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A B C MIÉRCOLES 20 D ü DICIEMBRE DE ioo5. PAG. 4. EDICIÓN Por Ja nocfte hubo banquete político. Los diputados sevillanos obsequiaron á Moret con un banquete en la venta Eritaña de Madrid, esto es, en Lhardy, cuyas paredes afirmaron que de nadie se habíá- alH mal. AEMECE esta interrupción. ¿Qué vá á contentar nuestro querido amigo? ¿Que no hay derecho de practicaje? -dice el Sr, Romeo. Luego, un tanto repuesto de su sorpresa, saca el pañuelo, se lo pasa por la frente y añade: Continúo, señores diputados, porque me había olvidado de que es un marino quien me interrumpe Continúa, en efecto, el Sr. Romeo su discurso. Ahora una cosa estupenda, insólita, nos es comunicada por el orador. Se trata de una piedra gigantesca que el ministro de Marina supuso que existía en el centro de la entrada de Corcubión; el ministerio circuló un aviso diciendo! á los diez días de publicado este aviso, los ingleses, que son muy diligentes, tenían ya marcado en su carta este nuevo escollo. Y resultó que tres barcos extranjeros por huir de este arrecife imaginario, naufragaron en otros reales y efectivos. Y resultó también que todos los barcos que antes carboneaban en Corcubión, se marchaban á hacer sus provisiones á Gibraltar... La Cámara oye con profunda atención al orador; todo esto es tan fantástico, tan extraño, que nos parece una novela. Pero no es esto sólo- -dice el Sr. Romeo; -ya os demostraré después que el Cisneros ha naufragado en los Meixrdos, y ahora voy de paso a contaros otra varadura famosa, la del Cristina, por cuya varadura pidió el capitán del barco nada menos que la Cruz laureada de San Fernando. El Sr. Romeo cuenta esta amena varadura; después saca su pañuelo dé seda, se limpia el sudor de la frente y se dispone á abordar el nexo de la cuestión. Y en este momento es cuando el señor conde de la Bobsdilla agita el esquilón presidencial. -Sr. Romeo- -dice el Sr. Conde- -es la hora de entrar en la orden del día. -Srr Presidente- -replica el Sr. Romeo- -la importancia del asunto es tal que no conviene aplazarlo para otro día. -No podemos Jracer otra cosa- -replica el Sr. Conde; -yo le ruego á S. S. que se avenga á ello. -Para eso- -arguye el Sr. Romeo- -necesitaría yo una garantía... ¿No le parece á S. S, bastante garantía mi palabra? -torna á replicar ya UA tanto r ohino el Sr. Conde. -Perdone el Sr. Presidente- -vuelve a decir el Sr. Romeo; -yo no había entendido bien lo que S. S. había expuesto. Y así ha quedado aplazada hasta el día de hoy la continuación del interesante discurso de nuestro querido amigo el Sr. Romeo. V AZORJN B O L S A S D 5 L D A 19 M A D R I D Cierre, inienoi contido, 79,5o; fin de mes, 79,55. Amorfía- z c; 1, do. Banco, 423,5o. Tabacos, 386, ío. Frpi. cos, 2 7 Libras, 31,98. Mercado firme; pocas osciladores á pesar ds los movimientos desordenados de Pans. PARÍS. Cierre. Exterior, 91,87. Renta francesa, 98,75. Italiano, io5,6o. Ruso, 4 poi 100, 78,70. Turco, 90,65. Nortes, ¡6 o Zatagozas 2 S 6. Ríotinto, 1.665. Goldfiekís, 143. Mercado irregular con oscilaciones bruscas, predominando ai final la baja, principalmente en los valores industriales rusos. IMPRESIONES P ARLAMENTARI AS I N T E R P E L A C I Ó N DEL- -Q u e r i d o SEÑOR ROMEO Leopoldo, ¡qué va usted á hacer hoy? ¡Hombre, voy á decir una porción de cosas extrañas! Y el Sr. Romeo, nuestro buen amigo, ha sacado el pañuelo del bolsillo superior de la americana y se lo ha pasado por la frente. Y luego, cuando en el salón de sesiones, ante su escaño, el Sr. Romeo se ha puesto en pie, hemos visto que nuestro amigo ha permanecido un momento inmóvil y haitornado á sacar el pañuelo y á pasárselo por la frente. Había en estos momentos una ensordecedora algarabía en el salón; muchos diputados bajaban de sus escaños y se marchaban, otros conversaban á gntos. El Sr. Romeo, silencioso, en vista de que no podía hablar, daba unos breves y suaves paseos anterel rojo diván. Y por Sn varios señores nan comenzado á golpear fuertemente sobre sus pupitres, han siseado otros, -y del banco azul se han apartado corriendo unos representantes del país que platicaban con los ministros. Y el Sr. Romeo se ha detenido en sus tranquilos y filosóficos paseos, ha mirado al señor ministro de Marina y ha comenzado á decir: Señores diputados: yo siento mucho que no queráis escucharme; pero el asunto de que se trata es de una importancia excepcional y yo confío en que acabaréis por prestarme atención. Y se le ha prestado, en efecto, á nuestro querido amigo. Ante todo, el Sr. Romeo nos ha comunicado que el señor ministro de Marina, este Sr. Concas- que se sienta en el banco azul y á- quien no conocemos, fue en cierta ocasión agraciado con la cruz del Mérito Naval por haber naufragado en una corbeta. Esto nos sorprende ya extraordinariamente ¿El Sr. Concas tiene una cruz por el mero hecho de haber naufragado? Esto