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j ANO TRES. NUMERO 324. CRÓNICA UN 1 VERSAL II- USTRADA. unión del Consejo de ministros en Palacio bajo la presidencia del Rey, las remachó. En el Parlamento se discutió, sin que ocurriera nada más que algunos incidentes personales. No habían respondido los hechos á los siniestros anuncios; pero el pesimismo, lejos de decrecer, ha aumentado. Se ve que la pasión impera á cada momento con mayor fuerza, y bajo tal dominio nada de bueno hay que esperar. jLo peor es el juicio que á estas horas estarán en Europa formando de nosotros! 3 EMADR 1 D, 3o DE NOVIEMBRE DE 1905. NÚMERO SUELTO, 5 CÉNS. tucionales en Barcelona, que á su vez suspende toda la expectación despertada en el público aficionado á emociones. La sesión de anoche en el Senado fue corta, ¡no había de serlo! Sitiados por sueño muchos de aquellos pobrecitos señores que hacían el extraordinario esfuerzo de estar en pie á aquellas horas, asintieron á cuanto quiso el Gobierno y votaron, algunos roncando como santos benditos, si los santos roncan, el proyecto de ley. Y así acabó bonachón y tranquilo el día que amaneció bajo auspicios borras cosos. Los estudiantes tuvieron mitin para no varia- y en él se manifestó la nostalgia de la huelga en forma de proposición para que continúe aquélla hasta que sean perdonados los escolares que sufren castigo. Es raro que no lo hayan conseguido ya. Por la noche todo fue regocijo allí donde la noche anterior fue inquietud. Nada, que; la jornada que amaneció como de 3- de Enero, acabó como de 24 de Diciembre fiesta de Noche Buena. Más vale así. AEMECE p L IMPERIO DE Había calculado el LA PASIÓN Gobierno que le sería dable tener resueltas en el ¿mes, que va á entrar, las cuestiones del Mensaje y de los presupuestos. Ambas parecen olvidadas. La atención pública se halla absorta por el conflicto catalanista y sus derivados, y el Sr. Montero Ríos no acierta con la salida. En las complicaciones que han sobreMANUEL TROYANO venido, corremos inminente riesgo de fas extraviarnos todos. La cuestión no es ya meramente iocal, ni aun regional; con demasiada rapidez va tomando proporciones de un arduo y peligroso asunto ipTué el día de ayer un quid pro quo. de Estado, del cual solamente se puede Creían muchos que estábamos á 3 salir bien, si domina el buen sentido. de Enero, pero resultó que no; que el No obstante su corta experiencia par- almanaque tenía razón; que estábamos á lamentaria, los catalanistas deben sentir 29 de Noviembre de 1905. Para la conacrecidas su fuerza y su influencia; puesto fusión det fechas había, aparte de otras que han alcanzado á producir tamaña razones, la de figurar mucho en escena perturbación. Y los elementos que les son un Camps. Sino que ahora se trata de marcadamente hostiles, deben percibir un marqués de Camps que habló el otro que Jes están haciendo el juego, si no en día en el Senado provocando tempestaeste escenario madrileño, en el barcelo- des y el otro Camps, el del 3 de Enero nés, que es para donde aquellos trabajan. de 1874, era el jefe de las ¡fuerzas que Al estimar las oposiciones y aun no po- entraron en el Congreso de los diputa- IMPRESIONES- cos demócratas de la mayoría que la pre- dos, -y no tenía título ni le había elegido PARLAMENTAR! AS sentación del proyecto de ley 1 para sus- senador ninguna provincia. pender las garantías constitucionales en Las primeras horas de la tarde fueron jpi VERDADERO Seremos muy conciMAL sos. lín vivo y p i r o Cataluña, implicaba por la premura y la de misterio. En algunos lugares se repro- i falta de serenidad con que se procedía, ducían escenas de La filie de Mad. Jíngoi. técnico incidente entre el Sr. Soriano y el prealgo de coacción, el Gobierno debió acu- Con tanta reserva se hablaban los curio- sidente de la Cámara, ha inaugurado la sesión dir, ante todo, al modo hábil de quetsos- sos que embozados en sus capas ó con de ayer tarde. Pretendía