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TRES. NUMERO 33 9 CRÓNJCA U N I V E R SAL ILUSTRADA. ma, fue la Casa de Canónigos, donde los Juzgados están instalados. ¡Si tuviera que visitarla en calidad de testigo y con prisa, entonces sí que tendría que decir cosas 1 señor alcalde de Madrid nos anun- buenas! ció ayer el envío de un donativo en La sesión del Congreso fue movidita metálico para contribuir al reparto de los y en ella hubo un incidente, que fue muy juguetes á los niños pobres el día de No- comentado, y no como reclamo de Cachebuena. sandra, como dijo un diputado, sino porEse donativo, como los demás que va- que todos se hundieron en un mar de mos recibiendo y cuyas listas empezare- confusiones, y, es claro, aquello fue ¡la mos á publicar uno de estos días, será in- mar! vertido en Ja adquisición de juguetes para El Senado continuó discutiendo el molos niños pobres, y el reparto se hará dus vivendi con Suiza. Por la noche hubo con arreglo á las siguientes estreno afortunado en la Zarzuela, Lohengrin, afortunado también, en el Real y juBASES i a A cada donante se le librará un bileo en el Gobierno civil: los comerciantes de ultramarinos, que fueron á quejarse recibo de la cantidad que entregue. 2. a Con los fondos que se recauden del rigor de la ley del descanso dominise comprarán juguetes para niños de am- cal, los dependientes de los mismos, que se quejan de que esa ley no se cumple; bos sexos. 3. a A cada donante se le enviará de- los peluqueros patronos, que no quieren la terminado número de billetes para que huelga; los peluqueros obreros, que la pueda repartir Jos juguetes correspon- quieren; los mozos de café, que están si dientes entre los niños pobres de su elec- se declaran ó no en huelga... El que no ción y sepan éstos á quién tienen que acudió á decirle nada al gobernador fue el público, que es realmente el único que- agradecer el obsequio. 4. a Admitiremos donativos hasta el tiene derecho á decir á todo esto: Buedía 20 del mes corriente y desde la suma no; pero yo, ¿cuándo me declaro en huelga? de cinco pesetas. AEMECE 5. a El festival infantil del reparto se celebrará en la casa de Blanco y JMegro y IMPRESIONES A B C, el domingo 24 de Diciembre. i5 DE DICIEMBRE DE i 9 o 5 NÚMERO SUELTO, 5 CÉNS. fiando todavía en sus recomendaciones; el señor Conde mueve la cabeza asintiendo, torna á apretar sus manos y avanza otros dos ó tres pasos. Ya ha salido del banco azul el Sr. Conde; pero ahora desde la cabecera del banco ministerial hasta la puerta del salón, el señor Conde ha de atravesar por medio de otra muchedumbre de diputados: todos son amigos del Sr. Conde; todos aprovechan ansiosamente su paso para saludarle, para expresarle sus simpatías, para recordarle antiguas promesas. Y el Sr. Conde sonría á todos afablemente, estrecha sus manos, habla con unos y con otros. Diñase que es tal la avidez y la efusión con que cercan sus amigos al Sr. Conde, que á Sr. Conde no va á poder desprenderse de ellos y salir del salón; mas todo tiene fin en d mundo, y el Sr. Conde, al cabo de un gran rato, avanzando lentamente, paso tras paso, volviendo á estrechar manos y á sonreír, gana la puerta del, salón. 1 El Sr. Conde ha llevado á cabo ya la primera etapa de su peregrinación. Claro está que en el pasillo hay mucha más gente que en el salón de sesiones; ya no son sólo diputados, son comisiones que llegan de provincias, políticos de pueblo, exdiputados, exgobernadores, acaso concejales. Y aquí comienza la labor más recia y á la vez más delicada del Sr. Conde. Todos se precipitan al paso del Sr. Conde; todos quieren coger su mano; todos intentan hablarle; todos le sonríen. Y el Sr. Conde, encantado en su apoteosis, sonríe también á todos. ¡Caramba, Fulánez- -le grita á uno- -tanto tiempo sin verlel Y le echa el brazo sobre el hombro y le golpea cariñosamente la espalda. ¡No olvido eso, Mengánez- -le vocea á otro; -lo tengo bien presente! ¿Queridísimo Zutánez- -exclama ante un tercero reteniendo su mano entre las suyas y dedicándole la mejor