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j AÑO TRES. NUMERO 33i. CRÓNICA UNIVERSAL ILUSTRADA. MADRID, 7 DE DICIEMBRE DE i9o5. NÚMERO SUELTO, 5 CÉNS. Aparte que el general Weyler no escapa, paradamente los unos con su tema de lo ni mucho menos, á la debilidad del hom- pasado, pasado, y año nuevo vida nuebre político, que al dejar un departa- va y el segundo con el suyo de abamento ministerial ve siempre en quien- le jo la tuberculosis y arriba Moliner el 1 OS GENERALES EN El general sucede allí un usurpador, todos los indi- anuncio de una nueva huelga, ésta de EL PARLAMENTO Polavieja era cios concuerdan en que el marqués de zapateros, que amenazan á sus patronos ministro de Ja Guerra en el primer Ga- Tenerife se prepara solapadamente para advirtiéndoles que dirán, porque lo sabinete, que el Sr. Silvela presidía. El algo más. Y como quiera que ya dicho ben, y es natura que lo sepan, dónde general había entrado en el Ministerio señor conoce el Parlamento lo suficiente les aprieta el zapato y dónde se los por derecho propio. Tenía leyenda; que á sacar ventaja á quien en él se encuen- aprietan á sus clientes; el nuevo hudimienes todo cuanto hay que tener en nuestro tra poco práctico, lo probable será que to de una bóveda de uno de los depósipaís. Había sido indispensable al señor vuelva á la contienda por el puente, que tos, sin ocurrir, afortunadamente, desgraSilvela contar con él, para formar Go- hayan de tenderle algunos despechados cias, para quitar razón á los que dan en llamar á aquellos depósitos, depósitos jubierno. El vaticanismo y el regionalismo monteristas. que habían hallado caljida en el prograEsa incruenta lucha, que apuntó ya, diciales como el de allende el puente de ma del ilustre conservador, habían tenido de los generales en el Parlamento, pro- Toledo, y, finalmente, un alboroto en las alturas del Real, donde un Cuerpo que por principal objeto preparar la conjun- mete muchas enseñanzas. nunca se mezcló en asonadas, -como el de ción deseada. No era dable estar con MANUEL TROYANO alabarderos, se metió anoche en una mayor fuerza en ¡os Consejos de la Cocuestión que, por lo menos, fue sonada, rona! como que pareció un aplauso lo que fue Pero, el general Weyler, que sabía á cachetina. qué atenerse, hizo un discurso en el Senado; estuvo duro, agresivo, amenaza- p l tiempo nos brindó también ayer un AEMECE día de sol y de dulce temperatura, dor, y el entonces ministro de la Guerra dejó incontestado ese discurso; tanto, que á propósito para que los madrileños se de- IMPRESIONES el Sr. Dato, ministro de la Gobernación dicasen á pasear la villa y contemplar esos PARLAMENTARIAS en aquel Gabinete, hubo de levantarse á hermosos palacios que, según reveló el O ALA BR AS O E La nota de la tarde de martes en el Congreso el diputado señor UN P O E T A ayer nos la han propordar al marqués de Tenerife contestación cumplida. Allí quedó la leyenda del ge- Nougués, valen tan poco aparentando va- cionado e! señor general Luque y nuestro buen neral Polavieja; allí, su influjo; allí, su ler mucho. Curiosidad ya que no lásti- amigo el Sr. Mataíx. El Sr. Mataix había leído significación política. Díjose que la falta ma, ó ya que no otra cosa, debería inspi- días atrás en l a Correspondencia de España un de medios de expresión había sido la rar el cuadro que el aludido representan- cierto proyecto de ley delSr. Weyler. Él señor causa del fracaso; pero, la gente objetó te ofreció á los ojos del país demostrán- Weyler no era ya ministro cuando este proyecque para responder al intencionado dis- dole que este Madrid, tan ponderado por to veía la luz pública. Y ahora bien- -se preel Sr. Mataix- ¿qué va á curso del general Weyler no hacía falta su edificación monumental, no vale en guntabaministro de la Guerra ante este hacer el nuevo proyecjunto dos pesetas. Esto se desprende al to? ¿Cómo es posible que un señor que acaba retórica, sino resolución y energía. Al cabo de seis años se ha comproba- menos de lo que dijo al citar por