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RE NU 348. CRÓNICA UNSVER ILUSTRADA. siaotív fie l a festividad leJ lía y pie el jgiei soiaal c unests S tau lleres jraeela ílisfrrata l a KocSielMiema, n se Ssassa A B C 2 4 DICIEMBRE DE i9o5 NÚMERO SUELTO, 5 CÉNS. reunido por ejemplo mercea a ese ahorro üspaña que durante ocho, quince ó vein 3 00 millones de pesetas; cantidad no ex- te días hace felices á muchos ciudadanos; cesiva, pues solamente para la extracción otros ilusos Cañizares que, como el medio verificada ayer, se han puesto en movi- aplaudido y medio protestado anteanomiento más de 40 millones de esa mone- che en Apolo, se contentan con ser venda. AI 4 por 100 de interés esos 100 mi- turosos unas cuantas horas. Además, la llones dejan por lo menos cuatro de uti- lotería es la única cosa en que tienen fie lidad. Reservando uno para gastos inelu- muchos españoles. Y algo es algo; que dibles y p 3 a acostumbrar al tenedor de menos es no tenerla en nada. Si todos libreta á obtener, con regularidad, algún los que jugamos, nos decía ayer un jugaproducto de su dinero, aunque sea poco, dor empedernido, supiéramos que uno é iniciar una buena costumbre, los otros iba á ser fusilado, todos estaríamos intres millones pueden distribuirse en pre- tranquilos, ¿por qué no estar esperanzamios á la suerte. dos de que nos iba á tocar el gordo El Los tres millones de pes. etas destina- argumento era aplastante y digno de ser dos á premios consentirían ds dicar á di- seguido de la frase sacramental de mucho objeto un millón de reales al mes. chas comedias: Ahora lo comprendo Esos premios habrían de ser relativamen- todo te grandes todos; pues á la lotería nadie Fuera de! a lotería, que fue la nota va en busca de premios chicos, y en equi- gorda del día, -se registró también la trisvalencia á éstos quedaría siempre en po- tísima del entierro del pobre Riquelme. der del poseedor la libreta, constante- ES entierro fue una verdadera manifestamente habilitada para entrar de nuevo ción popular. Si el infeliz actor se mueen suerte. Desde 5.000 ñasía 5oo duros re veinticuatro horas más tarde, se huse podrían distribuir en premios cada vez biera dado el caso de desfilar su cadáver ios 5o.000 pesos que correspondieran. por el teatro de Apolo, mientras dentro Ei segundo sorteo, que ahora se hace to- se celebraba una regocijante función. ¡La dos los meses, debería ser sustituido por hubo anteanoche, y el difunto estaba de ese otro. El Estado no perdería grsn cuerpo presente en la casa mortuorial cosa; y las costumbres ganarían. Como que sólo faltó en el programa el tíPoco á poco se haría la transforma- tulo de la conocida comedia Muérete y ción. Un ciudadano- -y hay muchos- aeres. En! a Comedia se interrumpió el esque esté abonado á un décimo át lotería, si dedicara al indicado género de treno de Las cigarras hormigas, de Bena ahorro las 345 pesetas que semejante vente, apenas comenzada la representad abono supone, se hallaría al cabo del año ción, por indisposición repentina y grave con ese pequeño capital, representado de un actor. La revancha la tuvo el iluspor i3 ó 14 líbrelas; oireceríaun anzue- tre autor en el Español estrenando La lo á! a fortuna, y tendría el pequeño re- sobresaliente, que obtuvo gran éxito. Llegaron los príncipes de Baviera para curso para un caso de ahogo. ¡Estoy tan convencido de que, si ei ahorro no se asistir á la boda de su hijo Fernando. Se populariza por ese camino, no lo verifi- constituyó la comisión nacional encargacará por ningún otro, dada la psicología da de estudiar la transformación del imde nuestro pueblo, que no desaprovecha puesto de Consumos, otra lotería nacioocasión para hacer estas ligeras indifica- nal, pero que inspira