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A B C LUNES n DE DICIEMBRE DE i 9 o5. PAG, 6. EDICIÓN LA SEMANA FINANCIERA Tpija la vista en la Balsa de París, donde ha faltado muy poco para que estallara un verdadero Kjack, la Bolsa de Madrid ha estado á la expectativa toda la semana, dando muestras de gran firmeza. Han subido todos los valores y han bajado ¡os francos. Dados los vientos que han soplado en el Extranjero, esta es la mayor prueba que se puede dar de que aquí la tendencia es inmejorable y de que, sin las bajas de fuera, hubiésemos asistido á un movimiento importante de alza. El lunes tuvo el mercado un momento de indecisión, bajando el Interior á 79,15; pero pronto se repuso nuestro signo de crédito, valiendo el sábado 79,60, es decir, 10 céntimos más caro que hace ocho días. También ha ganado 10 céntimos el Amortizable; las acciones del Banco y de la Tabacalera han subido 4 enteros, cotizando respectivamente á 426 y á 390. Es tanto más de notar el alza de las acciones ds la Arrendataria, que la recaudación, si se la compara con la de igual período de 1904, ha sufrido una baja de 600.000 pesetas por Tabacos y de 5oo.ooo en el Timbre. En París la semana pasada ha sido de emociones. Sin la intervención enérgica! de la alta Banca, interesada en sostener la cotización, hubiésemos asistido á una catástrofe. Durante la guerra ruso- japonesa, y luego mientras se ha desarrollado en Rusia el movimiento revolucionario, el mercado ha dado pruebas de gran firmeza; los Establecimientos de crédito que estaban interesados en el éxito de emisiones futuras, y que además tenían en cartera muchos títulos que aún no habían logrado colocar, han intervenido cuantas veces el público, alarmado, ha estado á punto de producir grandes bajas con sus ventas. Los especuladores que suelen dirigir el- mercado, han sumado sus fuerzas, durante ese período, á las de los Establecimientos de crédito, convencidos de que unidos á ellos impondrían su voluntad. Hasta ahora lo han conseguido, pero el lunes pasado estuvieron á punto de fracasar los poderosos y de verse arrollados por los débiles, que son legión. Interrumpidas las comunicaciones telegráficas con Rusia, el público se alarmó ese día y vendió lo que tenía, bea en cartera, sea en especulación, sin fijarse en el precio. El ruso perdió cuatro enteros; un entero el Exterior, el turco, y la mayoría de los fondos de Estado. ¡Hasta la renta francesa, cuya cotización suele oscilar muy poco, bajó 40 céntimos! Para contener la baja, el Gobierno ruso ha declarado oficialmente que Rusia tiene depositadas en el Extranjero cantidades suficientes para pagar los cupones de su deuda durante dos ó tres años; M r Rouvier lo ha repetido en pleno Consejo de ministros. Para sostener el mercado de la renta francesa, que suele dar el tono á los demás valores, el Gobierno francés ha activado las compras de las Cajas de Ahorro. Así se explica que las diferencias no resulten al final de la semana exageradamente considerables. La renta francesa vale lo que valía hace ocho días, es decir, 99,72; el ruso 4 por 100 pierde poco más de un entero y queda á 81,90: tuvo oscilaciones de ocho enteros; el turco no pierde más que 10 céntimos, y cotiza á 9 1 el Riotinto baja 10 francos y se negocia á 1.672. ¿Volverá á reproducirse la tormenta? Grandes han sido los esfuerzos hechos ahora para evitar una catástrofe. Han dado resultados esta vez; pero si la crisis rusa se agrava, ni las declaraciones más ó menos oficiosas y oficiales, ni la- unión de la alta Banca con la alta especulación, podrán evitar la repetición de pánicos que, si menudearan, podrían acarrear un J inevitable. Tres meses después me tocó otro fra- á todos bastante! La gente, al leer el anuncio en loscarcaso teatral de los que ponen el mingo. Pero de éste no tuve yo la culpa. La Jeles, se decía: ¡Hola! El placer de los dioses, ¿eh? tuvieron algunos revisteros cjue, al reseñar el escándalo de La obra de la tempo- ¡La venganza! ¿Una venganza y de Sinerada como grave alteración- del orden sio? Esto será una tomadura de pelo porpúblico con barricadas y todo, dieron á que le machacamos hace tres meses... entender que aquéllo era ya mi retirada ¡Pues ahora es cuando va á ver lo que es segura de todos los géneros literarios ha- canela! Y en esta feliz disposición de ánimo, bidos y por haber, y mí agotamiento dellenó el teatro hasta los topes. finitivo. La autoridad, por su parte, había caíY, ¡mil bombas! como decían antes los do en la cuenta de que su misión era