sus nom- de abandonar los Consejos de la Corona ponga do la exactitud de la objeción. Con el bres palacios soberbios que embellecen por tal manera en evidencia á su sucesor? actual ministro de la Guerra ha querido las principales calles de Madrid y que, Esto, repetimos, es lo que nuestro discreto v sin duda repetir la suerte el general sin embargo, no son para los efectos de compañero pensaba; en estos pensamientos Weyler, y al tentar el vado ha visto que tributar como Dios y el Estado mandan acompañábamos muchos parlamentarios al sees otra la profundidad del rio. Para atra- más que unas casuchas de cartón- piedra ñor Mataix. Y por este motivo ayer, cuando se levantó en la Cámara, se hizo vesarlo habrá de buscar un puente. El al alcance de la más mísera fortuna. Y el S r Mataixsilencio expectante. No diremos de pronto un general Luque, inexperto en las lides otra consideración más amarga podrá ha- que nuestro colega tiene fácil, correcta y exparlamentarias, ha hallado instintivamente cerse el curioso observador de estas cosas peditiva palabra; sus excelentes condiciones la nota que le conviene dar: sinceridad y estupendas, y es que si eso pasa en Ma- oratorias han sido ya sancionadas en otras ocafirmeza. Ella tiene hoy más resonancia drid, en plena corte, á toda luz donde siones por el Congreso. ven el espíritu público qu, e todos los pe- nada puede ocultarse, por esos pueblos Y el Sr. Mdtaix dijo: Señores diputados: ríodos más rotundos y las mayores habi- de Dios, por esos montes, por esos va- me propongo dirigir una pregunta al señor Jidades. La parte escénica, teatral del lles ocurrirá mucho más; y fincas que apa- ministro de la Guerra; pero antes quiero cum Parlamento decae de día en día. Lo que renten valer una fortuna y rentar otra, no plir con un deber de cortesía que en esta Cáse dice en él, y no como se dice, es lo valdrán lo necesario para hacer cantar á mara se ha tenido siempre con los nuevos ministros. Yo debo felicitar al señor ministro de importante. El leguaje sobrio, conciso, un ciego. por su nombramiento, y yo lo hago La sesión del Congreso ofreció, como la Guerra más gusto, cuanto que las pocas ma hasta lacónico llega nfejor á la generalicon tanto dad de la gente, quizá porque es el que nota interesante, un discurso de Moret, nifestaciones que el señor general Luque ha más se acomoda á los extractos de las se- que habló de pontifical y como definidor hecho desde qus ocupa el ministerio, respondel dogma económico del Gobierno. den á lo que yo esperaba. El señor ministro L siones. Nadie como un general se enRasgos salientes del día: una circular de la Guerra, erguido, atento, sonríe con afacuentra en condiciones para que la sequedad del estilo armonice con su carácter. del nuevo ministro de la Guerra á sus bilidad y se pasa y torna á pasarse su derecha v Será esa una reforma de las costumbres compañeros de armas, hablándoles de sus mano por el blanco bigote. Y luego el señoi parlamentarias oportuna y provechosa. radicalismos, pero advirtiendo bien á las Mataix manifiesta que el señor general Luque ha venido interrumpir pacífico Con la concisión se va más de prisa, más claras que les pone sordina; la presenta- los caciquesádel ministerio el cursoGuerra de de la Y derecho y más seguro. La manigua pala- ción de un gran violinista en la Come- después el orador reclama de) Sr. Ministro dia, acontecimiento que se celebra doble- una contestación breve, concreta, en lenguaje brera sirve para la emboscada. El ministro de la Guerra po drá iniciar mente aquí donde hay tantos hombres de soldado á unas preguntas. ¿Qué opinión la mudanza; ocasiones no le han de fal- que sin ser artistas tocan maravillosamen- le merece á S. S. -pregunta el Sr. Mataix- -tar; ayer se le presentó una en el Con- te el violón; el divorcio de los estu- la oportunidad con que ese proyecto ha sido greso. Otras vendrán en ambas Cámaras. diantes y del Dr. Moliner para seguir se- publicado? ¿Qué se propone hacer S. S, CRÓNICA POLÍTICA MADRID AL DÍA