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A B C SÁBADO 2 DE DICIEMBRE DE i9o5. PAG. 8. EDICIÓN C L ATENTADO ANARQUISTA! también los grandes peligros que corren 1- DE LA RUÉ ROHAN. SEGUN- los anarquistas que se dedican á la fabricación de explosivos. Y por el examen DA AUDIENCIA Más numeroso que ayer, el elemento Femenino asiste á este debate, largo, confuso y monótono, en que varios testigos peritos deben desfilar ante nosotros. Comienza la audiencia con gran retraso. ¿Por qué? Un vago rumor que circula en la sala pretende que una pieza impórtame del dossier se ha extraviado; mas ninguna versión oficial nos confirma tan extraña y sensacional noticia. Al fin, un movimiento de curiosidad en la concurrencia nos indica la llegada de los acusados. Todas las miradas dirígense hacia Malato, que, sereno y sonriente, saluda á sus amigos agitando el rollo de papeles que lleva en! a mano. Los demás acusados hablan, entretanto, indiferentes, con sus abogados. Y la figura del procurador general, M r Boulot, siempre sombría, aparece en el estrado. Sigúele el presidente, M r Fabre, que, después de acomodarse en su sillón y registrar brevemente unos papeles, pronuncia las sacramentales palabras. Y comienza la audiencia con un ligero incidente. Un señor Quarteron ha solicitado comunicar al Jutado ciertas interesantes palabras que atribuye á M r Mouquin, alto funcionario de la policía municipal. Ya sabemos que Malato no tiene participación alguna en el asunto de las bombas, pero cuando se coge á uno de esos alborotadores hay que encerrarlo para hacerle callar. Y el testigo afirma que esa preciosa declaración oyósela á su antiguo patrón M r Jamin, vecino de mesa de monsieur Mouquin, en cierta familiar comida. Pero los testigos invocados por monsieur Quarteron, y el mismo M r Mouquin, niegan que hayan existido tales comprometedoras palabras. Sin embargo, monsieur Quarteron, empero las amenazas de M Boulot, confirma su declaración. Declara después Armiño, el empleado ele la casa de comisión que expidió los dos colis de ferraille á Caussanel, comparsa inconsciente de este drama. A Armiño sigue una tabernera del bosque de Vélizy, en que Farras y Vallina enterraron las bombas; ésta asegura formalmente no haber observado en sus clientes nada que indicara temores de ser vistos. Y cierran la marcha de los testigos, para dejar paso á los peritos, el ama de la casa en que vivía Vallina; la amable patrona muestra grandes simpatías por su huésped, y Mad. Trappenau atribuye á Caussanel ciertas frases imprudentes y comprometedoras. Comienzan á declarar los peritos, y el jurado M r Aureílle tiene ocasión de hacer una serie de preguntas sumamente interesantes que demuestran una gran competencia en las ciencias químicas. Los peritos identifican la bomba que hizo explosión y la que fue recogida intacta sobre la acera. Después nos explican que la bomba, para explotar, no es preciso que sea lanzada, bastando para ello que sea rodada pues la sola inclinación de los tubos interiores produce los terribles efectos. Por ellos sabemos ocasión de observar en casos propios, parece que le asustan los informes extensos, llama por dos veces la atención del letrado para que se concrete á apoyar sus conclusiones. Continúa el Sr. Doval destruyendo con argumentos de verdadera fuerza el mal efecto que aquel auto de prisión produjera en el Jurado, y con detalles y pormenores que revelan el estudio que ha hecho de los autos, habla del asunto desde que comenzó el Juzgado á practicar las primeras diligencias. Rebate lo dicho por el acusador privado respecto al documento que contiene la falsificación, pues éste no es mercantil sino par ticular. Sostiene que aun en el caso de que la falsificación existiera nadie puede asegurar que sus autores sean los procesados, y pasa luego á examinar la prueba, pero en vista de lo avanzado de la hora se suspende la sesión. Hoy continuará su informe el Sr. Doval, y habrá veredicto y sentencia. UN PASANTE de las prendas y muebles de las habitaciones de Vallina, las conclusiones periciales sostienen que su casa ha servido de taller de elaboración; las cerraduras aparecen oxidadas, el fondo de los cajones quemados y los vestidos presentan todos manchas de ácidos. En casa del inglés Harvey, salvo dos paquetes de fulminante de mercurio, nada comprometedor se ha encontrado. Han terminado los señores peritos, y las defensas piden que declaren otros testigos. Un amigo y la hermana de Vallina nos dicen que éste es el hombre más dulce, más honrado y