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A B C SÁBADO 3o DB DICIEMBRE DE i 9 o5. PAG. 8. ED 3 CÍON i a sus compatriotas la gentil Princesa con el clásico y ya casi formulario deseo de un very happy néwyear. ¡Un año es poco! Si la felicidad de la princesa Ena está en España, deber y gusto de los españoles es desearle vivamente que venga á nuestra Patria cuanto antes y sea en ella feliz toda su vida. F. DE LLANOS Y TORRIGLIA. -i Viti JK IJ EL REY DE CAZA T on Alfonso asiste, como es sabido, á una cacería organizada en su honor por el conde de Valdelagrana en el castillo de Santa Cruz de Múdela, propiedad de este aristócrata. El viaje desde Múdela al castillo se hace en automóvil. El recorrido se hacía antes, empleando coches, en menos de una hora. El castillo de Múdela, mejorado constantemente por su dueño, es de elegante construcción, y sus torreones están rematados por graciosas almenas. Se levanta en medio de una gran extensión de terreno, perteneciente en lo antiguo á la Encomienda de Múdela, con 3o.ooo fanegas de tierras de labor ó dedicadas á pastos, olivares y viñedos. No es, sin embargo, esta finca la única importante de las que su dueño posee en la provincia. En su interior el castillo está perfectamente distribuido, con cuartos muy cómodos á la inglesa. La pieza más importante es el nuevo y hermoso hall, de más de 14 metros de largo, donde se ha colocado la mesa de biliar, adornado con antiguos grabados ingleses y fotografías de notables ejemplares de raza caballar. El antiguo hall, en el cual llamaba la atención la hermosa chimenea, de gran carácter, fue convertido hace poco tiempo en suntuoso comedor. El castillo está rodeado por una gran verja. En Múdela abundan las perdices. En algunos sitios hay caza mayor. p J -í- t ü; L PRINCIPE DE BATTENBEG CON SU HIJA LA PRINCESA ENA. ÚLTIMO RETRATO QUE SE HIZO ANTES DE EMBARCAR PARA ÁFRICA que se había formado en Aldershot con soldados y oficiales de diferentes regimientos y que constituía el núcleo más brillante de la expedición contra los ashantis, debía dirigirse á Prashu. No era, claro está, una jira de placer la excursión del príncipe; pero, como por otra parte, todos los augurios eran de que sería breve y de más lucimiento que riesgo, la separación del padre adorado, esposo amante y deferente yerno, más que de angustiosas inquietudes, era sólo ocasión de tiernísimos recuerdos. ¡Con qué cariño pensaba en él la monísima Ena, contemplando acaso el último retrato que les hicieron juntos, y que hoy publica A B C como ilustración de este artículo! ¡Y con qué alborozo y regocijo enseñaba y leía á sus hermanos, á sus primos, á sus amiguitos, una carta que días antes había recibido del padre ausente! A uno de los pequeñuelos compañeros de juego de la princesita, que aunque ya no es un chico alocado, no ha llegado, por fortuna suya, á la edad en que el miedo á las conveniencias engendra la hipocresía, debo no sólo algunos de los detalles que anteceden, sino también noticia, que con toda su formalidad de hombrecillo asegura ser exacta, del contenido de la carta. Era la primera que de él tenía la niña; era también contestación á la primera que ella le escribiera. E! príncipe Enrique, aprovechando una escala de su barco, había hecho una excursión á Sevilla. AHÍ halló, entre otros pliegos, uno que contenía algo que quería ser carta, que desde luego, con sus trazos inseguros y su redacción candorosa, era un pedacits del corazón de su hija, palpitante de inocencia y de amor filial; y entonces, el infortunado padre, ignorante de que hablaba por úiiima vez con su niñita rubia, forjó un proyecto, acarició una idea, que hoy más parece visión del porvenir, y le escribió: Sé buena y quiere á tu madre. Si lo haces así siempre, cuando seas grande viajarás. VENDRÁS Á ESTE PRECIOSO PAÍS DE ESPAÑA. ¡YA VERAS CÓMO TE GUSTA Y CUAN FELIZ SERAS A Q U Í! Un mes después, Enrique de Battenberg, enfermo de fiebre desde los primeros días de su desembarco en África, fallecía en alta mar á bordo del Blonde. ¿Quién duda que la princesa Victoria Eugenia conservará esa única carta, esas que fueron, por ministerio del hado, las últimas palabras de su padre? ¿Quién duda que con lágrimas la leerá y la releerá todos los años en estos días, tan bulliciosos para los dichosos, pero tan sombríos para los tristes? ¡Sólo Dios sabe si para Ena de Battenberg no volverá á haber tampoco Pascuas tan alegres como aquellas de los primeros tiempos de su niñez, hasta que, cumpliéndose ¡a profecía de su padre, venga á eñe precioso país de España y sea feliz aquí! Muchos parabienes recibirá estos días de EL TENOR ANTONIO PAO 1, QUE DEBUTA ESTA NOCHE EN EL REAL CANTANDO HUGONOTES n n n m n i m n TMTTnBinitff