menos fe que la juciones! La de hoy es la mejor; por eso gada ayer. Y, finalmente, se conoció el arrojo algunos granos ai aire, á ver si proyecto reformando la ley de Alcohol les que, naturalmente, no agrada á los caen en el surco. alcoholeros. Es posible que los consumiMANUEL TRO Y ANO dores, en vista del proyecto, determinen acabar con el alcohol existente, haciendo de él el mayor consumo posible de un A Jgunos fueron los madrileños que se momento á otro. Como quien dice, de consideraron felices ayer. Muchos hoy á mañana. Ya lo verán ustedes, ó por calles de Dios los que renegaron una vez más de su lo menos lo oirán por suerte y maldijeron la lotería, esa tim- esta noche... t ba indecente del Estado ese timo AEMECE descarado ese robo legal etc. etcétera. Porque eso sí; desde 3 a hora de salir la lista grande, todo el que no ha po- IMPRESIONES dido dar un pellizco en forma de premio PARLAMENTARIAS al Tesoro, se considera estafado, burlaA D I O S A LOS Escribiremos cuatro pado y escarnecido, y se dedica á detracA M I G O S labras con el solo objeto tar á la lotería. Hasta el momento del desengaño, todo fue bien; la dicha de la de que no se crea que la Asamblea nacional noilusión fue completa. Aunque no sea más celebró ayer sesión. La ausencia de señores que por eso hay que bendecir á la lote- diputados fue ayer mayor que el día anterior; ría; porque siquiera es la única cosa en muchos de los que quedaban se disponían á salir anoche mismo v se desnedían afectuosa- CASIQN ANUAi reacia vueive con tanta fuerza á Jos españoles hacia la realidad, como la lista grande de la lotería. ¡La gente que ayer por la mañana echaba cuentas de rico y hoy contempla la ruina de sus ilusiones! Pero, esa vuelta dura unos instantes: los que tarda en ponerse á la venía la emisión de billetes para un nuevo sorteo. Aprovechémoslos. No hay para qué predicar contra la lotería; sería inútil. El Estado fomenta ese vicio, cual no protege ninguna otra manifestación de la actividad nacional. El número de sorteos verificados al cabo del sño y el de millones invertidos en la extracción, que acaba de efectuarse, lo dicen todo. Él Estado es, sin embargo, quien puede ir corrigiendo la perniciosa afición, y haciendo evolucionar el engañador juego hacia e! ahorro. ¿Cómo? ¿De qué manera? ¿Suprimiendo la lotería? No; con los crónicos apuros del Tesoro no se hallará ministro de Hacienda que prescinda de ingreso tan saneado. Pero, puede combinar el ahorro con la suerte; único modo de que aquél sea popular. Esto no es una afirmación caprichosa. Cabe señalar uno de los medios prácticos de llegar á tal objeto. Hay muchos. Concretemos para demostrarlo. El ahorro es asunto muy tratado y conocido, aunque poco practicado. La combinación con la suerie no es imposible. Pongamos un ejemplo. A ínfimo precio se puede por el Estado ó por la entidad, á quien éste encargue del negocio, vender unas libretas á las cuales se hayan de pegar los sellos del (ahorro Estos sellos los compra si quiere cada cual con aquello, que escatima de sus gastos CÍ empleado con lo que le so bra de su sueldo; el dependiente, de su salario; de su jornal el bracero, y hasta de la sisa la criada; es decir, con todo aquello, con que unos y otros juegan á la lotería. Llegan á 25 las pesetas representadas por los sellos pegados á una de las libretas ya dichas. Entonces, ésta se cambia por oirá que representa igual cantidad y tiene además un número, como un biJiete de lotería. Como este número aquella libreta puede dar derecho á un premio, con la diferencia, de que el billete no premiado se pierde, y 3 a libreta se conserva siempre, y entra en los sucesivos sorteos. Estes son factibles de efectuarse en ¿SííL? parecida forma á la usual. Se ha