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B C. JUEVES 3O DE NOVIEMBRE DE i 9 o5. PAG- i3. EDICIÓN 3. a dio un bilí de indemnidad, y por lo tanto la Constitución está infringida. La presidencia ruega al orador que se ciña al objeto del debate. Ocupándose de la conducta de los militares, dice que no la aprueba, y añade que los gobernantes actuales no tienen autoridad moral suficiente para imponer al Ejército una severa disciplina, pues son los mismos que lé hicieron regresar de Cuba sin haber sido vencido por el enemigo. Jncidentalmente había de la política internacional de nuestro país, diciendo que Inglaterra es una moderna Cartago sin Aníbal, una nación rapaz. Grandes protestas en la mayoría. r Termina sosteniendo que el Gobierno este no puede hablar de patriotismo, sobre todo yendo del brazo de la Gran Bretaña. Contesta al Sr. Mella el Sr. PU 1 GCERVER, Comienza protestando déla manifestación que con respecto á Inglaterra ha hecho el Sr. Mella. Opónese á sus argumentos y trata de explicar Jas imputaciones que ha dirigido al Sr. Montero Ríos al considerarle infractor de la Constitución, como firmante del Tratado de París. (La Cámara da evidentes muestras de cansancio. El Sr. MELLA rectifica é insiste en sus apreciaciones respecto á Inglaterra, apoyándolas con hechos históricos. (La Cámara vuelve á animarse y presta religiosa atención al orador. Hace la historia de nuestras alianzas internacionales y el PRESIDENTE le ruega que se ciña al asunto. El Sr. MELLA: Dos palabras y enseguida entro en el fondo de ¡a cuestión. El PRESIDENTE: Pues eso es lo que no puede hacer S. S. El Sr. MELLA: Bien; me limitaré á la forma y con eso contestaré al ministro, que tampoco ha entrado en el fondo del asunto. (Risas. Termina su rectificación insistiendo en que el Gobierno ha violado la Constitución. Interviene en el debate el Sr. SALMERÓN. Se refiere al cansancio del Congreso y dice que procurará concretarse á la cuestión. Declara que en nuestra Patria comienza á producirse un movimiento de disociación precursor de Ja muerte de las naciones. Alude al catalanismo y al movimiento de los bizca! farras, y dice que el problema del separatisrao conY! ene abordarlo de frente. ¿Quién me negará que ahora se producen hechos que antes no existían? Hay que atajar el nial, añade. Comencemos por afianzar todos los resortes de índoie moral, que son los que sostienen á los pueblos. Cuando hacía análogas declaraciones antes de la guerra de Cuba, me ¡amabais separatista, y es porque predije lo que iba á suceder; también ahora os aseguro que vais por muy malos derroteros, y no os extrañáís que algún día Cataluña siga el mismo camino que siguió Cuba. (Impresión en la Cámara. Dice que el catalanismo tiene dos tendencias, una reaccionaría y otra progresista, y que conviene estudiar en cuál de las dos se han de inculcar vínculos de amor y de esperanzas. La suspensión de garantías es contraria hoy al propio honor del Ejército. ¿Por qué no hay medios dentro de las leyes para que se respete al Ejército? i Protesta del nombre de catalanista aplicado á un partido, porque ese nombre significa un agravio para la Patria. Sois atávicos al emplear ese nombre. Dejadlo, pues, dice dirigiéndose á los regionalistas; ¿queréis ir del brazo con nosotros á Barcelona, imperando en todos la idea de la paz? Pues vamos allá Junoy con Girona, con Rahola Corominas y con Musito yo; aovemos entrar en Barcelona el pueblo se congratulará de esta unión. El Sr. GARCÍA PRIETO defiende el proyecto, por entender que antes que nada es necesario atender á la pacificación de los espíritus, pues So que el Sr. Salmerón teme que ocurra puede suceder en medio de la agitación actual, í ¿Qué significa ese abrazo, añade, de republicanos y catalanistas á que alude S. S. ¿Es que acaso en Barcelona no hay también monárquicos? Rectifica el Sr. SALMERÓN combatiendo de nuevo el proyecto por contraproducente é ineficaz. interviene el Sr. NOCEDAL: dice que hace suyas todas las declaraciones del Sr. Mella y que no toma parte en este debate en nombre de ningún partido. Afirma que es muy raaío lanzar bombas que causan muertes en las muchedumbres, pero que es peor lanzar á los vientos semillas de separatismo y de disolución. Separatistas los hay en todas partes y donde menos se piensa salta un separatista, y separatista es el Sr. Montero Ríos, según nos lo demostró el Sr. Albo con la lectura de un discurso suyo. Afirma que los socialistas son también separatistas, y esto provoca grandes protestas de los señores Burell y Moróte. Afirma que él no es partidario del militarismo. (Risas. Si yo conociera á los oficiales de Barcelona, añade, les diría: no están sólo en esa capital, están también en otro lado. El Sr. NOUGUES: En el Palacio del obispo (Grandes risas. Hace una pintoresca y humorística descripción de los últimos sucesos, en medio del regocijo de la Cámara. No cree que estén en relación los medios represivos que pretende adoptar el Gobierno, con la importancia de los sucesos. Termina dando la enhorabuena á los catalanistas, pues han conseguido que tanto el Gobierno como los diputados de la mayoría tengan ocup. ada tres días á la Cámara para discutir este