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jjAÑO TRES. NUMERO 326. CRÓIVERSAL ILUSTRADA. lio vigoroso de la opinión son los dos factores de la obra, que el país espera y la salud del Estado necesita. Con uno de ellos que falte, no será posible labor proI LEGO LA HORA. Era difícil con- vechosa y fecunda. Hasta sobre su indiservar en el Poder á un hombre ferencia y su inconsciencia cabe que reacque á iodo trance quería marcharse. A cione el espíritu público; pero es preciso pesar de ello y de lo poco que aquí pesa moverlo con algo que. le llegue á lo honel concepto de la responsabilidad, el se- do, y aprovechar cuidadosamente el moñor Montero Ríos no habría dado con la mento psíquico. La vacilación y el abanpuerta si ¡a necesidad y la conveniencia dono de la oportunidad paia operar puecíe impedir ciertas discusiones no íe hu- den hacer que ésta pase, para no volver. bieran facilitado la llave. No es ciertamente un regalo el llaHubo momentos de incertidumbre mamiento de un hombre político, para acerca del sucesor; los pareceres vacilan- que se encargue del mando en estos días. tes acabaron por inclinarse todos de un Los atractivos del cargo no han de ejerfado y dar como segura la entrada del cer hoy poderoso influjo sobre el ánimo, Sr. Vtoret. Ya se ve que han acertado. el cual queda así más libre para medir la El Sr. Moreí es ya presidente del ¡Con- magnitud del compromiso y las condiciosejo de ministros. Pero, la obra confiada nes en que puede tomar sobre sí tan graal eminente orador nada tiene de llana ni ve peso. Por estas razones, la circunsde fácil. Así es que se espera con inquie- pección y la parsimonia, en el caso pretud sus primeras íareas. Al estadista más sente, á nadie extrañarán. insigne se le pondría en grave aprieto enMANUEL TROYANO cargándole hoy del Gobierno de nuestra desgobernada, tanto como ingobernable, Península. El gobernante podrá formar los mejores propósitos; no tendrá seguridad algu- risis total. Ya dígimos ayer, sin echárna de verlos secundados, de ser obedecinoslas de profetas, que el día 3o de do. Se le pedirá q e á cambio de ias sa- Noviembre se confiaba en que habría Gotisfacciones, que se supone ha de hallar bierno hasta Diciembre por lo menos. en el ejercicio de! Poder, haga milagros; Y, efectivamente, le ha habido unas cuannadie le ayudará ni con el esfuerzo de vo- tas horas de Diciembre. La noticia de la luntad más pequeño. No le servirá de crisis no sorprendió á nadie. Lo que sordescargo ni e! cúmulo de circunstancias prenderá en adelante será que pase un adversas, que i odean al Gobierno, ni los día sin crisis ministerial. pavorosos problemas por la realidad planSobra decir que el asunto del día fue teados, ni el sacrificio que de su tranqui- la crisis y que constituyó el tema de todas lidad, su nombre, su prestigio significa el las conversaciones en círculos y cafés, mero acto de encargarse del mando. La haciéndose calendarios sobre lo que iba inconsciencia general es tan grande, como á ocurrir. Se vaticinaoa la subida de unos, la indisciplina que de efía nace y por ella la preponderancia de otros; casi se aposse sustenta. taba, como en los frontones, por los azuSí; la inconsciencia del deber cívico es les, por los colorados, por los blancos, la nota dominante hoy entre nosotros. por los lilas. Pero en general se convenía Nadie se cree aquí obligado á cosa algu- unánimemente en una cosa: en que toda na. Sin embargo, á todos importa que el esta inestabilidad de cosas, toda esta conestado de anarquía en que vivimos, no fusión política, toda esta labor de Penéperdure. El esfuerzo de voluntad de cada lope que nos aniquila y nos desprestigia no, sumado ai de Jos demás, determina- es españolismo puro. No se diga, pues, ría una resultante salvadora; pero ¿quién que nuestra raza se extingue, se petrifica. se decide? Aun en las condiciones de Fuera de esto hubo profusión de noticompleta normalidad, los Gobiernos se cias de