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B C JUEVES 21 DE DICIEMBRE DE 1905. PAG. 4. EDICIÓN j a rumbo oficial, marchaba hacia la muerte; ha aducido asimismo el testimonio de un navegante extranjero que pasaba por aquellos parajes en tales momentos y que cuenta la verdad en carta enviada desde Rotterdam, y ha aducido, en fin, la opinión autorizadísima y conforme con lo expuesto, de un distinguido y experto marino. El auditorio se hallaba realmente impresio nado: nuestro querido amigo obtenía un lisonjero éxito parlamentario. Y nosotros estrechábamos sencillamente su mano en los pasillos... AZOR 1 N ger el abrigo ni de contratar nada con la más deliciosa criatura del mundo civilizado, envió ¡a cuenta á la gentil artista. Una bicoca! 12.895 francos y 33 céntimos. Ni tino menos. -Ya he pagado en reclamos- -contestó la más deliciosa criatura del mundo civilizado. -Yo sólo ¡a presté la capa- -replicó el peletero. -Pues, litiguemos. Y litigaron actriz y comerciante. -Yo no podía hacer un regalo de ese precio- -dijo el demandante. -Yo no podía servir de maniquí á un mercachifle. Recordad que soy la más deliciosa criatura del mundo- -repuso! a demandada. Y el juez dio la razón á ¡a más deliciosa criatura, etc. El peletero apeló y ante el Tribunal de apelación ha informado el defensor de la más deliciosa, etc. -Mi cliente- -ha dicho- -ha hecho al apelante un reclamo especialmente úiil á la casa X. No es una capa de zibeüna lo que mi defendida ha llevado sobre sus blancas espaldas: ha sido una casa de cinco pisos, y para un fardo así es bien poco pago doce mil y pico de francos. Acto seguido ha presentado cartas de actrices notables y deroimondaines, declarando que cada vez que se retratan como modelos de algún modisto, éste las regala los vestidos. Una preciosa artista de la Comedia declara que un gran modisto ¡a ofrece trajes por valor de 60.000 francos al año. El Tribuna! no ha dictado sentencia; pero se espera que dé la razón á la más deliciosa criatura del mundo civilizado. Es lo menos que puede hacer para castigar al que, á cambio de una piel de zibelina, quiere sacar... la piel á sus clientes. Por la Prensa me enteré de que ha decidido usté mandar al gobernador todos los productos de la fiesta dada en su honor. Rasgo digno de imitar que en aplaudir y alabar quiero ser de ios primeros, pues lo van á disfrutar los golfos mis compañeros. Que aunque llenos de emoc ¡o s por tan generosa acción, le dan toda su importancia á aquella declaración que hizo usted de golfe aticia Su talento y nuestro instinto, que es champagne y vino tinto ese acto mezcla y concilia... ¿usied golfo, Don jacinto? ¡Qué honor para la familial Con rasgo tan generoso y proceder tan donoso, hoy el júbilo rebosa en el cúüülo famoso de la gran Vülaviciosa. Esto lo sé casualrpente, pues yo, golfo independiente, más que la comodidad, compañero Benavente, quiero ¡amory libertad! Y no crean que es- baldó entrar en tal reunión, que en ia balumba sociaí á veces los golfos son los bienhechores del mal. Sigue, pues, en tu terreno y anda y que trague veneno el que píense 16 distinto. ¡Conque, señor don Jacinto m alegi- o de verle bueno! JUAN DEL PUYUELO Serafín Quintero leyó un hermoso y generoso estudio de Galdós sobre ¡a característica del teatro Benaventianio, la psicología de sus mujeres y el ambiente de su obra en general. Y acabó tan inolvidable velada con la lectura de las siguientes cuartillas, por el autor de I J n acto grande, serio, solemne, se celebró Los malhechores del bien con la emoción visible ayer en nuestro clásico teatro Español, del agradecimiento: sin manifestaciones externas de pendones, ca Deciros que no merezco en absoluto esta ravanas comerciales y estudiantinas; un homenaje, en fin, digno del público que le ofrecía ofrenda de vuestra simpatía, tan grata para mí, sería, por escrúpulos de modest. j, ofender á y del autor que lo aceptaba. -Contra lo que algunos suponían, por temor vuestra inteligencia que durante algunos años á los fariseísmos imperantes, la sala de! teatro tantas veces me ha otorgado su aplauso. En lugar estamos donde todo un pasade apareció totalmente ocupada por selecto público; hermosas y elegantes damas y todo glorioso abruma al más audaz con el recuerdo de nombres inmortales, donde hoy también cuanto supone algo en política y artes. Comenzó la representación por el primer acto escritores admirados de todos mantienen inde T (psas de otoño, interpretado con el acierto extinguido el renombre universal de nuestro de costumbre por la compañía del Español. teatro. Siguió la de