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A B C. MIÉRCOLES 29 DE NOVIEMBRE DE i 9 o5. PAG, ó. E D i Q Q V i. a El lunes. En el Gobierno militar. El general Castellví reunió esta mañana en el Gobierno militar á los jefes de la guarnición de Barcelona. La reunión duró más de una hora, comunicando el capitán general interino las órdenes oportunas para que no puedan repetirse los sucesos violentos del sábado. X recauciones, Después de Ja reunión del Gobierno militar, se acentuaron las medidas de precaución en los cuarteles. Los retenes se han doblado y se adoptaron medidas idénticas á las de tiempo de guerra. El acuartelamiento de tropas es completo. X larma y pánico. A las doce se produjo extraordinaria alarma con motivo de atravesar la Rambla de Canaletas un oficial del Ejército y haberse escuchado algunos silbidos que partían de grupos de jóvenes que se hallaban estacionados en ja acera. El militar, al escuchar las referidas manifestaciones de desagrado, se detuvo, cuadrándose ante los alborotadores. Estos retrocedieron algo; pero uno de ellos profirió una frase mal sonante y el oficial desenvainó el sable, haciendo ademán de descargarlo sobre los jovenzuelos. Estos emprendieron desenfrenada carrera, y los transeúntes, al verles huir, creyendo que ocurrían tumultos gravis, se alarmaron, produciéndose un rr nento de pánico. X patrullas. Durante todo el día la Guardia civil no dejó de patrullar por las ca les del centro. Algunas secciones montadas recorrieron constantemente los arroyos de las Ramblas. Las bocacalles estaban tomadas militarmente. P A Surgió con este motivo ma colisión, en la que se repartieron algunos garrotazos, teniendo que ser auxiliados en las farmacias inmediatas algunos jóvenes que habían resultado con contusiones. X ilitar silbado. Acertó á pasar por la plaza en aquellos momentos un oficial de l.i fisnten a. Los catalanistas prorrumpieron en silbidos y los republicanos en ¡vivas! á España y al Ejército. Se produjo entonces una reyerta furiosa, en la que los bastones y las piedras jugaron el papel de armas ofensivas. La policía cargó contra los grupos, cayendo sobre los revoltosos una lluvia espantosa de estacazos, que pareció calmar algo los ímpetus de los beligerantes. Mita vez fueron en mayor némero las bajas de contusos y descalabrados. Como órgano oficial de la Asociación general de Fotógrafos españoles empezará á publicarse el día 5 de Diciembre El Avante, revista mensual de fotografía y arte, dirigida por D Manuel Compañy, y de cuya lujosa parte material, así como de su texto y fotograbados artísticos, hemos oído grandes eloaios 00 p i debate. No hemos de reproducir aquí ninguna de las manifestaciones expuestas por los oradores que tomaron parte en el debate promovido sobre la enmienda del Sr. Azcárate al proyecto de suspensión de garantías. En otro lugar va detallado extensamente. La discusión fue amplía, viéndose desde e primer momento el propósito de los republicanos y catalanistas de prolongar todo lo posible el debate. Y así transcurrió toda la tarde, sin que ei debate avanzara todo lo que el Gobierno deseaba. Consumidas las cuatro horas de sesión, prorrogóse ésta por menos de dos horas, creyendo el Gobierno que este tiempo bastaría para la aprobación del proyecto. No fue así, sin embargo, y cuando iba á terminar la prórroga, empezó una serie de conferencias y consultas para adoptar una resolución. El presidente del Consejo permanecía en el despacho de ministros y allí acudían los subsecretarios de Gobernación y de Instrucción pública, saliendo después para conferenciar con el presidente de la Cámara, que permanecía en. su puesto. Era ya hora de cenar; los diputados, hostigados por el desfallecimiento de su estómago, abandonaban el Congreso y se dirigían á su domicilio, aunque prometiendo el regreso un? vez restauradas las fuerzas. Para conseguir una nueva prórroga de la sesión, era necesario votar, y antes entablar una discusión, en ¡a cual los republicanos anun ciaban que promoverían un escándalo. El Gobierno, después de cerciorarse de h inutilidad de sus esfuerzos, decidió que ss levantara la sesión dejando pendiente la d scusión del proyecto de suspensión de garantíasdiscusión que continuará hoy. X MILLONARIO p r a un señor muy cortés, muy afable, que se hacía simpático por su modestia. Su aspecto no revelaba lujo ni ostentación; al contrario, la ropa que llevaba, un frac de HO muy buen corte y de prolongado uio por la noche, y