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AÑO TRES. NU 32 CRÓ- NICA U N I V E R SAL ILUSTRADA. társela desde la presidencia del Congreso entonces será eficasísima. Ya se le ha indicado de la manera más cortés al marqués de lia Vega de Armijo que tenga la bondad de retirarse y no estorbar. Realmente, cuando los jóvenes piden á los viejos que no les obstruyan el camino de la vida, tienen razón. Salvo en el caso de que se trate de medios de existencia, que- no se pueden abandonar sin perecer, el apego de los viejos á los goces de honores y ventajas viene á ser irritante. E! mayor acieito está en ceñirse al ciclo de la vida, y dejar el paso libre, para que los que vieren detrás disfruten oportunamente de lo que por largo tiempo el que sirve de estorbo ha gozado. De esperar es que estas reflexiones filosóficas ablanden y empujen el espíritu del noble procer, que preside ía Cámara popular, hacia la abnegada renuncia del cargo. Entonces, elevado á éste D. José Canalejas, la obra liberal se verá coronada, y ya no tendrá que hacer, sino desarrollar su programa y marchar con paso firme hacia lo porvenir. MANUEL TROYANO IIMADRID, 3 DE DICIEMBRE DE i 9 o 5 NUMERO SUELTO, 5 CÉNS. mucho público curioso en expectativa de lo que Moret pudiera decir, y presintiendo que si él con su palabra de orador y sus arrestos de gobernante no acierta á dar vida á la situación, equivaldrá esta nueva tarea parlamentaria á la del gladiador romano que busca el bello gesto para morir. Y no pasó nada más de particular. La navaja hizo su aparición, siendo la puñalada de ayer la primera de Diciembre, y no será la última, desgraciadamente. P or la noche no hubo de novedades teatrales más que un éxito desgraciado en Price y la primera audición de El profeta en 11 temporada. Se supone que fue gente sólo por ver si el profeta profetizaba... lo que va á duras el Gobierno. AEMECE IMPRESIONES Por la rapidez, con OPTIMISTAS que se ha formado, y, por las personas, que lo constituyen, é nuevo Gabinete ha tenido de la opinión pública buena acogida. Desde luego, se ve que es un Ministerio más robusto, mejor ponderado, que aquel, á quien ha venido á sustituir. Por el lado de la derecha la base se ha ensanchado, mediante la adhesión de valiosos elemento villaverdistas, representados por el Sr. Gasset. Por! a izquierda, no ha habido análogo ensanche; pero, estp viene ocurriendo en itodas las situaciones liberales, desde 1895 en que los posibilistas entraron en el campo de la monarquía. El movimiento de aproximación de los Republicanos se detuvo alií. La consideración que obtuvieron los amigos de Castelar no estimuló mayormente el ánimo de otros demócratas de esa tendencia, para imitar á los primeros. Aun de la misma izquierda democrática no hay en el reciennacido Gabinete elemento bastante á darle color. La benevolencia del Sr. Canalejas suplirá esa falta. Merced á ellar la situación hallará el equilibrio necesario á su seguridad, solidez y duración. Para 3 a fuerza parlamentaria, cada uno de los ministros lleva una representación considerable. El Sr. García Prieto la de los monteristas, quienes, merced á ese caracterizado vínculo, han de mirar á este Ministerio, como prolongación del anterior. El conde de Romanones tiene la propia, de la cual dio testimonio en la penúltima crisis, y la del grupo de amigos personales, el más numeroso de la mayoría. D. Amos Salvador representa con título de mérito á los antiguos sagastinos, núcleo ilustre del partido en sus mejores tiempos; D. Rafael Gasset á los elementos fronterizos del campo conservador, que guardan las tradiciones de don Raimundo Viilaverde; el general Luque, una lisonjera esperanza; el duque de Almodóvar, honrosos recuerdos. E! único, cuya representación da que pensar á i as gentes, es el Sr. Santamaría de Paredes, quien, aparte la circunstancia de haber sjdo profesor del Rey, no tiene rasgo parlamentario que le caracterice. Ese aspecto palatino desorienta á los cavilosos