el Sr. Soriano usar de h alegaba de la pecha tal se desvaneciese. De otra suerte, las solapas de los gabanes levantadas se badj lapalabra; había yael señor conde orden Boque se entrado en el del justificaría la actitud de cuantos represen- dirigían á los alrededores del Congreso. día; replicaba á grandes gritos el Sr. Soriano; tantes del país buscaran, en la resistencia Hacia ¡a plaza de Oriente habían desfila- tornaba á gritar y golpear con la campanilla e 3 y los obstáculos que la discusión consien- do los ministros al galopar de los caba- señor presidente. ¡Hablarél clamaba el señor te, la manera de que la dignidad del Par- llos de sus coches. Algún ministro, para Soriano. ¡No puede hablar S. S. gritaba lamento quedase á salvo de toda sombra caminar más de prisa, había ido en auto- el señor conde. El auditorio asistía encantado á este p. specíáculo. Y al fin el Sr. Soriano ha de debilidad. móvil ¡y á la cuarta! consentido en un aplazamiento y el Sr. Pi y Cuantas personas se hallan habilitadas En el Congreso no se entraba sin Arsuaga se ha puesto en pie. por su jerarquía, su cargo ó su personal aareditar la investidura de paternidad No seguiremos á orador; el auditorio prestigio para ejercer algún influjo sobre patria ó sin exhibir la correspondiente chafaba á gritos; la este del orador era opaca, voz los excitados ánimos de los militares, han tarjeta. En fin, hasta hubo diputados apagada, y sólo, de ra o en rato llegaba hasta debido emplearlo en demostrar á éstos que en plena sesión se pidieron la cédu- nosotros una palabra. Entretanto nos dispo que toda agitación, que se produjera la personal, según puede verse en el níamos á presenciar los sucesos extraordinarios mientras las Cortes resolvían, habría de extracto de la pintoresca sesión (cap. I, que seguramente habían de ocurrir en la Cácambiar el planteamiento de la cuestión, parte primera, en la que se trata del pri- mara: nunca hemos observado en el Parlamento una expectación, una ansiedad, como las que sacándolo del íetreno de un vivo amor á mer ameno escándalo de la tarde) la Patria grande, para ¡levarlo al de un La, para oídos ministeriales, terrorífica agitaban ayer tarde los ánimos. Y el y continúa hablando; movimiento de carácter político, contra- frase de crisis total circuló por los pa- son las Sr. Pi y Arsuagauna suave penumbra cuatro media; parlamentario, anticonstitucional, de opo- sillos de la Cámara, que en España no se comienza á extenderse por el salón. De pronto sición de clases, y con el que lo menos im- llaman como en Francia pasos perdi- el Sr. Soriano se pone en pie: hemos dicho portante sería ya el catalanismo, quien dos sin que por eso dejen de ser aquí que 10 existe hoy un representante del país tendría ocasión de reírse de unos y de tan perdidos como allí, y el pánico hizo que, en un momento, tenga la virtualidad de otros en la sombta. estragos; pero pronto se rectificó la espe- imponer un súbito, un ansioso silencio por eJ Estas consideraciones, presentes al es- cie y renació la placidez en muchos ros- solo y sencillo acto de ponerse en pie. Unos píritu de todos los hombres de buena tros. La bandera nacional izada en el siseo clamorosos reclaman la atención cuando el Sr. Soriano se levanta; las luces voluntad, eran la nota inquietante del día, mástil del frontispicio de la casa grande á ser encendidas y el salón queda comienzan completay fueron, según se había iniciado en la proclamó á los cuatro vientos que allí no mente iluminado. Y el Sr. Soriano habla, y sesión anterior, el eje mayor del debate. había pasado nada. Lo único que pasó, y dice que siente que el presidente del Gobierno Las numerosas visitas de militares al re- eso á las nueve y media de la noche, fue no se halle en el banco azul; el orador tiene gio a cázar pírec aii justificarlas. La re- la ley suspendiendo las garantías consti- que hacer tina observación: la de que en el te- MADRID AL OÍA