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A BC. VIERNES 29 DE DICIEMBRE DE 1905. PAG. 6. EDICIÓN 1 SyV KJll TEATRO E P I L O G O Tal ha sido hasta la fecha mi teatro; es decir, la parte verdaderamente importante de mi teatro, que no por su valor intrínseco, sino por las circunstancias extrañas y excepcionales que la rodearon, pudo tener y tuvo, á mi juicio, trascendencia indudable. Posible es que, andando el tiempo, estas Memorias íntimas, ó lo que fueren, requieran ana segunda parte; porque, como decía Ginesillo de Pasamonte: ¿Cómo quiere vuesamer- de eso, pocos tenían noticias exactas y verdaderas, celebraré haber vencido en parte ¡a fastidiosa aridez del asunto, para que los profanos los comprendan y todos los juzguen de hoy en adelante, no á tontas y á locas, sino con conocimiento de causa. Porque la verdad es que apasionaron grandemente, no sólo á los que en ellos intervenían por interés directo, sino á todo el público que asiste á los teatros y lee los periódicos, y ya me daría yo con un canto en los pechos si lo que llamamos masa neutra, que tanto influye me ha de alterar la salud porque las cosas sigan como están en este punto. El que es bueno para que le premien y se enfada si no le premian, ya no es bueno del todo. Y no se hace el bien al prójimo por ganarse su estimación, sino por la verdad ira é inefable satisfacción que proporciona el saber que se ha hecho. TJástame, por ejemplo, estar seguro de varias cosas indudables, y que son á saber: Que no hace ocho años todavía los autores desperdigados carecían de fuerza para hacer valer tus LA ESCUADRA J N G L E S A DEL ATLÁNTICO QUE ACABA DE FONDEAR EN VIGO. LA COMPONEN OCHO ACORAZADOS, CUATRO CRUC 2 ROS Y TRES BUQUES MENORES CON 8 O O O TRIPULANTES Y 5 o c) CAÑONES ES BUQUE ALMIRANTE EL EXMOUTH Y MANDA LA ESCUADRA EL ALMIRANTE WlLSON Fot Gil. ced que esté acabado el libro, si no se me ha acabado la vida? Pero por ahora quédese esto aquí, y olvídese en eJ acto cuanto llevo dicho, puesto que ía! vez no merece otra cosa. Bien sabe Dios que al empezar no tuve otro propósito que el de explicar, con la claridad y prontitud que pudiese, algunos acontecimientos en que por casualidad tomé parte, y respecto á los cuales andaba la opinión un tantico extraviada, y de paso arrimar el ascua á mi sardina, enterando á la gente de lo que soy, tengo y quiero, como dicen en los juegos de prendas. En lo tocante á lo primero, ó sea el relato de sucesos que levantaron no hace muchos años gran marejada, y de los cuales, á pesar A causa de haberse agotado muchos números de A B C algunos lectores no han podido reunir todos los artículos publicados bajo el epígrafe de Mi teatro En vista de lo cual, se ha formado con ellos un tomo, ilustrado con numerosos fotograbados, que hoy mismo se pone á la nta en Jas principales librerías de la corte. (Suelto de contaduría. sin saberlo en todas las manifestaciones de la vida nacional, se ha enterado por fin de lo que es y significa la Sociedad de Autores, y deja de- mirarla con los ojos torcidos. Respecto á lo segundo, es decir, á lo que á mí atañe personalmente, también me alegraré, ¿por qué negarlo? de que se cambien un poco las tornas y deje el respetable público de creer que trato siempre de molerle y de fastidiarle, y me midan los señores críticos con el mismo rasero que á los demás, y no crean los autores nuevos que yo acaparo los carteles oponiéndome resueltamente á que estrenen cuantos sainetes, zirzuelitas y follas traigan embotellados, ni piensen los viejos que traté jamás de man darlos y dirigirlos, ni que aproveché. el mérito ajeno para la propia notoriedad, ni que... en fin, otras cosas peores. Pero en esta segunda parte no hago gran hincapié. Si los hados me conceden lo que en ella pido... bien venido sea; si no, ¡qué se le ha de hacer! No he de perder el buen humor ni se derechos, pagaban cara la administración de sus obras, debían á los editores cientos de miles de pesetas, recaudaban poco y ¡legaban, por lo general, al fin de su carrera sin poder disfrutar el producto de su trabajo; que las compañías de zarzuela funcionaban con dificultad por el precio exorbitante de los servicios y las trabas á ellos anejas, y que todos aquellos vicios seculares estaban sólidamente arraigados por contratos y escrituras... hasta el punto de que cuantos conocían el asunto á fondo juzgaban imposible, no ya la ejecución, sino el intento de transformar el viejo sistema. Sé también, y también me basta, que el milagro se hizo; que todos los autores- dramáticos quedaron verdaderamente unidos y libres, como rezaba el lema famoso; que la administración de sus obras, en las cuales mandan con entero dominio directamente, es mucho más barata, que la recaudación de derechos casi se ha duplicado; que los principiantes tienen mer cado más extenso en que ofrecer sus produc-