un modestísimo chaquet durante el día, más indicaban los apuros del que por guardar con decoro las apariencias cuida con esmero las prendas, que el desahogo del que no tiene que temer las cuentas del sastre ni del zapatero. Y, sin embargo, este señor D. José Esperanza y Sola, era, según se ha visto ai morir, un millonario, y millonario caritativo, pues ha dejado casi toda su fortuna á las Conferencias de San Vicente de Paúl para que la reparta en limosnas. ¿Quién había de decir que Esperanza y Sola era millonario? Como ésta hay muchas sorpresas en! a sociedad de Madrid. De unos, no se sabe de dónde sacan lo que gastan, y otros nos sorprenden á lo mejor revelándose como ricos. Jamás lució Esperanza ninguna joya y ha dejado un cajoncito con alfileres de corbata, cadenas y botonaduras de mucho precio. Iba al teatro Real como crítico de música; no faltaba á su oficina del Consejo de Estado ni á las sesiones de la Academia de Bellas Artes; rara vez ó ninguna tomó un coche, y al morir resulta que íenía un capitalito muy lucido, de que no ha disfrutado gran cosa en su vida de solterón modesto y recogido. Dios le haya coronado de gloria, como se lo pedirán los pobres que han sido sus herederos. UN MADRILEÑO y claración. Debemos consignar que no eran del Cuerpo de ingenieros los oficiales que la noche del sábado abrieron ¿t hachazos las puertas de un periódico catalanista. Los instrumentos empleados no eran zapapicos. Eran dos hachas comunes y martillos. X C n la Universidad. Desde primeras horas acudieron á la plaza de la Universidad numerosos escolares, cuya actitud hacía presumir que hoy ocurrirían sucesos en las inmediaciones del primer Centro docente. Formando grupos, los más levantiscos aconsejaban á sus compañeros que no entraran en las clases. En los corrillos de escolares se producían apasionadas discusiones entre catalanistas y republicanos, comentando los acontecimientos ocurridos en la noche del sábado. A las diez ¡os grupos habían engrosado considerablemente y ios ánimos pr. recía haber llegado a! grado raáxirao de la exaltación. Algunos escolares catalanistas cantaban Eís segadors, y otros daban entusiastas ¡vivas! á España y cantaban la Marsellesa. Estas diferencias de criterio se tradujeron en algunos grup s en palos y bofetadas. En vista del mal cariz que tomaba la algarada, los catedráticos que había en el edificio se retiraron y se cerraron las puertas de Ja Universidad, por orden del rector. Esta medida fue scogida con aplausos por una parte de ios estudiantes. Un grupo de catalanistas fijó en uno de los árboles un cartel manuscrito, en el que parece se leían conceptos depresivos para España. Esto enardeció á otros estudiantes que no deben participar de aquellas ideas, y á viva fuerza arrancaron el cartela i p 1 genera! Weyler. El viaje del general Weyler á Barcelona, que se había aplazado hasta ayer, ha suftide una nueva demora. El ministro de la Guerra fue a! Senado a primera hora, celebrando una breve conferencia con el marqués de Camps, y en la cual éste ofreció hacer aclaraciones respecto de ¡as frases que en ¡a sesión anterior dirigió al Ejército. Poco después dicho señor daba en el salón de sesiones las explicaciones que pueden verse en el lugar correspondiente. El general Weyler manifestó en el Senado que ya no tenía carácter de urgencia su viaje á Barcelona, toda vez que en esta población hay tranquilidad. Añadió que irá á Barcelona cuando la situación se halle normalizada por completo. No hay que decir que este nuevo aplazamiento fue muy comentado, atribuyéndosele diferentes orígenes, y ninguno favorable para el Gobierno, que de ta! modo rectifica sus acuerdos. X p j l día 24 del corriente celebró sesión la jun ta designada por la primera Asamblea de fotógrafos españoles, á fin de tomar acuerdos y llevar á la práctica las conclusiones aceptadas. Uno de los primeros fue el nombramiento de la junta definitiva, compuesta de ¡os señores siguientes: Presidente, D. Manuel Compañy; vicepresidente, D. Antonio G. Escobar; secretario primero, D F Santos de Biedma; secretario segundo, D Antonio L. Elguera; tesorero, D. Luis Mouton; vocales, D Francisco Jiménez y D Dionisio Fernández. JLJ ablando con Montero Ríos. TM Cuando á ¡as nueve y media terminó la sesión del Congreso tuvimos ocasión de hablar brevemente con el Sr. Montero Ríos. -El Gobierno- -nos dijo el jefe de éste- -deseaba que hoy mismo hubiera sido aprobado el proyecto suspendiendo las garantías en Bar-