de sus sonrisas; -si sabe usted que se le quiere más que á nadiel- ¡No, no me diga usted nada- -se apresura á decir á un cuarto que ve llegar desde lejos hacia él; -no me diga usted nada; recuerdo perfectamente lo que hablamos y haré cuanto yo pueda. Y de este modo entre abrazos, sonrisas, promesas, palmadas en la espalda y apretones de manos, atraviesa por fin el señor conde de Romanones el salón de conferencias y desaparece en el despacho de los ministros. He aquí un político... Desconfiad del primer movimiento; el primer movimiento es siempre generoso decía Talleyrand á los jóvenes secretarios. No debe un señor guardar la fe, si es que el guardarla puede perjudicarle observaba Nicolás Maquiavelo en El Príncipe. Cuando no pueda uno vestirse la piel del león, vístase la de la vulpeja aconsejaba Baltasar Gracián en su Oráculo Manual. He aquí unas breves máximas que nosotros dedicamos al Sr. Conde Sin ellas no hay carrera política. AZORIN PARA LOS NIÑOS PARLAMENTARIAS ¡Oontinúa la corte helándose de noche y disfrutando de un sol reparador duranTe el día. Los tradicionales pavos han hecho su aparición en las calles de la villa, y la Navidad se anuncia con su mise en scene de golosinas en los escaparates de las innumerables tiendas de comestibles; porque eso de que en Madrid no hay qué comer son voces que hacen circular cuatro glotones impenitentes. Ayer mismo hubo un banquete popular en honor del también popular Canuto, un personaje político de Chamberí, que hace concejales y actas de cualquier cosa, como quien hace buñuelos, con sólo el mágico poder de su influencia en el distrito. Creíase que ese afán de dar banquetes había recibido el golpe de gracia con el que se organizó en honor del ínclito golfo y también popularísimo Garihatdi. ¡Nada de eso! Los banquetes siguen en auge y los fondistas aseguran, bajo su palabra de honor, que jamás hubo en Madrid costumbres mejores ni más prácticas que ahora. El ilustre Labori visitó ayer el Palacío de Justicia y sus diferentes dependencias, teniendo para todos frases de elogio. Porque Labori, además de hombre de gran talento, es la galantería personificada. Lo que no visitó, y es lástiC L SEÑOR CONDE Todas las tardes D E R O M A N Ó N E S nosgíros presenciamos en la Cámara popular un pequeño espectáculo; es hora ya de que nos ocupemos de él. Se trata de la corta peregrinación que el señor conde de Romanones se ve precisado á hacer para ir desde el despacho de los ministros al banco azul, ó bien desde el banco azul al despacho de los ministros. Esta corta peregrinación constituye todo un curso de arte política altamente instructivo. Estamos ya á la mitad de la sesión; han terminado las horas reglamentarias de ruegos y preguntas y se ha entrado en ¡a orden del día; el crepúsculo va llegando; se produce en la Cámara, entre la suave penumbra, un murmullo de satisfacción, de voluptuosidad. Ha concluído la parte emocionante de la tarea parlamentaria y pasamos á discutir los presupuestos. Los señores diputados abandonan sus escaños; las charlas animadas comienzan; se produce un pintoresco hormigueo por las escalerillas que dividen las graderías, y junto al diván ministerial un numeroso tropel de diputados se agolpa y platica con los ministros. Y este es el momento crítico, supremo, en que el señor conde de Romanones hace su salida triunfal y en que podemos admirar, nosotros, modestos observadores, la mundanidad exquisita y el arte maravilloso del Sr. Conde. El Sr. Conde tiene ante sí, al otro lado del largo pupitre, cuatro, seis, ocho ó diez amigos que le preguntan cosas y sonríen; el Sr. Conde coge el sombrero para marcharse y echa mano al bastón; el señor Conde da unos apretones de manos á estos cariñosos amigos y avanza un paso; dos ó tres de estos correligionarios le siguen por- LAS NOCHES DEL REAL i ñ a s el popular tenor valenciano, se despi dio anoche cantando Lohengrin, como él sabe cantar! a hermosa obra de Wagner. El cuarto acto no puede cantarse mejor. Hasta en el dúo del tercero, que es donde Viñas suele