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7 VES s 8 OE DICIEMBRE DE 39o5. PAfí. 4. EDICIÓN le ha olvidado algo importante, por cuanto el Sr. Montes Sierra, sigue hablando durante otros diez minutos. Cuando estos momentos han transcurrido, el orador grita de nuevo: Y esto es lo que voy á decir como resumen Ytranscurren otros ocho ó diez minutos, y al fin, perdidas ya nuestras esperanzas, sin fe ninguna en las promesas halagadoras del orador, vemos estupefactos, asombrados, que el Sr. Montes Sierra enmudece y se sienta. Casi no queríamos creer en lo que veían nuestros ojos, cuando el señor conde de Romanones, que comenzaba á hablar, vino á confirmar la realidad del sorprendente fenómeno. El señor conde de Romanones hace constar ante todo que el Sr. Montes Sierra ha estado hablando cincuenta y tres minutos Y yo no se- -añade el Sr. Conde- -y yo no sé cómo contestar al Sr. Montes Sierra, porque ignoro si el Sr. Montes Sierra ha formulado una pregunta, ha explanado una interpelación ó lo que ha hecho Un poco difícil es saberlo, pero el Sr. Montes Sierra torna á hablar luego, y otra vez oímos cosas pintorescas y amenas referentes á obieros, piedras, fallo, expediente, Comisión provincial, magistrado, Domínguez Pascual, 1. de Enero... Y no ha sucedido nada más de notable en la Cámara. En los últimos momentos de las horas destinadas á ruegos, el señor barón del- Sacro Lirio nos ha hecho oir sus íntimos pesares; más nos detendríamos en ellos si el espacio nos lo permitiera. El Sr. Barón es un hombre sencillo, bueno, afable; él ha puesto siempre su actividad y su inteligencia al servicio del partido liberal; en el partido liberal no ha habido nunca un hombre más leal y más constante que él; á él se dirigen en su distrito todos los elementos, sean liberales, conservadores ó socialistas. ¡Yo, señores- -exclama al fin el Sr. Barón no sabiendo ya lo que decirnos en su abono; -yo, señores, soy monárquico hasta el exceso! ¿Por qué, pues, el partido liberal no ha correspondido á los méritos y lealtad del Sr. Barón? Esto es lo que ni él ni nosotros nos explicábamos ayer tarde. -Reconozco, señores- -dijo el señor conde de Romanones- -que el partido liberal está en un enorme déficit con el señor barón del Sacro Lirio; pero el Sr. Barón no debe culpar al partido liberal y al Gobierno. jEl Sr. Barón- -añadía el Sr. Conde- -debe culpar á su Destino, á los hados! Y el Sr. Barón oyó estas palabras lleno de profunda tristeza. Destino dicen los diccionarios que es encadenamiento necesario y fatal de los sucesos Este Sr. Barón, tan bueno y tan afable, es un señor á quien los sucesos se le han encadenado muy mal. AZOR 1 N i a LA CUESTIÓN POR TELÉGRAFO T emores de Italia. T oma, 27, 9 m. El Rey ha celebrado una larga entrevista con el exministro de Negocios Extranjeros Sr. Visconti Venosta para tratar de ¡os asuntos que se han de ventilar en la Conferencia de Algecíras. En los círculos políticos reina gran inquietud por los resultados de dicha conferencia, temiéndose nuevas complicaciones entre Francia y Alemania y deseándose en el representante de Italia tacto suficiente para evitarlas. TOesistencia del Sultán. París, 27, 1 i. El corresponsal del Times en esta capital ha recibido una carta de un amigo suyo, muy conocedor de la cuestión de Marruecos, en vt que se afiírima que Alemania hizo saber secretamente al Sultán ía actitud de las Potencias sobre el cambio de lugar de la Conferencia antes de que contestase, y decidiéndole á que lo hiciera negativamente sobre la reunión en Madrid en vez de en Algeciras. Añade que el Sultán no sólo se opondrá á todo proyecto de reforma, sino que tratará de anular las ya implantadas, y que sus representantes llevarán á la Conferencia un preconcebido espírittu de susceptibilidad é intransigencia que causará probablemente serias dificultades. X t r a vez Algeciras. París, 27, 9 n. Se asegura que en breve el Gobierno español se pondrá de acuerdo con los embajadores extranjeros para fijar definitivamente ¡a fecha de la Conferencia de Algeciras, pues en dicho punto es donde se reunirá. A las cuatro y medía, cuando nuestro núme ro estaba para entrar en máquina, recibimos aviso telefónico de que el Viaducto de la calle de Segovia se ha hundido. Salen inmediatamente para el lugar de la catástrofe nuestros redactores y fotógrafos. Los primeros nos envían los datos que publicamos á continuación, y los segundos varias fotografías, de las cuales sólo publicamos una por los apremios del tiempo. Es h que, sin embargo, da idea más aproximada de la magnitud de la catástrofe. crujidos de un árbol que se desgaja, pero que ns dieron importancia á! a cosa, creyendo que los producía el viento que reinó toda la noche. El hundimiento de parte de esta hermosa vía que ponía en comunicación, como es sab do, la plaza de Oriente con el barrio de San Francisco el Grande, salvando la calle de Segovia, se produjo á las cuatro y veinticinco minutos. El estrépito fue tremendo. La alarma entre los vecinos de las casas y calles próximas fue tan grande, que muchos salieron despavoridos á los VA zXk íi l íÍ Declaraciones del Kaiser POR TELÉGRAFO P a r í s 27, j 1 n. Hoy publica Le Temps una información procedente, al parecer, de origen autorizado, en la cual se afirma que el Kaiser, en una reunión privada, ha dicho textualmente: Se asegura sin razón que existe un partido de la guerra en torno mío. Ese partido no existe, y sí existiera sería lo mismo, pues á mí únicamente es á quien corresponde decidir. Yo no quiero la guerra, considerándola como cosa contraria á mi deber ante Dios y ante el pueblo. Algunos de ¡os actos realizados por Delcassé me habían molestado, en efecto, pero en cambio admiro el tacto y la prudencia de M r Rouvier; y por lo que á mí hace, he dado á Tattenbach instrucciones conciliadoras y no intentaré nada que sirva para crear dificultades. i JSLdlBMMH hV ¿Kf 0l MXív. iíí A Afortunadamente, según aviso que recibimos al trazar estas líneas, no han ocurrido desgracias personales. La hora intempestiva en que el siniestro ha ocurrido no es la más á propósito para el tránsito de personas ni de coches. A esta circunstancia se debe, sin duda, el que alguna gente no haya encontrado su sepultura al pie ó entre los hierros del Viaducto. La pareja de Seguridad que hace guardia en él se hallaba, por casualidad, en el extremo opuesto. Dicen estos guardias que desde las doce de la noche observaron ruidos extraños, como íC; -v TM t -x ASPECTO QUE OFRECE EL VIADUCTO DE LA CALLE DE SEGOVIA DESPUÉS DEL HUNDIMIENTO DE ESTA MADRUGADA Las autoridades y los arquitectos municipales se presentaron minutos después en el sitio de la catástrofe, ordenando todo género de precauciones, entre otras, el aountalamiento del resto del viaducto. A la hora de retirarnos de la calle de Segovia amanece. Miles de personas contemplan el triste cuadro que ofrece el hundimiento. Hoy desfilará todo Madrid por el mismo sitio para lamentar esta nueva desgracia, que pri va á la corte de una de sus más bellas y atrevidas construcciones modernas. W i n n i 1 ni nnniirmr nmTmni 1