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jgAÑQ TRES. NUMERO 33 4 CRÓNICA U N I V E R SAL ILUSTRADA. lidad no permita los abusos y los excesos que han motivado las ruidosas ocurrencias que han alterado el curso de la vida de aquella gran capital. La empresa no consiente en ser aplazada. En Enero debe empezar. La clausura de las Cortes multiplicaría la responsabiüdaddel Gobierno, en cualquier imprevisto acontecimiento que sobreviniera. Por ¡as razones expuestas, que son tan reales, tan objetivas, el recelo de la suspensión de sesiones cae por su base. La obra del actual Ministerio ha de ser ante todo labor legislativa, para que á él se le considere como un Gobierno de opinión. MANUEH. T R O Y A N O so DE DICIEMBRE DE i9o5. NUMERO SUELTO, 5 CÉNS. greso se habló de cargas de justicia, y el respetable público prefiere para entre tenerse otras cargas. Por la noche hubo en el Círculo militar un banquete en honor de un oficial herido en el sitio de Puerto Arturo. No hubo en los teatros novedad alguna, y sólo en los centros oficiales se registró una: la de que la autoridad civil ordenase á sus delegados vigilen hoy domingo y persigan sin descanso á los infractores del descanso dominical. AEMECE Dentro y fuera de las Cortes está muy arraigado el recelo de que, una vez aprobados los presupuestos, vendrá la suspensión de las sesiones. Repetidos ejemplos han dado á conocer que un Gobierno únicamente se considera seguro, cuando no corre los azares de la vida parlamentaria. Su acción es más franca y despejada; su existencia más tranquila, siempre que no la ve discutida y amenazada á toda hora. Un movimiento de egoísmo muy explicable en cualquier época y más en los tiempos que corren, induce á juicios tan poco piadosos, como ese que presenta al Gobierno anhelante por llegar al día en que sea posible y justificable el cerrojazo. Mirado el asunto con un poco más de serenidad, la cosa no parece tan factible. Un Aiinisterio que viva solamente por vivir, vive poco. Tres ó cuatro meses de mando, relativamente sin inquietudes ni molestias, bastan á consumir la savia moral de una situación política, la cual imita al hombre, que por miedo á las quiebras de los negocios no busca el interés del capital poseído, sino que, gastando de éste, subsiste. El capital se agota pronto y la ruina es completa. Aunque los problemas económicos, los que más interesan al país, estén reservados para los futuros presupuestos que en Mayo han de ser leídos, y aun cuando su estudio sereno y reflexivo pudiera servir de excusa por tener cerradas las Cámaras, todavía hay cuestiones, que no pueden ser aplazadas, como es la situación de Cataluña. La suspensión de garantías no es una solución. Podrá atajar el mal por breve tiempo, cual la dieta para un padecimiento de estómago; pero no se le considerará nunca como un remedio definitivo. Es preciso buscar caminos para volver á la normalidad, y esos caminos sólo el Poder legislativo puede trazarlos. Materias, como la indicada exigen una detenida y Seria labor de las Cortes. Seguramente, el Gobierno lo comprende así. ¿Cómo ha de pensar en la clausura del Parlamento? La constitución de la mayoría ministerial no es precisamente la más adecuada para animar á un Gobierno que al poder legislativo ha de pedir que sea, más que su fiscal, su colaborador. Pero, eJ señor iMoret es un parlamentario convencido; ha hecho en el Parlamento su figusítpolítica. Y como el Sr. Maura, puede- jpdir luz y taquígrafos. ¡No ha de sentir el miedo al banco azul que sintieron otros presidentes del Consejo de ministros! Indispensable, como parece, el restablecimiento de la legalidad en Barcelona, habrá que cuidar mucho de que tai lega- R ECELOS INFUNDADOS IMPRESIONES PARLAMENTARIAS al pequeño incidente relativo ai gobernador de Barcelona? Yo quiero preguntar al señor ministro de la Gobernación- -ha dicho el Sr. Soriano- -qué