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A B C VIERNES i. DE DICIEMBRE DE i 9 o5. PAG. 9 EDICIÓN El marques de Alonso- Pesquera ha llegado á esta corte procedente de Valladolid. Los que cultivan en Sevilla el sport del tiro de pichón, no dejan punto de reposo á la escopeta y organizan con el menor motivo tiraidas extraordinarias en el- Hipódromo de Tablada. Así es que cuando en la corte se comiencen las series en el Tiro de la Casa de Campo, vendrán los tiradores sevillanos con entrenamiento suficiente para luchar con las mejores escopetas madrileñas. El domingo último se reunieron en Tablada los señores condes de Casillas de Velasco, ViHapineda y los señores del Camino (D. C D. M y D. B. Carriedo, Martínez Mora, Oshorne, R. Garay, Tejera, Gutiérrez Diez, Tassara, Urcola, G. Abreu, Abaurre, Turmo, y Lassaleta. Se jugaron doce pinas, haciendo todos muy buenas tiradas, pero especialmente el conde de Casillas de Velasco, que mató en una serie 35 pájaros. Ayer regresó á Sevilla nuestro querido amigo D Cayetano Luca de Tena, hermano de nuestro compañero y director. Entre las muchas y distinguidas damas que anoche concurrieron al Español se ponderó la riqueza de trajes y joyas que lució María Guerrero. Las ricas telas de los primeros y la pedrería de los segundos, constituyen un verdadero tesoro. En breve quedará terminada la construcción del hotel que en la calle de Serrano están edificando los señores de Lázaro, procediéndose á los trabajos de decorado. En uso de licencia, ha llegado á Madrid, donde pasará una temporada, el distinguido diplomático español D Julián del Arroyo y Moret, hermano de los condes de Peña- Ramiro y ministro de España en Colombia. y éste debió, por Jo tanto, seguir firme en su puesto hasta llegar al fin que se había marcado. ficada hasta cierto punto, porque desde hace algún tiempo la política española en vez de. deslizarse por los caminos de Ja lógica, marcha dando saltos en las tinieblas. Hasta que hoy vaya á Palacio el jefe del Gobierno no se sabrá si es cierta ó no esta versión del plazo. La cuestión de confianza. on la aprobación del proyecto suspendien do las garantías constitucionales en Barcelona, se había despejado la situación, si no definitivamente, por lo menos de momento; y esta era la ocasión de que el Gobierno se limpiase de las culpas que, justa ó injustamente, se habían acumulado sobre él. Y sabido es que esta limpieza espiritual sólo se logra por un Gobierno con el planteamiento de la cuestión de confianza, que viene á ser para un Gabinete lo mismo que la confesión general para un pecador. Así lo entendió el Sr. Montero Ríos, y en el Consejo celebrado bajo la presidencia del Rey, expuso á D Alfonso el deseo de que le permitiese retirarse del Gobierno. El Rey rogó al Sr. Montero Ríos que desistiera de sus propósitos y siguiera al frente de los Poderes públicos. El presidente del Consejo suplicó al Monarca que le concediera una entrevista á solas, y concedido este deseo, insistió el Sr. Montero Ríos en su decisión, alegando no solamente los motivos de gobierno que están en la conciencia de todos y los sucesos desarrollados durante los últimos días, sino también el cansancio que al presidente del Consejo ha producido el trabajo de estos cinco meses. Nuevamente requirió el Rey al jefe del Gobierno para que continúe en su puesto, invocando para ello su patriotismo y la necesidad de que la situación económica quede legalizada durante el mes presente. Con esto terminó la conferencia entre don Alfonso y su primer ministro. Montero Ríos enfermo. A las cuatro de la tarde el jefe del Gobier no se acostó, por encontranse ligeramente enfermo con una afección á la garganta. La indisposición era leve, y hoy podrá el Sr. Montero Ríos hacer su vida ordinaria. Una frase. fomentábase anoche entre significados polí ticos el hecho de que el Sr. Montero Ríos plantease la crisis de Octubre cuando faltaban tres días para el viaje del Rey á Alemania y la de ayer cuando quedan solamente veinte sesiones para la aprobación de los presupuestos, circunstancias, la de antes y la de ahora, que dificultan el cambio de Gobierno. Uno de los comentaristas decía: Este sistema es el mismo que podría emplear un primer actor que, encagado de un papel principal en una obra, quisiera rescindir el contrato á mediados del primer acto. Claro es que la empresa no le dejaría marchar hasta después de la función, y natural es, también, que no se encontrase actor que, empezada la representación, quisiera contraer la responsabilidad de sustituir al que deseaba retirarse Y todos los que escucharon la frase convivinieron en que el Sr. Montero Ríos tiene la obligación de terminar la obra empezada, esto es, de aprobar los presupuestos, de legalizar la situación económica, sin lo cual la vida del Gobierno que le sustituya sería de verdadera gravedad. Comentarios. 