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ffAÑO TRES. NUMERO 333. CRÓNICA U N I V E R SAL ILUSTRADA. nución de ingresos, que formula una opinión tan ilustrada como bien dirigida, h brá que convenir en que, si se paga cuanto hay que pagar y se disminuyen los medios de solvencia, no quedará otro remedio, sino recargar los tributos que ya existen ó crear otros orígenes de renta. La riqueza, sobre la cual puede poner su mano el fisco, está ya gravada con todo el peso que le es dable soportar, y esto im- pide su desarrollo; la que se halla oculta y qt e la gente ligera conceptúa muy fácil de descubrir, reclama para ello un cambio completo en- el sentido moral de nuestra sociedad, lo cual no es precisamente obra de un día. Queda la creación de nuevos orígenes de renta; pero ¿quién es e ¡valiente que se atreve á ello? Como fuentes de recursos para el fisco están los monopolios. En España están ya monopolizados el tabaco, los explosivos, las cerillas; pueden serlo aún los alcoholes, el petróleo y algunos géneros más. ¿Por qué no han de tratar del asunto los sujetos que en él se han me- tido? ¡Porque la popularidad se consigue pronto, exigiendo la abolición de un tributo; mas, el que propusiera el establecimiento de un nuevo monopolio y trabajara por ello, se dejaría en la faena muchos pedazos de su carne y de su piel! Y, si no se logra por ese camino la transformación del aborrecible impuesto ¿por 1 donde se alcanzará? ¡Salga á luz la fórmula mágica en este país de arbitristas! MANUEL TROYANO 9 D E DICIEMBRE DE J 9o5. NUMERO SUELTO, 5 CÉNS en este Madrid jovial, ruidoso, decidor, irónico en medio de sus grandes desgracías... No faltó, ¡cómo había de faltar, si es ya el pan nuestro de cada día de fiesta! la obligada colisión entre militares y paisanos en los Cuatro Caminos, donde Cupido, Terpsícore y Baco tienen frecuentes encuentros, y eso que cada uno de ellos puede ir por diferente camino y aún les queda otro libre. Los paseos, concurridísimos; los teatros, de bote en bote; la política, en calma, gracias á la festividad del día, sin perjuicio de anunciarse para hoy gran marejada parlamentaria. El duque de Bivona, nuevo gobernador déla ciudad condal, salió para el punJ to de su destino, despidiéndole sus muchos amigos, que le desean buena suerte y buena puntería. Por la noche se comentó en los centros donde se reúne la gente, un suelto publicado en un colega conservador, en el que atribuye á los abonados del Español y de Lara determinada actitud respecto á obras que se representan en dichos teatros, y se lamentaba que unos cuantos abonados, si existen, se abroguen una representación que no tienen y hablen en términos generales cuando, á lo sumo, los descontentos podrán ser una exigua minoría. ¡A lo que vamos llegando, yendo tan de prisa! AEMECE BRA MAGNA. La opinión pública está agitada con mayor viveza, que la obtenida mediante otras cuestiones que no le llegaban tan á lo hondo. La demanda de supresión de los Consumos produce tamaña agitación. En ésta laboran dos clases de intereses: unos los de aque- í líos sujetos, que ven en el asunto el medio y ocasión de lograr popularidad cómoda y barata, de forjar un arma poderosa para batir en brecha al Gobierno y á la situación; otros los de cuentos de buena fe aspiran á acabar con ese impuesto ondosísimo, irracional é inhumano. Todo lo que se puede decir contra la contribución de Consumos está dicho ya; no hay, pues, que predicar á convencidos. A pesar de ello, militan en su favor hechos que mandan mucha fuerza. Es el primero su establecimiento y duración por largo período, y en cuestsór de tributos el hábito y la velocidad adquirida representan una pujanza incalculable. Es otro la situación de nuestra Hacienda y el peligro de que toda innovación en ella se traduzca en disminucion. de recursos. Circunstancias tales obligan á caminar en ese terreno con pies de plomo á los que tienen