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A B C L U N B S DE DICIEMBRE DE ¡c o5 PAG. 7. EDICIÓN 1. más numerosas y los silbidos más estridentes... Se apeló al recurso ordinario en tales casos. Salió entre el telón y la batería el veterano D. José Mesejo, cuya autoridad ante el público de Madrid es innegable, y haciéndose oír á duras penas, suplicó á los espectadores que puesto que la sección para la que tenían billete había terminado, despejaran la sala para poder empezar la siguiente. jAlh fue Troya! Perdieron el respeto á don José, le insultaron, le chiflaron, y hubo de retirarse avergonzado y corrido. Salió entonces Emilio Mesejo, fiado en sus muchas simpatías, repitió en otra forma lo que había dicho su padre, y obtuvo el mismo resultado. ¡La gente se había propuesto divertirse, y se divertía! A todo esto, Arregui bufaba detras del telón porque se iban á echar encima las tres de la madrugada y no quedaba ni el recurso de devolver el dinero, que no era suyo, sino de la beneficiada aquella noche. Salió, por fin, también la Srta. Pino, acongojada, nerviosa, tendiendo al público los brazos, suplicantes, al repetir e) ruego, no ya por el autor ni por el empresano, sino per ella, á quien estaban dando la serata d onore. ¡Como si se lo hubiera dicho a las paredes! Ni su sexo, ni su belleza, ni su congoja real y efectiva conmovieron á aquella enfurecida multitud, que no estaba para galanterías ni lastimas. PIBES j KROM Db SE Rr 1 R u ü J Vf? n, oUi 3 ET AL AYUNTAMIENTO DE MADR 1 El inmenso cereoro compuesto de ranchos cerebros, único, según D. José Echegaray, que puede comprender y juzgar á Shakespeare, es también el único capaz de llegar á las mayores aberraciones cuando se ofusca. ¿Cómo se resolvió el conflicto? Alzándose de nuevo el telón y saliendo á lucir sus habilidades los niños Colberg, unos diminutos artistas rusos que ya lo habían hecho en la primera sección, y que volvieron á trabajar sin estar anunciados, como compensación del cuadro que el público se había empeñado en que faltaba. Con todo lo cua) la función termino á las mil y quinientas; la Srta. Pino tuvo un beneficio tan sonado que no se la olvidará fácilmente, y la masa anonrma, que se había propuesto cometer uita injusticia enorme, se salió con la suya. Al día siguiente, la Prensa la alabó el gusto y me puso que no había por donde cogerme. Dero no paró, ahí la cosa: ¡qué más hubiera yo querido! El gobernador (engañado, según supe después, por los que le dijeron que en mi obra se le faltaba al respeto, sin duda con aquello de ¡señor gobernador, socorro! impuso á la Empresa 5oo pesetas de multa. ¿A que no saben ustedes por qué? ¡Por haberse concluido la función demasiado tarde y haber hecho trabajar á los niños á hora desusada! ¿Hay nada mas gracioso? r f -i- V. Vw p i y i -í- t- M i L SEÑOR MORET AL SALIR De PALACIO SIENDO YA PRESIDENTE DEL CONSEJO DE M 1 N STFOS