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A B C JUEVES 14 Uñ DICIEMBRE DE 9 o5. PAG. 5. EDICIÓN 1. dos pucheros á las infelices lavanderas, cuyos niños son acogidos en el Asilo fundado por la inolvidable doña María Victoria de Saboya. No pocas sociedades benéficas dan socoiros alimenticios á sus pobres; pero, á pesar de esto, quedan centenares de hombres, niños y mujeres sin su taza de caldo. Sobre todo las madres que crían, las que más lo necesitan, carecen de él; muchas se privan de lo indispensable para que no le fa- Hi a! mar do qua trabaja en la ver claramente terribles cuadros de rmsena. A pesar de que somos impotentes para remediar el hambre infantil por falta de recursos, y esto hace desmayar muchas veces, declaro que una fuerza superiox a mí me lleva todas las semanas á la modesta sala donde los pobrecitos niños, como pajarillos débiles, aletean doloridos, con la cabeza doblada, y z randeados por latos, aniquilados por la d arrea, consumidos por la fiebre, en tanto que estérilmente tratan de extraer alimento de los escuálidos pechos de las madres. DE CALDO buenos vecinos no se niega nunca una taza de caldo. Es el símbolo del hogar previsor, donde se tiene á punto, para socorro de! estómago desfallecido, ese preciado jugo de la sana alimentación de la familia. Para demostrar la penuria ó desorden de una casa, dícese que en determinados y críticos momentos no tenían ni una mala taza de caldo. Ha sido calumniado, se ha escrito y propagado que no alimenta, que paia nada sirve, pero el gran Federico Rubio lo rehabilito, proclamando sus virtudes y ventajas. Con repugnancia lo recibe el enfermo, por gula lo rechaza el sano, que solamente lo acepta con el nombre de consommé; pero aquella taza de 1 líquido amarillento, sabroso, aromático, bien caliente que nos preparaba cuidadosamente nuestra madre, bebiéndole á sorbos, gracias á las amorosas instancias de la incomparable enfermera, y sintiendo, gracias á é! como serestamaban núes tías desfallecidas fuerzas, no lo podemos olvidar en toda la vida y lo apetecen nuestros estómagos dispépsicos y estragados cuando azares de la suerte nos llevan á lejanas tierras ó nos sumen en dorada estrechez, arrebatándonos estas pequeneces irreemplazables y beneficiosas. p Todas ellas inquietas, acongojadas, nos piden biberones para su hijito, al que han tratado de alimentar, con ans a ignorante y desesperada, de mil manetas. Ellas no piden para sí. Cuando oyen que necesitan alimentarse bien, se sonrojan ó palidecen. Ellas padecen también de hambre. 1 Dios poderoso! y en la casa, si es que la tienen, no hay puchero, ni caldo, ni nada. El hombre busca en el alcohol un estimulante, en el tabaco un narcótico; ella suele beber, pues cree que así tendrá más leche; come cosas indigestas y mal condimentadas, y el niño muere al fin arrullado por la imbécil melopeya popular que í f; J envía ¡angelíes al cielo No, ni el cielo ni la tierra pueden ver impasibles estas cosas. Si de lo alio vienen esas almas inocentes para alegrat nuestra vida, ¿cómo pensar que pueda ser motivo de regocijo verlos voSi, la nqi e a calar como bandadas si siempie se ve pride pajarillos sin vada de la buena EL ILUSTRE ABOGADO M. LABOR 1, nido por los camtaza de caldo. En DbFENSOR QUE FUE DEL CAPITÁN DREYFU 3 ANTE EL CONSEJO DE GUERRA DE RENNES, pos nevados de la balde los cocineros ACTUALMENTE EN MADRID muerte? aderezan con extractos sus sopas; aquéllo es gustoso y nu- obra, a donde ella va con el escuálido En otros países, modestos industriales, tritivo, pero sabe mejor el clasico caldo, puchero de garbanzos en una mano, mien- carniceros en su mayoría, preparan caldo que ya se expende por algunos fondistas tras que arrebujado en un mantón abraza sano que venden á poco precio a los obreá la manera del té ó el chocolate. ese otro pucherito de amor, su hijuelo, ros. En esos mismos pueblos, almas caritativas abren comedores donde se da aliEn cambio, la verdadera pobreza no harto desmayado y canijo también. tiene casi nunca medios de confeccionar Yo las he visto desfilar los viernes por mento nutritivo á toda mujer que lacta á en buenas condiciones ese elemento res- el Consultorio fundado por mi amado un niño y no tiene qué comer. taurador del organismo. En la patria de tantos santos y biencompañero Ulecia con el nombre de la La piadosa solicitud de S. M la reina Gota de leche. Desde que se inauguro han aventurados, en esta tierra española, gedoña María Cristina, tan amante de los pasado más de dos mil ante mis ojos, y nerosa y maternal, donde en el hogar desgraciados, proporciona bien sazona- muchas veces las lágrimas me impedían mas humilde no se niega la candela, ni e