mas incapaz de violencias que existe en la tierra. Sigue Mad. Severine, que nos habla con elocuencia de los eternos martirios de Montjuich, y pone en boca de Harvey estas palabras: Jesucristo, Tolstoi y yo tenemos una misma doctrina. Por último, M r Grave nos asegura firmemente que Malato es enemigo de la violencia y que jamás aconsejaría á otro lo que él no es capaz de haier. Y con esta afirmación sacramental el presidente suspende la audiencia. Dios se lo pague. F. MORA AYUNTAMIENTO las diez y treinta minutos de la ma ñaña hasta jas dos menos cuarto de la tarde, duró la sesión celebrada ayer. Algunos asuntos de interés había en el orden del día, pero lo que únicamente produjo discusión y distrajo la mayor parte del tiempo, fue la multitud de enmiendas presentadas al proyecto de presupuesto ordinario del ensanche para 1906. Todas esas enmiendas ib? n encaminadas á gravar aún más de lo que lo está el presupuesto Ai gastos del Ayuntamiento de Madrid. En todas ellas pedían sus autores aumento de sueldo á los empleados municipales del Ensanche. Una de ellas, la del Sr. Morayta, pidiendo que se aumentase á 1.800 el sueldo de 1. 5oo pesetas que disfrutan los escribientes de! Ensanche, fue sometida á votación nominal, y como 14 concejales se pronunciaron por desecharla y otros 14 la admitían, se celebró segunda votación al final de la sesión y quedó desechada por nueve votos contra diez, incluyendo en éstos el del alcalde, que de este modo decidió ei segundo empate. Fueron desechadps también la proposición pidiendo el ascenso del arquitecto Sr Zapata, y otra para la rebaja de 1 00.000 pesetas en los gastos del presupuesto del Ensanche La misma suerte corrió otra enmienda del Sr. Catalina, pidiendo que del capítulo de crisis obrera se aumentara á 2 pesetas 5o céntimos el mínimum de jornal de los obreros municipales. Se discutió mucho, y 1 5 votos contra ocho decidieron la suerte de la proposición. En la misma sesión pasó y fue aprobada la concesión de licencia al marqués de Alta- Villa para construir un columbario y cripta en terrenos del cementerio de la Patriarcal, para depositar los restos enterrados en los cementerios del Norte. Hoy á las diez se reunirá el Ayuntamiento para ocuparse y discutir el presupuesto del Interior para 1906. TRIBUNALES U N SACERDOTE EN La vista de esta EL BANQUILLO causa toca á su fin. Ayer informaron el acusador privado, señor Muñoz Rivero, y el defensor de los procesados. No hemos de examinar, y menos con espíritu crítico, el discurso del maestro que en esta causa ha representado la acusación particular, pues aparte de otras razones, la falta de espacio nos lo veda. Únicamente diremos que el informe, sobrio, conciso y despojado de aquellas galas retóricas que en otras ocasiones hemos admirado, ha producido impresión en el público. Frío, sin la vehemencia que se advierte en todas Jas defensas del distinguido le trado, ha sido el discurso de Muñoz Rivero una formidable acusación, pues ha fiado más el éxito en esta causa á las pruebas practicadas, con todas sus irrebatibles consecuencias, que á la impresión que su palabra pudiera producir en el Jurado. Yo no os pido, decía al terminar, un veredicto de culpabilidad, porque aspire únicamente á que los procesados reciban un castigo, que me importaría poco si en él no hubiera yo de fundar una reclamación de orden distinto: yo solicito que declaréis culpables á Ernesto y á Marcos Rico, porque haciéndolo asi nos dais medios legales para recuperar en parte, ya que en totalidad no pueda ser, ese capital de que doña Josefa de Latorre ha sido despojada, por no emplear otra palabra que mortificaría más al sacerdote que ocupa ese banquillo. Al terminar su informe el Sr. Muñoz Rivero, suspendióse la sesión por cinco minutos. Reanudada, hizo uso de la palabra el señor Doval, que, como ya hemos dicho, defiende á los dos procesados. Comenzó lamentando e! auto de prisión que se ha dictado fuera de oportunidad, porque si nada obligó al juez que instruyó el sumario á tomar tan rigurosa medida, nada, á su juicio, ha ocurrido después para aue se rectifique aquel criterio. El Dresidente á quien según hemos tenido DIPUTACIÓN PROVINCIAL único L odo ayerpráctico y de interés que ha tratala Corporación provincial en la sesión celebrada bajo la presidencia del señor Benito Moreno, fue el acuerdo de enviar un comisionado de apremio al Ayuntamiento de Madrid para cobrarle las cantidades que adeuda por concepto de contingente provincial. El acuerdo fue tomado por 14 votos contra nueve.