asunto, como sí se hubieran propuesto demostrar ante Europa que en España la cuestión que más importa es la del catalanismo. Dice que lo que también conseguirá el Gobierno, si se aprueba el proyecto, es que se unan en Cataluña republicanos y catalanistas en contra de la Monarquía. Recuerda que en la primera sublevación de Cataluña, los sucesos se agravaron por la conducta insensata de un ministro imbécil. Uno déla mayoría interrumpe y el Sr. NOCEDAL exclama: Oid y callad que es el oficio de la mayoría y decir sí y no como Cristo nos enseña. (Risas en las oposiciones y protestas en la mayoría. Termina expresando su oaio hacia los partidos liberales que han matado álos partidos regionales y que acabarán con la integridad de la Patria. Le contesta el conde de ROMANONES: j u s tifica al Sr. Montero Ríos por las palabras en sentido separatista que del presidente del Consejo leyó ayer el Sr. Albo. Procura defenderse ae ias censuras que en contra de la mayoría ha pronunciado el Sr. Nocedal. El Sr. NOCEDAL rectifica é insiste en calificar de separatista al Sr. Montero Ríos. Interviene el Sr. ALBO para contestar al conde deRómanones diciendo que ni quiere ni sabe seguir al ministro en sus violentas frases. Yo he luchado siempre, añade, y soy de los que nunca quieren creeer que su adversario combate de mala fe, porque soy de los que levantan el corazón para que la injuria pase sin herirle. Por eso es p. or lo que no quiero contestar al conde de Romanones. Vuelve á leer las palabras del Sr. Montero- Ríos. Contesta afirmativamente al requerimiento del Sr. Salmerón y dice que los diputados catalanistas irían inmediatamente á Barcelona con una condición, si no existiese una amenaza que los tiene aferrados al Rarlamento, para que vea el país que no ceden á imposiciones de nadie. cepta la unión propuesta, amparándose en la legalidad y protesfndo contra toda suerte de amenazas y provocaciones. Se pone á votación! el dictam- i. Los republicanos y los catalanistas piden que sea nominal. La minoría conservadora se abstiene Lu ley se aprueba por i33 votos contra 25. Se levanta la sesióa í las nueve y media. LA TARDE DE AYER ípfn el Senado. El mismo aspecto que el Congreso antes de empezar la sesión, presentaba el histórico caserón de doña María de Molina desde las primeras horas de la tarde. -Los senadores, reunidos en los pasillos y salones, comentaban con calor los sucesos. Se supo allí que por la mañana habían visitado al Rey muchos generales. Se supo más tarde que en Palacio y convocado con urgencía por D Alfonso, se había reunido el Consejo de ministros, y empezaron las cabalas y las fantasías políticas. Muchos senadores se dirigían presurosos á la otra Cámara. La mayor partepermaneció aguardando los acontecimientos. Se dijo que á primera hora de la tarde se preguntó á D Amos Salvador qué fuerza consideraba necesaria para defender el Senado... El presidente accidental dicen que contestó que no necesitaba defensa ajena: que el Senado, solo, sabría defenderse. X ICfn el Círculo militar. Por la tarde. A las cuatro de la tarde fue ayer al Centro del Ejército y de la Armada un oficial, que manifestó á los jefes y oficiales que allí había que el Rey había llamado á Palacio al Consejo de ministros para preguntarles qué medidas había adoptado en defensa de la Patria y del Ejército, dadas las circunstancias del momento. Agregó que el Gobierno había respondido de modo que había satisfecho á S. M inmediatamente salieron del Círculo varios oficiales portadores de la noticia á los diversos cuarteles de Madrid, donde, como es sabido, estaban los jefes y oficíales acuartelados. Al mediodía se había reunido la comisión ejecutiva nombrada con motivo de las circuns- tancias presentes, y había adoptado los siguien íes acuerdos: i. Que se considere como faccioso al partido catalanista, 2. Que se juzguen por el fuero de Guerra todos los delitos contra la Patria y el Ejér cito; y- 3 Exigir amplías satisfacciones á los diputados y senadores militares que no han levantado su voz en las Cámaras para protestar de lo dicho por ciertos elementos. Entretanto seguían recibiéndose en el Círculo militar telegramas de adhesión de todas las guarniciones de la Península. Los marinos han nombrado una comisíór de todos los cuerpos de la Armada para identificarse con la actitud del Ejército, velando por el prestigio militar. X TjPVespués de la sesión. En los pasillos del Senado varios periodistas preguntaron al S r Montero Ríos si irí á Palacio, contestando el presidente del Con sejo negativamente. El Sr. Gullón nos dijo: No hay dificultad política de ninguna clase; pero por si esto que les digo no fuera suficiente, ya les sacarán de dudas los Sres. Montero Ríos, Puigcerver y Salvador, que ahora irán á Palacio. X J p n Palacio. A pesar de lo que e! presidente deJ Consejo dijo al salir del Senado, á las once menos cinco entraba en Palacio. inmediatamente, y de uniforme, entró eí ministro de Gracia y Justicia. Momentos después de las once llegaron al regio alcázar el presidente interino del Senado D Amos Salvador y los secretarios de la alta Cámara Sres. Roda y Ortuño. El Sr. Montero Ríos permaneció en la regia estancia un cuarto de hora.