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B C. DOMINGO 24 DE DICIEMBRE DE 1905. PAG. 11. Desde las pridel viernes comenzó á formarse la cola para entrar á presenciar el sorteo. Apesar de ¡a temperatura no muy extremada, la concurrencia era menos numerosa que otros años. A las dos. de la madrugada se obtuvo para A B C la fotografía que hoy publicamos. De siete á nueve de la mañana de ayer se vendieron algunos puestos de la fila por los golfos que los ocupaban, pero á precios muy económicos. En la Casa de la Moneda, los porteros exigían á todo el que pasaba sin estar en fila el pase ó permiso firmado por los jefes de la dependencia. C N LA CASA D E LA M O N E D A Des J de poco después de las ocho de la mañana de ayer comenzaron á llegar á la Casa de la Moneda los funcionarios de distintas clases que habían de intervenir en el acto del sorteo. A las nueve menos cuarto el jefe de servicio, D. Antonio Antelo, dictó las últimas órdenes, observando escrupulosamente si todo el mundo está en su puesto, y se constituyó la A I E S A DEL SORTEO. Presidente, don Ramón G. Aguüar, subdirector segundo del Tesoro; fiscal, D, Mariano del Todo, jefe de negociado de la Intervención general; vocales concejales: D Manuel Salvador y don Francisco Gómez Avila; secretario, D Abelardo Pérez Salas, jefe de negociado del Tesoro. El personal de servicio lo formaban: jefe, D. Antonio Antelo; mecánico, D. Mariano Jabardo; electricista, D. Manuel González; oficial de bolas, D Vicente Llofens; preparadores: D. Manuel Mavil, D. Pascual Rumbao, D. Bernardo Luque, D. Manuel Fernández; regente de imprenta, D. Emilio M o K N T R A E L PUBLICO. A las nueve en punto y en medio del mayor orden entró el público en el salón de sorteos, situado en la planta baja del ala izquierda de la Casa de la Moneda. Dos oficiales y cuatro agentes del cuerpo de Seguridad entraron en el salón, pasando aquéllos á estrados. El público tomó asiento en los bancos colocados al efecto y de los cuales el primero, reservado á las señoras, fue ocupado por siete ú ocho curiosas entusiastas de la lotería. A las nueve y diez el presidente agitó la campanilla y comenzó la tarea de comprobación y recuento de las bolas. El señor presidente advirtió que el sorteo constaba de 42.000 billetes y que si alguna persona quisiera ver algún número podía hacerlo reclamándolo en el acto. Al llegar al millar décimo séptimo un individuo del público solicitó que se le mostrara el número 16.080. Fue complacido el peticionario, previa la venia del presidente. La operación del recuento duró veinte minutos. Acto seguido y por millares se procedió á separar las bolas cortando las cuerdas que las sostenían, invirtiendo en esta operación poco más de cinco minutos. Después dos empleados removieron las bolas con dos paletas hasta que, siguiendo instrucciones del presidente, se hizo funcionar el espiral automático q u e traslada aquellas al bombo grande. El público sigue con gran atención todos estos trámites y operaciones que se verifican con la precisión y escrupulosidad acostumbrados. A ¡as diez menos cuarto han c s a d o tor T E S DEL SORTEO. ANmeras horas de! a noche las bolas al bombo, ocupando próximamente una sexta parte de éste Se procede á colocar las bolas de los premios, entregando los mayores separadamente el presidente á un empleado, el cual los va mostrando al público, también uno por uno, comenzando por el mayor. Al gritar: ¡Premio de seis millones de pesetas! mientras mostró al público la codiciada bolita entre los dedos, una corriente de emoción dominó á todos los que presenciaban el acto. Con las mismas formalidades se siguió echando en el depósito todos los premios restantes, siempre de mayor á menor. Al exclamar: ¡Premio de un millón de pesetas! un chusco grita: ¡También es bueno! Los premios de 5.000 pesetas se ech m de ciento en ciento. En tres minutos pasan al bombo pequeño por el espiral automático las bolitas de premios. Entran en el salón cuatro niños del Colegio de San Ildefonso, vistiendo uniforme de gala. Se remueven los bombos y comienza la extracción. i OS PRIMEROS NUMERAOS. El 28.604. es el primer número que sale del bombo, y le corresponde el sexto premio. ¡25o.000 pesetas! ¡Bien empieza! Salen después varios de 5.000 pesetas, y á los pocos minutos sale el 23.276 premiado con 60.000 pesetas. Pocas bolas más y sale el i.095 scon cuarenta mil pesetas; en seguida el 1.571 con setenta mil; un minuto después el 6.904 con cincuenta mil oesetas: el 15.763 con treinta mil, y el 17.541 con cien mil. ¡Es un vértigo de premios mayores! El sexto premio ha caído en Granada. Sigue una larga serie de premios de einco mil pesetas. Casi seguidos cantan el 19.311, el 22.212 y el 38.227, agraciados respectivamente con c; ento, setenta y cuarenta mil pesetas. A las diez y cuarto entra el segundo turno de chicos, que empieza cantando el 68 pelao, lo cual produce hilaridad en el público. Con gran rapidez y claridad vocean los números los niños sin conseguir sacar un solo premio grande, retirándose visiblemente contrariados y un tanto cohibidos por la ovación con que les despide el público. Se remueven los bombos, entran otros cnicos y en pocos minutos salen el 39.682, 12.004, 10.479 y 39.407, premiados por el orden en que los enumeramos con ochenta, treinta, cuarenta y setenta mil pesetas. Mientras se verifica el correspondiente meneo de bolitas se relevan los niños y viene K L CUARTO P R E M i O que salea las TM once, correspondiendo al 24.356, y pronto se sabe que ha tocado en Barcelona. Sale en seguida uno de cuarenta mil pesetjs, y siete minutos después que el cuarto, se canta las tres veces de reglamento el público cree que se tratSi deJ gorao y se oyen voces de ¡ahí está! No es el primero, pero n i es un araño de anís: ¡dos millones de peseta. Madrid ha sido favorecido con el tercer premio. Aumenta la impaciencia de! público. Desde las once y media hasta las doce menos cinco salen: uno de cien mil, otro de noventamí! uno de ochenta mil, tres de cincuenta y dos de trescientas mi! A las doce menos cinco, y en medio de la mayor expectación sale el 3.364, caíQ UINTOElP R E M I O El ¡Bien porqueha mando en Tomeüoso. los chegos! Vocéanse uno de treinta y otro de sesenta mil pesetas. Ü L P R E M I O GORDO. Dan las aoce y el gordo sin salir, á pesar de que sólo quedan seis premios grandes en el bombo. Con el 27.795, que gana setenta mu pesetas, se lleva el público un chasco más. Hay muchos que creen que la bolita mágica de los seis millones se ha quedado fuera, cuando se nota que el niño que coge los premios hace un movimiento de sorpresa. ¡Ese es! ¡Silencio! El ¡32.865! ¡Seis millones de pesetas! repite el niño con son de triunfo, aunque algo velado por la emoción. Se repite dos veces el numero y el premio, mientras el público prorrumpe en un ¡ooohl general de desencanto y abandona el local una gran parte. En este momento se oye el estampido del fogonazo que al obtener una instantánea nuestro redactor fotográfico, produce el magnesio. Corre el rumor de que el gordo ha caído en Barcelona. ¡Hasta eso! dicen unos; ¡El que no llora no mama! exclaman- otros con acento trágico. Entre los comentaristas no falta quien diga que se ven las manos del Gobierno El premio mayor salió del bombo á ¡as doce y siete minutos; es decir, dieciocho minutos antes que el año pasado el 15.162, que fue e) gordo de 1904. ¡Datos para ¡a historia. El sorteo ha perdido todo interés. Salieron en pocos minutos dos premios de 3o.000 pesetas y uno de 80.000, y á los doce y media se cantó el último premio de los grandes: el 29.284, premiado con 40.000 pesetas. El salón quedó casi vacío. Sin incidentes ni emociones se sacan los que quedan de 5.000 pesetas, y á la una menos cuarto se da por terminado el acto, sin que se haya promovido el menor escándalo ni contratiempo, gracias á las disposiciones acertadísimas de cuantos en él intervinieron. Los curiosos que han presenciado ei sorteo desfilan lentamente por los jardinillos de la Casa de la Moneda, un poco mohínos, un poco desengañados, pero con el íntimo y reconcentrado propósito de... buscar el desquite el año que viene. i OS Q U E SACARON E L GORDO. Los niños del colegio de San Ildefonso que intervinieron en la extracción del premio gordo, fueron Adolfo Alonso Martínez, Víctor García y García, Sebastián González Solana v José María Abocina. Es de suponer que sean gratificados por los afortunados dueños de los seis millones La gratificación no es para el Colegio; es W r i Kiffiw r e c i b a n a O EGUNDO PREMIO. ¡El 39.086! En Ma drid, y se oye decir que se vendió en la lotería de la Equitativa. Gran emoción entre el público, que espera con ansiedad la salida del ¡Gordo! Nuevo cambio de chicos que traen buena mano. En poco más de cinco minutos salen dos premios de 90.000 pesetas, uno de 60.000 y otros de 5o.000, 40.000 y 3o.000. O L TERCERO. A las once y veintisiete minutos, y contestando al ¡i5.55 el ai e c nta os p envc tt- bTM