decoroneles de teatro; contra esa especie había que protestar á escape, dando fe de fenderme, y tomó las precauciones que vida; porque aquí, para el que se declara juzgó necesarias... ¿No da gusto estr- evencido ó agotado, es castigo del cielo n sr una zarzuelita en estas condiciones? Bueno; pues al contrario de lo que que le coman adivas, Je piquen avispas y le hollen puercos como á mi señor don esperábamos todos, con la representación empezó la calma. Quijote. La decoración representaba una floresEn cuanto leí aquéllo (porque al día siguiente de un estreno compro todos los ta tranquila y apacible, muy apropiada periódicos que puedo y los devoro mate- para calmar los nervios; el diálogo era rialmente, como hacen muchos de mis reposado y suave, con un humorismo plácompañeros que luego lo niegan) en cido y bonachón; la acción sencilla, la cuanto leí aquéllo, repito, pensé en el exposición breve... Allí no había nada desquite con todo el ardor y toda la fe pecaminoso ni detestable, y temibles propios del caso. ¡En mi vida he tardado bastones descansaban inmóviles en el entanto en escribir treinta cuartillas! Pero tarimado, como los lanzones de guerra quita de aquí, enmienda de allá, corrige reposan en las cujas. Y poco á poco, en paz y en gracia de ésto, reforma aquéllo, pule por este lado, lima por el otro, la piececita me salió una Dios, llegamos al momento del peligro, á la escen atrevida, á la frase brutal. joya. ¡Ay, la joya! -dirán ustedes chules- Cuando Riquelme se quedó solo con la secamente en son de burla. -Bueno, pues ñorita Rovira y se volvió hacia ella treestaré equivocado, señores, pero ¿por mebundo y airado, los espectadores soltaron la carcajada. Vieron venir una siqué no lo he de decir si lo creo? En seguida basqué al maestro Soriano tuación vulgar y cursi, y se prepararon para burlarse de lo lindo y divertirse duy le dije: -Usted me prometió poner música á rante media hora sacándome tiras de peun libro mío en cuanto yo se la pidiera. llejo. Pero Riquelme, que á ratos es más ¿Se atreve usted ahora? actor de lo que él se figura, prescindió- ¡Otra! ¿Por qué no? -Porque las circunstancias son peores de aquel conato de marejada, avanzó haque las de entonces y corre usted peli- cia la tiple resuelta y bravamente, y dijo lo que tenía que decir, con pasión tan gro de que le asen. ¿A mí? ¡Un remoño! Pero, en fin, bien sentida y tan honda, que enmudeció estaré á gusto con usted en la parrilla. sobrecogido y asombrado el concurso. El interés empezaba allí, profundo y ¿Dónde se va á estrenar eso? palpitante, y el interés ata y domina- -Venga usted conmigo. Y nos fuimos á la Zarzuela, y se la leí siempre á la muchedumbre. Pero ¡ay! en aquel mismo momento á Pepe Riquelme, á Sancífrián, que era empresario, y á Navacerrada, que estaba concluía la zarzuela, porque era el final lógico, verdadero, humano, sin desplanencargado de la contaduría. Los tres me oyeron con atención, y al tes, ni voces, ni cuadro plástico siquiera. final Riquelme dijo á Sancifrián muy se- Descendió el telón lentamente. El silencio seguía reinando en la sala. rio: No duró mucho. En seguida vino la- -Bueno; esto va á ser torear al descubierto, pero yo con este papel me voy al reacción, atronadora y violenta... ¡Cómo! ¿aquello acababa así? ¡No podía ser! toro con mucho gusto. ¿Tú qué dices? -Que puede que nos rompan las bu- ¡Faltaba el desenlace! ¡Ah! esa era la venganza del autor, su placer de los diotacas, pero... se pondrán otras. Navacerrada se concretó á preguntar- ses: interesar al espectador, y en cuanto le tenía cogido mandarle á su casa... me humorísticamente: Pensar esto y arreciar los mueras, los- -Diga usted, si hay que devolver el dinero, ¿se lo cargo á usted en cuenta? silbidos y los golpes en la madera dispo -j ay que advertir que todas estas pre- nible, fue todo uno. También la gente cauciones no obedecían á que en la pasó un buen rato empeñada en no irse obra hubiera alusiones ni injurias, ni cou- sin que la dieran el final ó la devolvieran plets peligrosos, sino á la novedad del el dinero... Pero el buen sentido y la presencia ambiente, á la índole del asunto y alo atrevido y casi brutal de la situación cul- muda de unos cuantos guardias triunfaron esta vez, y el alboroto siguió durante muminante. Pero Riquelme la ensayó con cuidado, cho tiempo, pero ya en la calle. 1 TEATRO. CAPITULO XXV. se hicieron trajes las tiples, y la empresa EL PLACER DE LOS DIO- se lanzó á bordear el escollo con la serenidad del justo. ¡Nunca se lo agradeceré SES.