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B C. SÁBADO 2 DE DICIEMBRE DE, 1905. PAG. 7. EDICIÓN i. a ma de Pornpadour. Foucher, Baudelaire, La Tour, Lancret, r atei, Saint Aubin y otros, forman 3 a corte de petimetres. El retrato de la Pompadour en el famoso pastel de La Tour, eslaapoteosis del rsso, de las flores, del encaje, y á este ge ñero pertenecen los trajes que María Guerrero luce en los cuatro primeros actos de Manon, siendo verdaderamente deslumbrador el del tercero, cuando arrebata al inocente y candido Desgrieux de la existencia rústica en que había caído después de sus desengaños amorosos. El dibujo de J. de Saint Aubin, titulado LeBal Paree, es el triunfo de los vestidos volantes y del pliegue Watteau. A ¡a Pompadour sigue como soberana de la moda la Dubarry, y continúa en el reinado de Luis XVI con María Antonieta y la princesa de Lamballe, que nos ha transmitido el pincel de Mlle. Lebrun. En España fueron en aquel tiempo reinas de la moda la condesa- duquesa de Benavente, la de Alba y la marquesa de Perijáa. Teodora Lamadrid, para representar Jldriana, que fue una de sus obras SR. TAY, E M I N E N T E M A N D A R Í N mas famosas, se hizo un rico traje de NUEVO ENCARGADO DE NEGOCIOS aquella época, con el que la retrató FedeDE LA LEGACIÓN DE CHINA EN MADRID rico Madrazo. Pero en la escena española no se ha visto más lujo, más riqueza de la Regencia y de los bellos días de Luis ni más elegancia que la desplegada por el bien amado. María Guerrero en Manon Lescaut, h Se llega por estos caminos al reinado obra estrenada en el teatro Español. de su majestad la reina de la moda, madaUN MADRILEÑO p 1 estreno de Manon Lescaulen el teatro Español y ei lujo desplegado por la gran actriz María Guerrero para vestir el personaje creado por Prevost y trasladado á la escena por Benavenre y Danvila, evocan los recuerdos de aquel período de suntuosidad y esplendidez que comienza con las heroínas de la Fronda, que va de la Valliére á la Maintenon, pasando por todas las favoritas de Luis XIV, y que llega hasta el final del siglo XVII 1. Las duquesas Mad. de Chevreuse, Mad. de Montbanzon, Mad. de Baillon, Mad. de Longueville, y mademoiselle, la gran Mlle. Duquesa de Montpensier, la nieta de Enrique IV, la enamorada de Lauzan, adoptaron atavíos pintorescos en que se une á lo femenino lo militar. Luis XIV crece y reina, y así como dice: El Estado soy yo, la Montespan exclama dictatonalmente: lío soy la moda, y enarbola ¡a bandera del lujo fastuoso, anulando las leyes suntuarias de Mazarino. En una fiesta de la corte, dice mademoiselle Sevigne, se prese! to la favorita sucesora de la tímida y dulce Lavailliere con un traje rebordado de Oto que eta verdaderamente deslumbrador. Los encajes llegaron entonces á todo su apogeo. En 1680 brilla la Fontange, sucediendo á ¡a Mo- ntespan, y llega deslumbradora, capiichosa y fantástica, siendo el heraldo ¿3 ft AXr C ps -ásif, r: 4- 3 a v. ¡fS v i; si iiÉaÉlr P I P; rvsoí, 1? t. 1 JW IV, ff í- lt- 7 S y. -1 T i- 1 V v. DIPLOMÁTICOS CHINOS EN EL NUEVO CLUB CHINO ESTABLECIDO EN PARÍS. X TAf, ENCARGADO DE NEGOCIOS DE LA LEGACIÓN CHINA EN MADK 1 D Fots. Chusseau Flavjens