es ¡o que le parece el nuevo gobernador de Barcelona. Ei señor conde de Romanones, sentado en el banco azul, ha hecho un ligero gesto de sorpresa. Y ei Sr. Soriano ha añadido: Yo deseo que si S. S. tiene un rato libre vaya á una biblioteca, pida la obra del historiador Meló sobre la sublevación de Cataluña y vea el fin desdichado que tuvo si conde de Santa Coloma. Y el señor conde de Romanones ha vuelto á tener otro mohín de extrañeza, de asombro; todos estábamos ya un tanto interesados en este lance. Y cuando el señor ministro de la Gobernación se ha puesto en pie, todos nos hemos apretado á recoger hasta la más pequeña de sus palabras. ¿Me pregunta el Sr. Soriano- -ha dicho el Sr. Conde- -lo que me parece el gobernador de Barcelona? Me parece muy bien; y me parece bien porque conozco sus condiciones... ¡Porque las conocemos nosotros, nos parece mal! -ha gritado interrumpiendo el señor Soriano. Y el Sr. Conde ha continuado; El tiempo nos dará la razón; ef tiempo nos demostrará que ha sido una elección estupenda. Estupenda ha dicho el Sr. Conde. Y el Sr. Soriano ha tornado á gritar con voz irónica: ¡Estupenda! ¡Magnífica! El tiempo nos dirá- -ha continuado ti señor ministro- -si el gobernador de Barcelona se parece al conde de Santa Coloma. Y el señor Soriano, incorregible, pertinaz, ha interrumpido de nuevo: ¡Eso; ya nos lo dirá el tiempol Y luego el diputado republicano, al rectificar, ha añadido: Yo doy la enhorabuena por el nombramiento al señor ministro de la Gobernación. Yo ¡a recibo ha replicado el señor conde de Romanones inclinándose coríésmente. Ha añadido el Sr. Soriano que él profetizó la catástrofe del Lozoya y que no quiere profetizar ahora otra catástrofe, y la sesión ha continuado su curso natural. Un gran rato después, el Sr. Corominas se ha levantado á hablar: el Sr. Corominas ha oído con mucho gusto- -según nos dice- -que el ministro de la Gobernación está completamente identificado con el gobernador de Barcelona; cuando al señor duque de Bivona se le ha confiado Oues, señor, que el Ayuntamiento celebró una sesión muy movida é interesante. De las manifestaciones que en ella se hicieron, vino el pueblo madrileño en conocimiento de que ya se matutea hasta con los muertos. Las Sacramentales, llamadas á desaparecer, como la forma poética, y ambas desapariciones en beneficio de la higiene pública, no desaparecen: se extienden clandestinamente, poniéndose de modo irreverente por montera al Municipio, á la ley y á cuanto se les pone por delante. Razón de más para que no creamos con el poeta ni aun en la paz de los sepulcros. En cambio, la Diputación no pudo celebrar sesión por falta de número. Era lo último que podía faltar en aquella casa donde tantas cosas faltan. Se habló mucho de una casa con ruidos misteriosos que se ha descubierto en la calle de embajadores, y se habló más que nada porque se creía generalmente que en Madrid no existía otra casa de ruidos que la de la plaza de las Cortes, esquina de las calles de Floridablanca y Fernanflor. El Colegio de abogados celebró su acostumbrada Junta de agravios. Y menos mal que sólo fue de agravios, porque la última vez lo fue también de contusiones. Llegó el príncipe de Baviera, ya Infante de España y presunto marido de la hermana del Rey, y la gente se estremeció de satisfacción ante la perspectiva de próximos festeios populares con motivo de la boda. Los estudiantes no dieron nada que hacer. Ahora han trasladado la escena á Zaragoza, donde, según los telegramas de ayer, se manifestaron para acabar pidiendo vacaciones. Siquiera allí han sido francos y han pedido desde un principio y sin rodeos lo que quieren. Las sesiones de las Cortes tuvieron poco atractivo para la gente que busca el espectáculo de la algazara. En el Con- ¿Ha ocurrido E BARCELONA ayer tarde en laalgo CáMADRID AL DÍA maraLDEGOBERNADOR conceder importancia popular? ¿Podremos