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IMANO TRES. NUMERO 3 4 5. CRÓ- 21 DE NICA UN 1 VERSAL ILUSTRADA. 5 El Juzgado de instrucción declaró procesado al Sr. San Miguel, agresor del Sr. Soriano, y los autores del género dispusieron hacer 1 os donativos que hemos recibido has- chico se de actualidad ácon esoun couplet chistoso de resulta ayer para regalar juguetes á los tar un santo, San Miguel, procesado por niños pobres el día de Navidad, son los meterse con el revolucionario Soriano. siguientes: En el Ayuntamiento se reunió la Junta PESETAS general de Asociados para discutir y aproSuma anterior. 2.644 bar el presupuesto de gastos municipales. Doña María del Pilar Ruy Gómez. 10 Concedió un pequeño aumento de sueldo Excmo. Sr. D. Eduardo Dato. s 5 á los empleados municipales, pero se les D. Pablo Parellada JO negó á los obreros, y se comprende. HuSrtas. Carmen Espinosa y María biera sido aumentar unos céntimos el choLuisa. 10 colate del loro, que es ya de o,25 la libra. Julia y Margarita Castillo 5 Doña Paulina Dumont 10 Las sesiones parlamentarias no ofrecieNiño Carlos Polo de Bernabé 5 ron incidentes ni accidentes dignos de esExcmo. Sr. Conde de San Luis 25 pecial mención, cosa que parecerá inveEmiiiía Pedraza. 10 rosímil á nuestros lectores. En el ConD. Florencio Alvarez Ossorio 10 greso se trató del impuesto á los trigos y Francisco Aivarez Ossorio. 10 á las harinas, ó sea de! aumento de! 3 por losé María y María Luisa Aivarez joo á la contribución, para que no sufra Ossorio 10 quebranto el superávit, que es lo mismo Doña María Teresa 5 que si se empeñase en tener un sobrante Suma 2.789 de dinero el que debe hasta ¡as cejas. Ei festival infantil de! reparto se cePor la noche no hubo nada de notable lebrará en la casa de Blanco y JMegro y en! os teatros. En Eslava, un estreno desA B C, el domingo 24 de Diciembre. graciado. En Novedades, tranquiiidad; faltó el melón, aunque de seguro no faltaron melones. AEMECE Can jacinto Benavente! Fue el santo, y si no el santo, el héroe del día. Se le festejó en el Español, se le honró IMPRESIONES en Lara, se le ensalzó en los periódicos. El quedaría satisfecho y Madrid tamDE UNA 1 NSr. Presiden te de bién. La función organizada en el Espa- CTN TERPELAC 1O N El Cámara ha dicho: la ñol resultó digno homenaje al ingenio- -Continúa la interpelación del señor... del insigne literato. A parte va la reseña Al llegar aquí, el Sr. Presidente de la Cáde la fiesraj de la cual todo fueron pon- mara se ha detenido, se ha puesto los lentes, deraciones, y digan ustedes después de se ha inclinado sobre un diminuto papel, y lueleerla si en ella no hubo gloría y pro- go ha añadido: del Sr. Romeo. vecho. El Sr. Presidente de la Cámara había olviDecididamente á nuestro planeta le sudado ya que era nuestro querido amigo el secede algo, y de no ser al planeta es al Romeo quien debía proseguir en la tarde clima de Madrid, ó al almanaque. Se des- ñorayer su interesante interpelación: nosotros de pide el otoño, como que mañana, si Jú- no lo habíamos olvidado. Y nosotros hemos piter no dispone otra cosa, pasamos de visto que el Sr. Romeo se ponía en pie y deSagitario á Capricornio y entramos en cía que iba á tocar cuatro puntos importantípleno invierno oficia! y el termómetro, simos; esto era algo. Y luego, con cierta iroque ha estado los últimos días por cero y nía no exenta de discreción, añadía que tampor debajo de cero, sube como si entrá- bién tenía que dirigirse al señor ministro de semos en la primavera. Menos mal que Fomento en cuanto este señor terminase la con ese desquiciamiento del Zodiaco he- plática que con él estaba manteniendo un representante del país. No ha oído el señor mos salido ganando la temperatura blan- Gasset estas palabras del Sr. Romeo, y entonda, dulce, deliciosa, que ayer disfrutó ces el Sr. Romeo ha bajado ligeramente la cabajo un cielo entoldado Madrid. beza en tanto que comprimía los labios con Continuó la peregrinación de conce- cierto mohín significativo, se ha metido las masionarios de la Gran Vía á los centros nos en los bolsilos del patalón y ha