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B C. S Á B A D O 23, D E D I C I E M B R E D E 1903. P A G 9. E D J C I O N i. rie de unas narraciones pseudo- cientíñcas, escritas hace años. Doce fueron ios apólogos debidos á la pluma del Dr. Bacteria y cinco son los publicados. Por casualidad ha llegado el libro á nuestras manos. Creemos conocer á su autor. Alguien ha corrido el velo; pero el libro no se vende, y esto embaraza v mucho á quien de él tiene que ocuparse. Con todos los respetos que me merece la decisión del insigne maestro, yo creo que no debiera reservar su libro de la pública lectura de las gentes. Es un vivero de ideas grandes y sanas; está escrito con una gran sinceridad, y aun cuando el autor califica de sermoneos científicos y trasnochados lirismos á Jas que él llama bagatelas literarias, los que las hemos leído y saboreado, esperamos con impaciencia la segunda seriejie tan preciosos cuentos, pues estamos convencidos de que no merecen el sueño del olvido, entre otras razones, porque despiertan el entendimiento y hacen pensar en muchas cosas importantes y trascendentales, de las cuales depende la vida y la pros peridad de esta infortunada patria nuestra UN ESTUDIANTE Í Í; J LA NOCHEBUENA Un año más en el hogav paterno celebramos la fiesta del Dios niño, símbolo augusto del Amor eterno, cuando cubre los montes el invierno con su manto de srmiño como en el día de la fausta boda ó en el que el santo de los padres llega. La turba alegre de los niños juega, y en la ancha sala la familia toda de noche se congrega. La roja lumbre de los troncos brilla del pequeñín dormido en la rejilla, que con tímido afán la madre besa, y se refleja luego en la vajilla de la dispuesta mesa. L GENERAL D CESAR VILLAR Y YILLATF, NUEYU CAPITÁN GENERAL DE MADRID arte; y, de qué modo se funden y compenetran siempre cuando son cultivadas por I ujosa y elegantemente editado acaba el genio. de publicarse un libro sumamente cu- I i n oftalmólogo de gran inteligencia, rioso y muy digno de ocupar un lugar D Rodolfo del Castillo y Quartie preferente en la biblioteca de todo buen llers, se ha dedicado con ahinco á desenespañol. En él, un joven médico, el doc- trañar la parte arqueológica de su espetor A G. Tapia, que representó á Es- cialidad y á los estudios realizados acerca paña durante las fiestas celebradas en de epigrafía oftalmológica, á los colirios Londres en honor del Centenario descu- oieosos en la antigüedad, al Código de bridor del laringoscopio, D. Manuel Gar- Hammucabi y la oftalmología en los tiemcía, ha recopilado con verdadero amor pos babilónicos, añade hoy un erudito cuanto se refiere á la vida y hechos del folleto referente á la oftalmología en insigne español, demostrando la influen- tiempos de los romanos. cia que ejerció en la laringología y en el Demuestra que las especialidades méarte del canto. dicas y singularmente el cultivo y trataPara ello, después de hacer una rese- miento de las enfermedades de la vista ña muy cabal de los festejos, transcri- llegaron en tiempo de los romanos á biendo ios principales discursos y traba- constituir una profesión muy lucrativa y jos leídos por los hombres de ciencia más honrosa. Ya lo fue en Egipto, y la divieminentes del mundo en la inolvidable sión del trabajo médico era un hecho en apoteosis á Manuel García, describe su tiempos de Herodoto. biografía sin olvidar al padre y á los herEl escrito del Dr. Castillo merece ser manos del insigne español. Retratos y ¡eído por los médicos; como dice muy autógrafos avaloran el trabajo, reprodu- bien, volviendo la vista al pasado se haciéndose al final del libro la invención llan ios grandes fundamentos que intedel laringoscopio y la interesante Memo- gran todos nuestros progresos, todos ria acerca de la voz humana y algunos nuestros adelantos y toda la cultura de otros escritos del antiguo cantante. que tanto nos envanecemos, y parafraLa lectura del libro del Sr. Tapia es seando al gran maestro Verdi, puede remuy instructiva é interesante; tiene, ade- petirse su célebre frase cuando del promás, el encanto de lo vivido, demostrán- greso musical hablaba: Tomate all antico dose una vez más el vigor de nuestra raza, e saca un progresso. representada en esa generación de artis- T on el nombre modesto de Cuentos de tas celebérrimos. Por fin se observa qué vacaciones, un ilustre y célebre mévínculos estrechos unen á la ciencia y al dico ha dado á la estampa la primera se- LETRAS MEDICAS Recuerdo cuando llegan estos días los versos del delicado poeta Queral, porque tal como la describe en la conmovedora composición á sus padres, con motivo de la Nochebuena, se pasaba la clásica fiesta en el hogar modesto y honrado donde crecí, y porque así se celebra en la mayoría de los hogares españoles. ¡Santa y bendita fiesta de alegrías y bienandanzas cuando somos niños! ¡Manantial inagotable de queridos recuerdos cuando avanzamos én el camino de la vida! ¿Quién no evoca hoy la figura venerable de la abuela, la imagen venerada de la madre, la de todos los seres queridos que se fueron, como dice la copla, para no volver jamás? Los padres murieron; los hermanos se dispersaron; el hogar bendito se cerró. ¡Triste del que llegando á viejo no ha sabido ó no ha podido fundar un nuevo hogar que sea continuación de aquel en que nació! María Buchental, aquella dama tan ilustre, de tan buen corazón como claro entendimiento, daba en Nochebuena una cena á aquellos de sus amigos que vivían solos; esto es, á los que no tenían familia. -Con ustedes no cuento mañana- -decía la víspera á los casados, á los padres. -Ustedes se están en casita, y YO-