Los malhechores del bien, por los Pero más que en lo pasado, más que en lo artistas del teatro Lara. Esta culminante obra presente, quiero pensar en lo porvenir, y poi de Benavente fue tan aplaudida y celebrada ello, sobre todo, agradezco esta demostración, como en la noche de su estreno. que si yo por algo creo merecer, es porque Por indisposición de Rosario Pino, la com- puse toda mi alma en mi amor al Arte y ero pañía de ia Comedía no pudo asociarse al pú- otro amor más grande todavía. t blico testimonio de admiración. B ¿Sabéis cuál es hoy mi único orgullo, porMatilde Moreno, Teresa Gil, Garcia Ortega qué quisiera todavía ser yo también más grande y Sepúlveda, en el primoroso Sin querer, escu- y merecer con mayor entusiasmo vuestro aplaucharon sinceros aplausos. so? No para mi satisfacción personal, no por mi A continuación, Fernando Díaz de Mendo- nombre sólo, que para mí nada significa: por za leyó una carta del alcalde de Madrid, muy el orgullo de ser español, de esta España nuesentusiasta, felicitando á Benavente por su des- tra que ajenos y, lo que es más doloroso, hijos interés al ceder su beneficio en obsequio de suyos también, quieren dar por muerta y enlos golfos madrileños y enviándole un modesto terrada... y que no morirá; no puede morir recuerdo. y aún espera días de gloria si todos, cada uno Siguió Santiago, que con arte exquisito nos por nuestra parte, trabajamos por ella con todo, dio cuenta del mensaje de un golfo á Bena- nuestro corazón y nuestra voluntad, y si todos vente. La graciosa carta que publicamos á con- unidos sabemos agradecer y alentar con toda el alma al que por ella trabaje de este modo. tinuación es original de Celso Lucio: sPor eso agradezco esta ofrenda de vuestra Carta escrita al eminentesimpatía, que si es sobrada recompensa para Don jacinto Benavente, mí, será, á un tiempo, estímulo de muchos... autor de Teosas de otoño, que son la juventud, la esperanza, el porvenir por un golfo independíente de nuestra España. de ia v ¡lla del madroño. Ayer vistió Ja corte de media gala por celebrarse el cumpleaños de la infanta doña Isabel, en cuyo palacio de la calle de Quintana almorzó toda la Real familia. 4 Durante todo el día fueron muchas las personas de todas las clases sociales que acudiei- on á firmaren los albums colocados en los salones de la planta baja. A las siete de la tarde cumplimentaron á S. A. los ayudantes del cuarto militar de S. M el Rey y los jefes y oficiales de la Escolta Real y Alabarderos. f S. M el Rey y los infantes D. Carlos y D Fernando, con varios distinguidos socios de La Caza, pasaron ayer la tarde corriendo liebres en la Venta de la Rubia. v S. M la Reina y la infanta María Teresa pasearon en carruaje por el centro áz la población, haciendo algunas compras en varios establecimientos de la Carrera de San Jeróaimo. De regreso al regio alcázar, la Reina y la infanta fueron á pie desde la entrada de la calle del Arenal, siguiendo á S. M y A R. numeroso público que las tributó un respetuoso homenaje de simpatía. s En la plaza de Oriente S. M la Reina distribuyó cuantas monedas llevaba en su portamonedas entre los niños pobres que se le acercaron. I Al entrar en Palacio las augustas damas, el público numeroso que las escoltaba las aclamó con entusiasmo. HOMENAJE A BENAVE f La comida de la Real familia, á la que asistió según costumbre la infanta doña Isabel, estuvo anoche amenizada por la banda de Alabarderos, que ejecutó un selecto programa por celebrarse el natalicio de la augusta tía de nuestro Monarca. A TRAVÉS DE LA FRONTERA. LA CAPA DE Z 1 BELINA La Srta. Magdalena Carlier, actriz del teatro del Odeón, de París, es la más deliciosa criatura del mundo civilizado Así lo ha declarado un peletero de la gran capital, y ¡vive Dios, que sus buenos francos ó sus buenas píeles de zibelina va á costarle el piropo! V Pues, señor, el peletero de este cuento, que es historia, montó un establecimiento en la plaza de la Bolsa, y pensando en el reclamo, como buen industrial, invitó á Magdalena Carlier á retratarse con una capa de piel de zibelina. La actriz accedió. Sus retratos aparecieron en los vestíbulos de los teatros con una gacetilla al pie; gacetilla que el comerciante había hecho publicar en todos los periódicos; gacetilla que decía poco más ó menos así: Dichoso de que una piel de la casa X cu (bra el cuerpo de la Srta. Magdalena Carlier, la más deliciosa criatura del mundo civilizado, X se complace en ofrecer una muestra de sus géneros. Hasta aquí todo iba bien; pero el estimable comerciante, que no se había cuidado de reco-