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VIERNES 22 DE DICIEMBRE DE i 9 o5. PAG. 4. EDICIÓN 2. a stan hechos para perderlos, para lanzarlos al zar! No sabemos sí hemos oído bien: mira, nos ahora ya con un indecible asombro a! seior Concas. Y el Sr. Concas exclama dando tra gran voz: ¡Yo he tenido la honra de naufragar tres veces! En el auditorio se (producen unos sordos Tiurmullos; indudablemente, no sabemos qué pensar del Sr. Concas; comenzamos á sentirnos desorientados acaso ante una fina, una suavísima ironía. Y tocados estos puntos, el orador ha de pasar á ocuparse de unas alusiones que se le han dirigido á su vida política. Esto- -dice el Sr. Concas- -es una tempestad política en un vaso de agua Esto no tiene en realidad importancia, ¿Es que no está bien clara la vida política del Sr. Concas? Yo tuve ia inmensa fortuna de merecer la protección paternal de D Antonio Cánovas. Esta es la primera declaración que nos hace el señor ministro. Además de esto, el Sr. Concas fue íntimo amigo niel Sr. Fernández Viilaverde. ¿Y por qué no decirlo? -añade el orador dispuesto á entregarnos su mási- preciqso secreto- ¿Y por qué no decirlo? Eh Sr. Fernández Villaverde tuvo el propósito de que yo fuera quien reorganizase la armada Y no es esto sólo: el s Sr. Concas es amigo íntimo del señ or Moret. Podrá haber alguien que sea tan migo como yo del Sr. Moret- -exclama el Sr. Concas; -pero más que yo ¡nadie! Y á continuación el Sr. Concas ñor hace saber que no sólo no existe quien sea más amigo del señor- Moret que él, sino que sería absurdo pensar que ha habido desde Riego acá otro hombre que ame más que él la libertad. ¡No hay nadie desde Riego más libera! que yo! ¡Por algo es aún S. S. socio del Círculo conservador! -se oye gritar en el salón. Es el Sr. Romeo. El Sr. Concas permanece un momento indeciso; después replica: ¡Es que se me ha olvidado darme de baja! Todos aprobamos in mente. ¿Acaso el señor Concas no puede tener un pequeño, un imperceptible olvido? Y ya con esto, entramos á dihicidar cuál es el mapa bueno: si el que tiene el Sr. Romeo ó el que posee el Sr. Concas. ¡El bueno es éste! -grita el Sr. Concas levantando una grande hoja en el aire. ¡No, no; es éste! -vocifera el Sr. Romeo enseñándonos otra hoja. No hemos puesto en claro, en estricta verdad, cuál es el plano legítimo; pero teníamos que pasar á ocuparnos de las piedras imaginarías. El Sr. Romeo afirmó que existía, es decir, que no existía una piedra supuesta. por el Ministerio en el canal de Corcubión. ¡Esa piedra existe! exclama el Sr. Concas. Y para denfostrarlo, el orador nos lee un informe. Es tan largo este documento que en realidad no sabemos si la piedra existe ó no; pero el señor Concas ofrece al Sr. Romeo un traje de buzo para que el Sr. Romeo baje á verla, si gusta, y esto disipa nuestras dudas Y ¿qué decir de todo lo demás que ha expuesto el señor Concas? El Sr. Concas nos ha hablado del naufragio de un vapor mercante; nos ha participado que él tiene una historia militar sembrada de sangre en la cubierta de los barcos y que un cañonazo le llevó parte de las narices ha afirmado también que los grandes argumentos de la vida son los cañones ha negado que existieran fotografías del naufragio del Cisneros. Y cuando ha llegado el momento de hablar de este naufragio, el Sr. Concas se ha exaltado un poco y ha gritado que el asunto se halla subjudice y que el Coiisejo Supremo de tíuerra y Marina le merece á él y debe merecernos á todos el más profundo respeto En eso estamos. Y éste, lector, es uno de ios cuatro grandes y maravillosos tópicos que orst! ttiyen H vida y la defensa de un ministro en e ¡banco azul. El primero consiste en afirmar que el Gobierno se preocupa del asunto de que se trata estriba el segundo en exponer sencillamente que el Gobierno no ha recibido todavía noticias oficiales sobre los sucesos objeto de la pregunta es materia del tercero (y éste es el predilecto del señor conde de Romanones) el dejar á la consideración de la Cámara, tal ó cual cosa; y en cuanto al cuarto, bastará decir que los tribunales entienden en el asunto y se debe aguardar su fallo para que acertemos con él. El Sr. Concas, en la tarde de ayer, ha hecho uso del postrero de estos maravillosos tópicos. El Sr. Concas, aunque nuevo en la Cámara, es un correcto, un excelente, un habilísimo parlamentario. AZORIN, por la Casa de Campo con la condesa de raso! Pasado mañana, á las nueve de la noche, se celebrará en ¡a capilla palatina maitines y misa de primera hora. El día i 5 á las: once de la mañana, habrsi solemne capilla pública en Palacio. Ha sido recibida en audiencia por S. M la Reina la distinguida profesora de corte del Centro Gallego señorita doña Concepción Luis. Fue á dar gracias á S. M en nombre de las alumnas, por su visita á la Exposición de ¡abores