Jas locuras inauditas que se acercan! Don Segis será constante decidido Canalejas, apocado Romanones, y jaculatorio Vega; será don Bruno un Demóstenea, y Gasset un Columela, y Amos un Necker con gotas, y Luque algo más que un César; mudo Soriano, y Montero sordo de entrambas orejas; manco el marqués de Comillas y cojo Eugenio Silvela; no estará triste Vadillo, ni Maura tendrá soberbia, ni Osma hará leyes de alcoholes, con permiso de la Prensa; y hablarán, cuando les dejen, no más que por incidencia, Sánchez Román dos palabras, Rodríguez San Pedro, mtdia. ¿Queréis locuras más grandes más fecundas, más completas? No habrá muertes en los dramas, ni tesis en las comedías, ni tangos en las revistas, ni nota triste en las piezas... Y, en fin, locos de contentos con las locuras ajenas rebozaremos las propias para más engrandecerlas y atronaremos las calles, las plazas y las plazuelas