comenzaoficiales donde puede concedérseles la do á pasearse filosóficamente. Pero esto no durar; un clamoroso murmullo de proprórroga que solicitan para estudiar el podía se ha, producido en el salón; el señor testa negocio que la gente cree que debían te- Gasset ha comprendido al fin lo que se pedía ner ya archisabido de memona; pero ob- de el, y el señor que charlaba con el ministendrán la prórroga, porque estamos en tro se ha marchado rápidamente. Podía ya Témporas, se dan Ordenes y se saca áni- continuar el S r Romeo su discurso; mas ma, y ya se han dado las órdenes para cuando se disponía á hacerlo, este diputado suspender S subasta definitiva Ahora incauto á quien vemos todas las noches en Roa mea ó en Novedades, el Sr. Fernández Blanveremos qué ánima se saca. DICIEMBRE DE i 9 o 5 NUMERO SUELTO, 5 CÉNS. co, ha surgido inopinadamente y se ha aproximado al señor conde de Romanones. ¿Describiremos los aspavientos, ademanes y gestos de terror que el señor conde de Romanones, fija la vista en el Sr. Romeo, ha hecho para que se alejase el Sr. Fernández Blanco? Toda la Cámara reía; el Sr. Fernández Blanco, miraba á todos lados, un tanto asombrado, como si en Novedades ó en Romea, se alzara el telón y en vez de aparecer la Imperio, la Amalia Molina ó la Bella patinadora, comenzasen á representar En el seno de la muerte ó ta pesie de Oiranto. No comprendía nada este afable y discretísimo Sr. Fernández Blanco, y al cabo ha sido preciso ponerle al corriente, y el buen diputado extremeño se ha retirado á los bancos ministeriales... Y el Sr. Romeo ha podido seguir en su co menzado discurso. El Sr. Romeo conoce perfectamente la materia de que trata ante la Cámara; muy complejos, excesivamente técnicos son los datos y razonamientos que nuestro querido amigo iba exponiendo para que nosotros los traslademos punto por punto á estas columnas. El auditorio escucha atento al señor Romeo; tienen en sus manos muchos señores diputados unos precisos planos que el Sr. Romeo ha repartido previamente y que han salido de unos talleres que nosotros no debemos nombrar aquí; sigue el Sr. Maura atentamente sobre! a carta las indicaciones del Sr. Romeo; va tomando notas en su pupitre el señor Villanueva, y sobre la barandilla de la gradería se ve asomar la cabeza fina y curiosa del Sr. Ferrándiz. Y el orador, aborc aáos ya ciertos preliminares indispensables, entra á tratar de lleno la cuestión; para esto el señor Romeo necesita saber la hora auténtica en que ocurrió el naufragio. Y lo necesito saber, señores diputados- -dice el orador- -porque hay dos horas oficiales: una S hora a publicada en la Gacela; otra, la que figura en la comunicación enviada al Parlamento. ¿Se puede saber, señor ministro de Marina- -añade el Sr. Romeo- -qué hora es la exacta? Se oye una voz agria y displicente, la del señor Concas, que grita: ¡La que á S. S. le acomode! Y todos miramos llenos de estupefacción hacia el banco azul. ¿Es ésta la contestación de un ministro de la Corona? Los murmullos, las protestas llenan el salón. ¡Esto no es un barco! exclama el Sr. Isábal en los escaños republicanos. ¡Así no se puede ser ministro! ¡Así no se puede gobernar! vocea exaltado y dando golpes sobre el pupitre el Sr. Romeo. La caima se restablece al fin; el Sr. Romeo con datos exactos sobre la marcha del Cisneros, sobre el derrotero seguido, sobre la hora de salida del puerto, sobre el tiempo empleado en recorrer el canal de Corcubión, sobre la forma en que el barco chocó con el escollo, nos demuestra cumplidamente que el Cisneros se estrelló en los bajos Meixidos. Y lo extraño, lo enigmático, lo que ha impresionado á la Cámara, es que este escollo es conocido de todo el mundo, que figura en las cartas y que el Cisneros se encaminó hacia él en un día bonancible, con cielo puro y con mar plana. Y después de su demostración técnica, el señor Romeo ha aducido ante la Cámara el testimonio de los marineros, de los pescadores que se hallaban en las aguas en que naufragó el Cisneros y que vieron llenos de angustia, llenos de espanto, cómo el barco, desviado de su PARA LOS NIÑOS POBRES