recientemente celebrada. LA CONFERENCIA DE ALGECIRAS T e Algeciras? ¿De Madrid? ¿De Tánger? Todavía no se saBe dónde se celebrará, ni casi si se celebrará. Le Maiin, llegado ayer á Madrid, publica un despacho de Londres hablando del asunto, y dice que la proposición de España de trasladar á Madrid la Conferencia de Algeciras, es una derivación clara de la actitud de Alemania. Hace ya días que, sabiendo el Gobierno de Berlín que no había habitaciones bastantes en el hotel Reina Cristina de Algeciras, se dirigió al Gobierno español dicléndole que necesitaba disciséis habitaciones para sus delegados, pues no quería que éstos viviesen separadamente. El Gobierno de Madrid respondió que no había ese número de habitaciones disponibles, y que, de insistir en esa pretensión, la Conferencia no podría celebrarse en Algeciras. De aquí ia proposición para celebrarla en Madrid. Todo el mundo se pregunta- -dice el corresponsal- -qué motivo ha tenido el Gobierno alemán, que en un principio se opuso á que la reunión fuese en Madrid, para rechazar ahora á Algeciras con un fútil pretesto. Si Alemania quería que sus delegados se hospedasen en el hotel Reina Cristina, los delegados de las demás naciones lo hubieran hecho en otras casas. Esa insistencia de última hora provoca voluntaria y necesariamente el aplazamiento de la Conferencia. ¿Será, tal vez, que- Alemania comprende, después de los discursos de Bülow y de Rouvier, que nada le queda por hacer en la Conferencia? La actitud de Francia ha quedado bien definida por Rouvier y á satisfacción del mundo civilizado; actitud que fortalecen los convenios con Inglaterra, con España y con el mismo Sultán, y hasta la carta que con fecha 8 de Julio escribió el príncipe Radolin á Rouvier. ¿Qué es lo que queda por discutir á Alemania? ¿Es que comienza á convencerse- -termina diciendo el aludido corresponsal- -de su aislamiento y de la inutilidad de la dichosa Conferencia? COCIEDAD ESPAÑOLA DE HI Q 1 ENE Esta Sociedad ha celebrado su sesión inaugural de curso, bajo la presidencia del conde de Romanones. Leyó el Sr. Belmás, como secretario, el discurso- resumen de los trabajes realizados por ¡a Sociedad en el curso anterior é hizo justos elogios de los que más se habían distinguido, terminando por dar cuenta del cosseurso de premios, que fue el siguiente: Premio Fernández Caro: Desierto. Accésit á D. José Ignacio Eleizegui. Premio Llórente: Adjudicado á D Francisco García Feijóo, de Pontevedra. Premio Maura: Primera mención, D Santiago Alonso Garrote, de Cáceres, y segunda, D Saturnino Cambronero, de Palma de Mallorca. Premio Sagasta: Accésit cora indemnización de 25o pesetas, á los Sres. D Luis Saldaña y D. Mariano González, d; Badajoz; primera mención, con 200 pesetas, á M Esíévanez, de Graville, y segunda, á D José López Coca, de DaimieL Ei D r Tolosa Latour leyó después un notabilísimo discurso sóbrela higiene mora! haciendo nuevo y galano alarde de su ilustración, de su entendimiento y de su refinado ingenio. Tan admirable discurso fue interrumpido y coronado con grandes aplausos. El Sr. Fernández Caro, presidente de ia Sociedad, pronunció despiiés un discurso elocuente enalteciendo ¡a obra que realiza! a Sociedad española de higiene y pidiendo al ministro su corcurso para que se traduzcan en disposiciones gubernativas los proyectos que elabora la Asociación. Puso término al acto el conde de Romanqnes, afirmando que él era un convencido de la higiene y, por lo tanto, podía contarse con su concurso para todo lo que tendiera á desarrollarla. Terminó ofreciendo un premio de 1.000 pesetas para su concurso sobre el tema La vida del obrero en España desde el punto de vista de la higiene La fiesta, á la que asistieron muchas señoras, resultó brillante y animadísima, DE SOCIEDAD En Cádiz se está suscribiendo un Mensaje que tendrá carácter popular y que se elevará á S. M pidiéndole que conceda el título de duquesa del Socorro á la señora marquesa de Squilache, como tributo de gratitud á la ilustre dama por sus innumerables y espléndidas obras de caridad. De este asunto, verdaderamente simpático por el fondo de justicia que le inspira, hemos hablado antes de ahora en estas columnas. Ha llegado á Madrid, procedente de París, el embajador de Francia M r Cambón, La señora de Gurtubay y sus hijos JOS duques de Aliaga, que han regresada e París, DE PALACIO S. M el Rey, acompañado de los condes de San Román, Aybar y Valdelagrana, y de los Sres. Hurtado de Amézaga, Jordana y Fernández Blanco, estuvo ayer tarde de caza en la Casa de Campo. Se cobraron 265 conejos, 37 perdices dos chochas, que por orden de S. M se repartieron entre varios asilos de la corte. S. M la Reina permaneció ayer todo el día en sus habitaciones. La infanta María Teresa paseó ea carruaje illli Mirgi 1 i ¡HBiimnina; mmimiinig; iii 1