1 a escena que acabamos de reseñar no llegó á los círculos políticos hasta bien entrada Ja tarde. Eran contadas las personas que tenían informes precisos de lo ocurrido en el Consejo. Al conocerse no sorprendió á nadie la solución, toda vez que en los actuales momentos no podía suceder cosa diferente. Téngase en cuenta que está aún pendiente de discusión en el Congreso la contestación al Mensaje de la Corona, debate en el que aún se invertirán, por lo menos, cinco sesiones, y que luego ha de discutirse el proyecto de presupuestos, para que estén aprobados antes del primero de Enero. ¿Cómo era posible invertir algunos días de este corto plazo en las incidencias de una crisis, forzosamente laboriosa, y que vendría á prolongar, como consecuencia, el debate político? La discusión de los presupuestos es un desfiladero que es preciso pasar durante este mes. Después, en cuanto los presupuestos sean ley, nadie puede fijar lo que sucederá; pero lo más probable es que lo que hoy se inició cristalice en hechos. CONFLICTO OBRERO POR TELEFONO ECOS POLÍTICOS La situación. A parte publicamos lo ocurrido en el Con sejo celebrado ayer en Palacio. Concretamente damos cuenta en esa reseña de la situación política y de la ratificaciónjde la confianza regia al Sr. Montero Ríos. En el ánimo de todos estaba desde hace tres días que el Gobierno iba quebrantándose por momentos, y que la situación política no tenía ya toda la fortaleza que, para el buen cumplimiento de su misión, debe tener un Gabinete. Nosotros, que en nuestra información procuramos atenernos á noticias comprobadas y huimos de recoger impresiones apasionadas, ya consignamos hace dos días que el Gobierno marchaba á obscuras entre las nieblas producidas por Ja tormenta que en Barcelona había estallado. Añadíamos que, aprobado el proyecto de suspensión de garantías, habrían de ocurrir algunos sucesos de interés. La discusión sostenida en el Congreso durante las sesiones del miércoles y jueves no fue, ciertamente, de aquellas que afirman á un Gobierno. A lo que dentro de la Cámara se decía, á los cargos que se formulaban contra el Gobierno, á las censuras que se fulminaban sobre el banco azul, se añadían los hechos exteriores que el público conoce ya, la intranquilidad que reinaba en ciertas clases y en determinadas esferas. La normalidad, en fin, estaba quebrantada; la augusta serenidad que el Poder ejecutivo necesita para poner en práctica los resortes de gobierno, había desaparecido. Pero se hacía preciso aprobar el proyecto en c: a discusión estaba interesado el Gobierno, Castellón, 3o, 6 t. La empresa catalana pro pietaria del tranvía de Onda al Grao ha suspendido de empleo y sueldo á varios depen dientes suyos sin causa justificada. Los comerciantes y las Sociedades obreras han solicitado que se anule tal determinación. Témese que surja un conflicto si mañana no se accediese á lo solicitado. CONSEJO DE MINISTROS l espués de las doce de la mañana terminó ayer el Consejo de ministros celebrado en Palacio, y al cual se concedía suma impor tanda política. Sabíase desde anteanoche que el Sr. Montero Ríos, quebrantado y decidido á abandonar el campo, tenía el propósito de plantear ayer la cuestión de confianza, y la expectación política era grande. Los alrededores de la puerta del Palacio Real estaban más concurridos que de costumbre, y, como en los días de grandes acontecí mientos políticos, era grande el número de periodistas, profesionales de la política y agentes de Bolsa que aguardaban impacientes la salid -de los consejeros responsables. El Sr. Montero Ríos, que fue de los primeros en salir, absteniéndose de contestar á cuantas preguntas se le dirigían, subió á su ca rruaje, que partió rápidamente. Pero el conde de Romanones, que le seguía, fue el encargado de disipar las dudas y de satisfacer la curiosidad de cuantos le rodeaban. En efecto, dijo el ministro de Fomento, D. Eugenio ha planteado al Rey la cuestión de confianza al comenzar el Consejo, pero D. Alfonso no le ha dejado concluir su discurso, oponiéndose rotundamente á continuar hablan ¿Hay un plazo? C 1 1 embargo, noticias, que no eran cierta mente oficiales ni siquiera oficiosas, asegu raban que el Sr. Montero Ríos había insistido en que el Rey se tomase un plazo de veinticuatro horas para resolver. Interrogado anoche un personaje de la situación nos decía: En esto debe existir un error, pues si bien es cierto que el Sr. Montero Ríos rogó al Rey que se tomase tal plazo para conferenciar, D Alfonso insistió en su propósito de no hablar ni oir hablar más de crisis, repitiendo que ésta no puede plantearse en las actuales circunstancias Esto es lo que decían personas allegadas al Gobierno, las cuales daban por solucionada esta cuestión, aunque en el ánimo de las gentes quedaba siempre una duda recelosa y justi-