todos los géneros, incluso del encuentran en el vacío, que un torpísimo chico, como las sesiones dz la Diputaarte político ha ido formando con funes- ción y del Ayuntamiento, en las que se ta pertinacia; su gestión es, por ello, dé- manifestó el deseo de la primera de bil; al tropezar con un interés particular apremiar al segundo, ya que á ella no de alguna pujanza, se convierte en inefi- hay quien la apremie, y el afán que á caz. No hay que decir lo que sucederá última hora le ha entrado al Ayuntacuando, como ahora, muchas convenien- miento de economizar suprimiendo el cias parciales y muchas pasiones encres- chocolate del loro. padas se alzan en su camino. Tan sólo una Hubo un choque de trenes cerca de potentísima corriente de opinión será bas- Aranjuez, una desgracia en la estación tante á que, en medio del desbarajuste, de Atocha, un robo en un hotel al que la acción gubernamental alcance la indis- la víctima no podrá atribuir falta de aseo, pensable eficacia. puesto que afirma que le limpiaron unos Voluntad firme en el gobierno y auxi- cuantos miles de pesetas. BéMADRID, 2 DE DICIEMBRE DE 1905. NÚMERO SUELTO, 5 CÉNS. Los estudiantes tuvieron otro mitin y en él atacaron á la Prensa para corresponder, sin duda, á la benevolencia que con ellos ha tenido. Por la noche, cuando- 3 a gente salía de ios teatros, se enteró con sorpresa, y con sorpresa grata, que ya había Ministerio y hasta que los nuevos ministros habían jurado. Y sorprendió agradablemente la noticia, porque, acostumbrados á las crisis laboriosas, interminables, ésta, resuelta en menos de doce horas, constituía una novedad, y lo nuevo, aquí donde todo es rutinario y arcaico, gusta mucho. Dos hombres fueron las figuras de la noche: Moret, que constituyó un Gobierno en menos tiempo que se persigna un cura loco, y Jacinto Benavente, que obtuvo un triunfo formidable, inmenso, indiscutible, en Lara, con su nueva obra Los malhechores del bien. Por supuesto, que ha de ser más duradera, muchísimo más, la obra de D. Jacinto que la de don Segismundo. AEMECE IMPRESIONES PARLAMENTARIAS O H A Y SESIÓN. A las dos y media de la tarde de ayer, los pasillos, el salófi de conferencias y el pequeño y destartalado café de la Cámara popular estaban todavía desiertos. ¿Cuál era la marcha de los negocios públicos? ¿Qué desarrollo seguía la crisis? ¿Había acaso crisis? En un rincón de la cantina, charlábamos un reducido grupo de parlamentarios discretos: el Sr. Lacierva era uno de ellos. El Sr. Lacierva- -fo hemos dicho- -en bre ve tiempo se ha hecho un nombre envidiable en la política; tiene el Sr. Lacierva toda la pertinacia, todo el tesón, toda la constancia de un español clásico, y toda la sutilidad, toda la flexibilidad, toda la mundanidad afable del puí Wo italiano en ef ctral su espíritu se ha formaio. -D Juan- -le hemos interrogado- ¿habrá sesión esta tarde? Dicen que hay crisis... -Yo no sé nada- -nos ha contestado el señor Lacierva; -yo salgo ahora de casa; no sé más. que ío que dicen los periódicos de h mañana. Pero mis hábitos de observación, adquiridos en la casa de ía calle Mayor, rae han hecho ver ahora al entrar, que en la puerta del Congreso había un coche de subsecretario, y este subsecretario que ha venido á la Cámara á hora tan temprana, no puede Venir sino á traer la comunicación del Gobierno. Y así era, en efecto. Poco á poco han ido poblándose los pasillos y Jos salones. Se charla animadamente y se lanzan los más extraños y misteriosos rumores. Se dice que hay entablada una contienda terrible, pavorosa, entre el señor conde de Romanones y otros conspicuos, liberafes por ef ministerio de ¡a Gobernación; se pregunta en otra parte, con referencia á noticias particulares; cuál es el estado de espíritu de los soldados de cierta importante capital española; se comenta más alia el viaje, al perecer extemporáneo, del Sr. Lerroux á Bélgica y á Londres. Todo esto lo reputamos nosotros absurdo: fa noticia cierta