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IAÑO TRES. NUNICA UN. IVERSAL ILUSTRADA. rece ser que detrás del proyecto mencionado, hay contraído algún compromiso. ¿Por quién? No se ha concretado todavía este punto. Sábese que el empeño en que salga pronto de las Cortes esa ley es grande entre el elemento militar. Sábese también que el espíritu de la generalidad de los políticos no es favorable á ello. Presúmese que será casi imposible sacar deü actual Parlamento la indicada disposición legal, y con tales factores se plantea la cuestión. La perturbación de los ánimos es grande. La pretendida extensión del fuero militar alarma á todos los liberales y aun á los mismos conservadores; porque en ese género de asuntos se ve claramente donde se empieza, pero, no adonde se irá á concluir. Además, existe el grave peligro de que la cosa tome un carácter de imposición, en cuya atmósfera no alcance la ley ni majestad, ni respeto. Todos los elementos políticos han hecho cuanto les- ha sido dable para llegar á tan complicadas y difíciles circunstancias. La autoridad, el prestigio y sobre todo la popularidad del Parlamento están por los suelos. ¿Quizá se levanten en el período, que alborea en el horizonte! Como no se conoce lo que vale la salud hasta que se pierde, no se aprecia la libertad política y civil hasta que se la ve en moría! riesgo. Estímulos tan fuertes son necesarios á energías tan decaídas, como los de la voluntad nacional. Por eso, los que pueden sustraerse un poco al pesimismo sorabrío, que hoy constituye la enfermedad del alma espaespañola, contemplan con serenidad de juicio el fenómeno social que se anuncia; conceptúan que durará corto período, y, en cambio, por reacción natural, tonificará este desmazalado ánimo colectivo. El daño más grave estará en el retroceso, que habrá de producirse- n el concepto merecido á los demás pueblos, á cuyos ojos habremos recaído en nuestras antiguas enfermedades. La acción del tiempo y la influencia del intelectualismo europeo habrán podido hacernos ganar espacio en varios órdenes de relaciones de la existencia patria. La falta de higiene espiritual en la vida pública fomenta nuestros crónicos males. El abandono de los depurativos ha causado sus naturales efectos, y los dolores sordos y vagos aumentan la aprensión. En condiciones tales, es lógico que los pesimistas se despachen á su gusto. Pero, aquí, como en las falsas alarmas de las grandes concurrencias, lo mejor es recomendar calma al público y pedirle que se entere bien de lo que aconteceLa razón y la justicia prosperan con la iranctuJlidad. MANUEL TROYANO 26 DE DICIEMBRE DE i 9 o 5 NÚMERO SUELTO, 5 CÉNS. CONCURSOS EL DE LA LOTERÍA g a ¡olería no ha querido este año favorecer á nuestros lectores devotos de los rancursos que organizamos en su obsequio. Hparte esa contrariedad de la suerte, podemos estar satisfechos del resultado del ultimo concurso. Su éxito ha sido inmenso. Las lisias de solucionistas que durante tres días han llenado varias columnas de nuestro periódico, han sumado más de tres mil nom bres. Con ser laníos, no han llegado á constituir los que han acertado el 4 por J. OOO de los que han enriado soluciones, viniendo á resultar un promedio deyzo. ooo laspersonas que han intervenido en nuestro concurso y las que, por consiguiente, han com erado y leído A B C Como pudo verse en las mencionadas listas, hemos recibido soluciones de casi lodos los pueblos de España, lo que prueba la gran circulación de A B C, y que es leído hasta en los más apartados rinsop. es ds la Península. De este resultado verdaderamente kcíagaÜor, debemos felicitarnos y por él damos las gracias al público que tanto nos fassorecs. PREOCUPACIONES. Los hombres políticos de primera fila están preocupados; muy preocupados. ¿Constituyen el motivo de su preocupación el debate y la aprobación de los presupuestos? No; la causa del apuntado fenómeno psíquico está más allá de esos hechos, los cuales al realizarse nos meterán en el proceloso piélago, donde aún no es fácil calcular en qué dirección y con qué velocidad habremos de hacer ia travesía. En todas partes, y más que en ninguna en nuestro país, transpiran los secretos. El ciudadano español es, tocante al misterio, poroso como un botijo destinado á enfriar agua. Lo res ervado se rezuma por esos poros, y moja cuanto se llalla á su alrededor. Sin embargo, para todas las personas que están enteradas de él, continúa el secreto siendo secreto mientras va de boca en oreja y no se dice en alta voz. Este de que se írata ya se ha dicho, no sólo á medias palabras, sino apalabras enteras; no obstante nadie se ha querido dar por advertido. Se traía del proyecto de ley para somerer á os tribunales militares ¡os delitos contra Ja Paírra y contra el Eiérciío. Pa- T an sabio como el inventor de la lotería fue el que dispuso que el sorteo de más importancia, el de los premios más espléndidos se verificase la víspera de Navidad. De este modo, la glotonería atenúa los estragos de la avaricia; lo amar go de la decepción se compensa con le dulce de las golosinas. La Navidad se ha deslizado risueña Nadie diría que cada prójimo de los muchísimos que han comido, bebido, cantado y reído del domingo acá, ha perdido seis millones de pesetas ó una buena parte de esa bonita cantidad. La Nochebuena lo fue de verdad para el buen pueblo de Madrid. La alegría reinó en todas partes; los vecinos que no quisieron echarse á la calle en busca de emociones, las sintieron, sin embargo, desde su domicilio, porque por algo era Nochebuena y no era noche de dormir. La Pascua fue digna de la fiesta de la víspera. El tiempo contribuyó á animar- la. La chiquillería se despachó á su gusto, golpeando á más no poder tambores y panderas, y por ende los oídos del pa- cíente vecindario. Los paseos fueron hormigueros humanos. Los teatros se llenaron por tarde y noche. A Palacio, á la capilla pública, fueron centenares de personas ó admirar trajes valiosos y variados uniformes. La Navidad, en fin, ha sido la de todos los años: un testimonio de la pública felicidad que se disfruta en España, digan lo que quieran los termómetros de los agoreros de oficio, que tanto abundan. La nota saliente y más consoladora de estos días, ha sido la de no haberse registrado ningún hecho sangriento de esos que tanto abundan. Sobre todo, cuando la diversión triunfa y el alcohol corre. lina agresión en la plaza de Pontejos y no de graves consecuencias, y nada más. El atentado contra el cardenal Casañas en Barcelona y la muerte del criminal fue la noticia de más sensación que ofreció al público el único diario que se publicó por la noche. Las manifestaciones del ministro de la Guerra y la polvareda que levantaron, llegándose á hablar de crisis, constituyeron el único acontecimiento político que llenó las conversaciones en los círculos, 1 y á fe que los ministeriales, oyendo los comentarios y las predicciones, no ponían á pesar de la festividad del día, cara de Pascua. Un nuevo rasgo de la marquesa cte Squilache, á cuya inagotable caridad va á deberse que no se cierren los asilos de golfos y que haya en España una popula- 1 ridad, la suya, merecidísima, legítima, indiscutible... AEMECH