es estupendo. Y el Sr. Romeo entra á hacer unas ligeras apreciaciones entre el mar en estado de calma y el mar en estado tempestuoso; no es igual una cosa que otra. Después el orador nos participa que el Cisneros naufragó con buen tiempo. ¿Dónde naufragó el Cisneros? En los bajos Meixidos. ¿Cómo los guiadores del barco no conocían estos bajos? Aquí está el verdadero nudo de la cuestión... Pero no anticipemos los acontecimientos. El Sr. MCeyler- -dice el Sr. Romeo- -afirmó en el Senado que estos bajos no están marcaios en las cartas, puesto que estas cartas son nada más que de 183o. Y siendo estas cartas le i83o, ¿cómo han de estar en ellas marcados esos bajos? Y el Sr. Romeo al decir esto se inclina sobre su escaño y coge un inmenso y blanco mapa. Pues bien, señores diputados- -añade- -yo os demostré que el Sr. Weyler estaba en un error: esas cartas son de i83o, pero han sido revisadas como puede leerse en ellas mismas, en distintos años, entre ellos, en ¿1904 El Sr. Romeo después de esto entra en una instructiva digresión sobre el paraje marítimo á que luego ha de referirse en su discurso; una voz salida de los bancos del centro corta de pronto su palabra. Es la voz del j e ñor Vega Seoane que grita furibundo: -jNo hay practicaje! ¿No hay practicaje ha dicho el Sr. Vega Seoane? Todos le miramos asombrados; el señor Romeo se queda un tanto perplejo an e C U L T O S Santos da hoy: Santo Domingo de Silos, confesor, y santos Liberato, julio y Macario, mártires. Témpora. Ayuno. La Misa y Oficio divino son de Santo Domingf de Silos. Se gana el Jubileo de las Cuarenta Horas en h parroquia de San Martín. Visita de la Corte de María: Nuestra Señora de Guadalupe en San Millán, ó del Buen Parto en San Luis. Otoño hasta el 22 dz corriente, en que co nieiv za el invierno. T I E M P O Probable: Despejado. EJ ctía dura ochro horas y treinta y cuatro minutos, y disminuye a diario mas de dos minuto? hasta el 27 de Diciembre. La temperatura en Madrid en las ultimas veinticuatro horas, ha sido: máxima, i3 grados; rmni ma, 7 grados y 5 décimas bajo cero. E S T R E N O S En Eslava: Debito de o, ctdezas. A yer cele bró sesión la Diputación, y des pues de alguna discusión sin importancia quedó aprobado el presupuesto ordinario, sin más modificación que la de rebajar 44 céntimos al contingente, que ahora queda al 15. La sesión, que estuvo presidida por el señor Benito Moreno, dio principio á las doce y se taranto á las dos menos cuarto. En honor de Benavente C e verificará hoy, á las tres de la tarde, en el teatro Español, la función en honor de Benavente. Todas las localidades están vendidas. Hay un gran entusiasma por la fiesta y habrá además un resultado magnifico para ¡as escuelas de golfos. En los carteles se omite que en la función s ¿leerá un trabajo de Benavente. Venciendo la modestia del eminente autor, éste ha escrito unas cuartillas dedicadas á testimoniar su reconocimiento por las muestras de entusiasmo que le dedican sus admiradores. f y s e celebra en el teatro Español la función en honor de Jacinto Benavente... A pesar de ía atmósfera hostil creada por el fariseísmo ambiente en torno de ía obra que motiva el homenaje, se han despachado todas las localidades. El público quiere demostrar su admiración su simpatía por uno de sus autores predilectos; Jos actores de los teatros donde se cultiva el Arte enaltecido por el ilustre escritor, se asocian á la fiesta; y el maestro G. ildós ha escrito para ella una expresiva dedicatoria. Será, pues, la función una verdadera solemnidad, en el mejor sentido de la palabra. Y aunque motivada por la última obra de! fecundo dramaturgo, vearsos también en ella el tributo que se le debe por su constante, por su admirable labor. Algo más significa para nosotros esta consagración de Benavente, y justo será consignarlo; significa el triunfo de una estética, el reconocimiento de una escuela artística que lleva en su bandera las mismas palabras que en Los malhechores del bien escandalizan á nuestros pudibundos contemporáneos: Amor y libertad. ¡Regocijémonos por el triunfo! Y aplaudamos con entusiasmo al esforzado luchador, á ese artista delicado y sutil que ahora recoge los laureles de la victoria. Porque eso es, sobre todo, Jacinto Bena ente: un artista sutil y delicado. Celebremos los latigazos de su sátira, gusteraos de las mieles de su ingenio repartidas aquí y allá con vena pródiga; pero admiremos antes que nada su arte moderno, profundo y humano, desprecíador de las viejas fórmulas teatrales, y su gran espíritu evocador de todos los misterios de la vida. ¿No era ayer todavía, cuando la pereza intelectual del público y la desdeñosa hostilidad de la crítica se burlaban del teatro moderno y de sus procedimientos sinceros? Hoy ya se le va prestando alguna atención y se le llega á conceder beligerancia; mañana ocupará e! sitio ds honor que de derecho le corresoonde RenaENAVENTE