sobre sí las responsabilidades. La obra de la transformación de ese impuesto es una obra necesaria, obligatoria, magna. A 85 millones de pesetas ascienden los ingresos, que el Estado ob- tiene de los Consumos. Pero, hay además, que tomar en cuenta lo que de ellos saca la Hacienda municipal, la cual en muchas poblaciones casi no dispone de otros recursos serios. No sólo, pues, el pro J blema que toca al Tesoro nacional, sino también el que afecta á los Municipios habrá que resolver. Desde luego, las personas, que no tienen que atender á las necesidades y á los pagos del Estado ni de los Concejos, pueden seguir clamando por la supresión de los Consumos en seco y sin cuidarse de los resultados para nada, mientras se lo permita la elasticidad de su conciencia. Mas, en las Cortes, quien tenga un asomo de gubernamentalismo en su pensamiento, está obligado á otra cosa: á exponer de qué manera y en qué forma, á su parecer, Gobiernos y Ayuntamientos podrán suplir los ingresos que hoy les facilitan los Consumos. Así, con el esfuerzo y cooperación de todos será factible la empresa. Dado que no es probable la invención de un Gobierno poseedor de la piedra filosofal, mediante la que transmute en metales preciosos todos los cobres y hierros viejos que halle por ahí abandonados, y satisfaga con tan milagrosos recursos las exigencias de aumento de gastos y dismi- DE OOEDAD Ayer, festividad de la Purísima Concepción, fue un día muy atareado para las personas que hacen vida de sociedad. Recibieron á sus amistades, por la tarde, muchas damas. entre ellas la condesa de Mayorga y la señora de Santos Guzmán, viéndose sus casas muy concurridas; pero de lo que no cabe dar una idea aproximada, es de la recepción de la marquesa de la Laguna, dama á quien tanto considera y quiere el mundo aristocrático, del cual es ella una de las figuras de más significación. Hay que sumar, á las numerosas amistades que tiene, el interés de todos en ir á su suntuoso palacio, que no abre sus salones más que el día del santo de la dueña de la casa, y así puede comprenderse cómo, en el breve espacio de una hora, se reunieron allí tantas y tan bellas damas, las que más brillan en las recepciones aristocráticas, y tantos y tan distinguidos caballeros, de los más considerados en los centros políticos, militares y artísticos. Dar nombres de todos sería tarea gratísima, pero no disponemos del espacio que ocuparía mos con ello. Nos limitaremos, pues, á decir que allí vimos a! Madrid aristocrático, y que todos eran atendidos por la festejada, que lucía un magnífico collar de gruesas perlas que, después de rodear varias veces su cuello, pendía hasta la cintura; por el marqués, su esposo; por sus hijas, las marquesas de Viana y Tenorio, y por la condesa de Requena, que vestían las tres elegantísimas toilettes MADRID AL DÍA 1- 1 ermoso día el de la Concepción. No los hará mejores allá en Febrero cuando, según el refrán, huye del sol el perro. Fiesta tan solemne y española fue guardada y celebrada con todo rigor. La infantería tuvo misas de campaña y luego gran jolgorio dentro de los cuarteles. La Cruz Roja desfiló por las calles para ir á celebrar la fiesta de su Patrona, y bien sabe Dios que no suele ser agradable ver esa institución en la vía pública, porque pocas veces obedece su exhibición, como ayer, á actos que no sean luctuosos. La capilla pública en Palacio llevó á mucha gente, sin contar á la familia Miquis, á las galerías del regio alcázar. Los jurisconsultos celebraron á su excelsa Patrona en San José. Por las calles fue incesante el traer y llevar de ramilletes de flores y de confitería para las innumerables Conchas que hay en la corte... También para los pobres fue gran día. En el Asilo de las Lavanderas se repartió el primer cocido del año, el que la inacabable munificencia de la Reina costea todos los años para los pobres que tienen hambre, que son muchos, muellísimos.