y les hace buscar la causa de la entrada de dicho señor en el Gabinete, por donde, quizá nó exista. Se presumió que el ministerio de Instrucción pública, e! más necesirado de renovación y de vida, sería para uno de los más ilust- es demócratas canalejistas. No ha. sido así; pero la ayuda del Sr. Canalejas a! nuevo Gobierno no se -á, por desinteresada, menos leal. Y si puede pres- IMPRESIONES PARLAMENTAR AS I A P R E S E N T A C I Ó N A las cinco me nos veinte minutos de la tarde de ayer, hizo su entrada solemne, en el salón de sesiones de la Cámara popular, el señor conde de la Bobadilla. Los escaños y las tribunas se hallaban atestados, y e! Sr. Conde, con más fiereza, con más energía que nunca- -se lo avisamos al Sr. Canalejas- -se sentó en el si lón presidencial y echó mano imperiosa á la argentina campanilla. Y poeps momentos después, tras unas amenas lecturas de un señor secretario, aparecieron los nuevos consejeros de la Corona y fueron estrechando la mano de! supradicho Sr. Conde. Y entonces pudimos observar atentamente, con cierta delectación benévola, las figuras de estos flamantes salvadores de! país... El primero, como es natural, es el Sr. M o ret. Del Sr. Moret, ¿qué vamos á decir nosotros? Es un antiguo amigo nuestro; es discreto; es culto. Hace algún tiempo, cuando trazábamos nosotros estas revistas en el periódico España, dijo el Sr. Moret en un debate acalorado y en un momento de sinceridad, que en nuestro país era pfeciso rromper muchas, cosas Nosotros, al recoger estas palabra; notables y patrióticas, manifestábamos discreta, modestamente, que el Sr. Moret, seis ú ocho veces ministro, no había roto jamás nada. Y el Sr. Moret se sintió un tanto molesto p o r esta insignificante apreciación nuestra y nos hizo el honor de enviarnos una misiva amable en que nos manifestaba que sí, que en efecto, él había roto tales ó cuales cosas. No pudimos dudarlo ya entonces ni ío dudamos ahora; mas el Sr. Moret se encuentra al presente á la cabeza del Gobierno, puede hacer con España y con nosotros los pobres españoles lo que le plazca, y nosotros esperamos que si aquel ardiente, heroico deseo de romper cosas perdura en su ánimo, comience desde hoy mismo esta obra terrible, destructora que todos ¡os pobres españoles anhelamos. Y hemos atalayado luego desde nuestra tribuna al Sr. Gasset. El Sr. Gasset creíamos todos con jpgenuidad, en los círculos políticos, que era conservador; mas el Sr. Gasset se nos ofrece ahora súbitamente, con estupefacción nuestra, figurando en un. iGobierno liberal; y MADRID AL DÍA A maneamos con Ministerio nuevo y aunque esto en los tiempos que corremos no constituye una novedad, sirvió para que todo el día se hablase de política y se hiciesen cabalas sobre lo que aquí va á suceder. Nadie puede sobreponerse á la convicción íntima y profunda de que aquí, pase lo que pase, no pasa nada. Desfiló por las calles de Madrid una comitiva á la antigua usanza, cuya misión anuai es la de promulgar la Bula de la Santa Cruzada, y creyó mucha gente que también esta cabalgada arcaica tenía que ver con la cuestión política del día. Después desfiló el Gobierno, trasladándose desde los ministerios al Senado y desde el Senado al Congreso para hacer su presentación á los legisladores. Marcha triunfal, según unos; via- cruets, según otros. El tiempo es el único que podrá decirnos la verdad. El Ayuntamiento siguió discutiendo los presupuestos, mediante los cuales el pueblo madrileño ha de ser feliz el año próximo de 1906. Hubo quien esperaba ver la sesión presidida por un nuevo alcalde, porque ya no se concibe una modificación ministerial sin la correspondiente modificación de ¡a Alcaldía y del Gobierno civil y de cuantos puestos requieren, como garantía de que han de ser bien desempeñados, conocimiento pleno de los asuntos, el cual sólo se adquiere con el tiempo, amén de rna buena voluntad. Y así andan las cosas con funcionarios de quita y pon. A! as sesiones de ias Cámaras asistió