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A B C LUNES 27 DE NOVIEMBRE DE i 9 o5. PAG. 4. EDICIÓN prueba expresiva de las muchas simpatías Copiemos, para abreviar, un párrafo que tenía la ilustre y caritativa finada. del acta: Hubo en la Bombilla y sus alrededores Don José Francos Rodríguez, hacienun sinnúmero de banquetes á concejales, do constar su carácter de periodista, hizo á taquígrafos, á no sabemos cuántas per- algunas observaciones al documento leído, sonas más; todo lo cual constituye una protestando de que en él se atribuyeran demostración más de que en este valle de á la Prensa la iniciativa y el sostenimienlágrimas no todo es penas ni catalanismo, to de la campaña, puesto que los perióafortunadamente. dicos no habían hecho otra cosa que reLa jornada terminó con lluvia abun- coger quejas y manifestaciones de disgusdante y molesta, para que podamos decir, to de muchos autores, socios y adminiscomo se estará diciendo en Barcelona, trados, no del todo conformes ¡pobreciaunque no á propósito del tiempo, que tosl con la actual organización de la Sociedad y los acuerdos de las Juntas Hueve sobre mojado. general y Directiva. AEMECE Y no hubo más. Francos Rodríguez se quedó sin respuesta, naturalmente, porNOTAS TEATRALES p N LA PRINCESA. Primera represen- que el único que hubiera podido dársela tación de Casa propia, comedia en tres ac- era yo, y ¿cómo iba á ser eso, si pensaba tos, arreglada del francés por D. Jacinto Ca- exactamente lo mismo? pella. Retiráronse los compañeros y quedé De los arrepentidos es el reino de los cielos, solo en la mesa como secretario, recogienespecialmente de los autores y similares. do los votos. En tres votaciones consecuY decimos esto, porque, si mal no recorda- tivas la Junta dimisionaria resultó reelemos. Casa propia se anunció como estreno al pie del cartel varios días; pero alguien que es- gida por unanimidad (absoluta. La voluntaba en antecedentes, debió indicar que ofre- tad de los socios estaba bien clara; había cerlo como virgen al público era un poco com- que seguir adelante liártdosela manta á la prometido, entre otras cosas, porque, ¡ay! cabeza; pero como la din STOlera irrevoCasa propia era ya discretamente conocida en cable, el presidente hacía notar, al final Madrid con el título de Las damas negtas, que de cada votación, que no convenía jugar arreglaron para la Comedia, me parece que á los diputados y que era preciso salir del Flores García y Briones. atasco á toda costa. En estas dudas y ya con el camino andado, Por fin, después de tres horas mortafue la mejor solución anunciar Les íocataires- -que así se llama la ubre francesa, de la que or- les de conferencias y íeabildeos, quedó deñaron primero los de Las damas negras y ayer nombrada una Junta interina encargada de buscar una solución eficaz y rápida. el de Casa propia, -como primera 1 epresentación, con la unidad por delante del tamaño de Agui- Presidióesta Junta D. Miguel Echegaray. lera, y así, sin darle importancia, como diría y su primer acto fue convocar á una reel personaje de los Quintero, ni á Sevilla ni al unión á los administrados para que se Guadalquivir, y de matute. contaran sus quejas los unos á los otros, La comedia, que es entretenida, aunque ya porque los socios fundadores no fueron peina canas, agradó al público que llenaba el llamados. teatro literalmente, de lo que me felicito, pues Acudieron doscientos y nos pusieron los esfuerzos de Matilde Moreno y García cual digan dueñas. Todos los oradores, Ortega son muy dignos de recompensa. Matilde Moreno cantó en el acto segundo en una forma ó en otra, según el tempevarios couplets franceses con tanta intención ramento de cada cual, cerraron contra la como correctísimo decir, y en Casa propia fue Junta directiva, acusándola de tiranía y un primor de gracia y coquetería. Sepúlveda, despotismo y pidiendo que todos fuéramuy bien en Don Ulpiano, al que dio toda la mos iguales inmediatamente ó allí iba á vis cómica que el personaje tiene. arder Troya. ¡Hasta el pago de las deuTambién las Srtas. Quijada y Oria, como los das y la administración barata resultaban Sres. López Alonso y Cerro, merecen nuestro abusos intolerables! elogio. Ni una palabra de gratitud, ni una El Sr. Altarriba tiene tal corambre dramática del antiguo régimen declamatorio, que nos sombra de justicia. Las voces de los popone en un verdadero compromiso si hemos cos que pretendieron, no defendernos, de reírnos, y ni aun haciéndole al público cos- sino disculparnos débilmente, fueron ahoquillas es cosa fácil. gadas en seguida con risas y abucheos. De modo que desde hoy Les íocataires tie- ¡El espectáculo debió de ser divertido nen dos arreglos españoles; ahora ustedes es- de veras! cojan, como dicen los vendedores, el que más Al otro día los periódicos, al reseñar guste y convenga. la sesión, escogieron las palabras más FLOR 1 DOR mortificantes del repertorio... y así acaX El abono para las representaciones Ferau- bó la epopeya. ¡Lástima de horas gastady- Leconte- Laparcerie es numerosísimo, y en él das en hacer números y en contar ejemfigura todo lo más distinguido de la sociedad plares! madrileña. A consecuencia de aquella reunión nomEl 3o del corriente debutarán los artistas bróse una Comisión mixta, de que franceses con Les affaires sont les affaires, de Octavio Mirbeau. también formé parte á la tuerza, que estudió y aprobó las reformas que se juz TEATRO. CAPITULOXX 111 gaban necesarias. A todo dije que sí con LA REVOLUCIÓN. la cabeza para np gastar saliva en balde, Se celebró Junta general el día 1 J de y cuando la Junta general, en Enero de Noviembre de 1903, y en ella la Direc- 1 04, aprobó la reforma de los Estatutiva en pleno presentó su dimisión, razo- tos, revocando sus acuerdos anteriores y nada en el documento que leyó el pre- dando los derechos de socio fundador á todo bicho viviente, aproveché uno de sidente. los artículos incluidos en la reforma á petición mía y me separé de la Sociedad con las formalidades reglamentarias. Iba á administrarme solo, si podía ser, ó á no cobrar derechos de representación jamás, si Jo de la auto- administración resaltaba un sueño. Yo, que había puesto el alma y la vid? en la tarea de unir á los autores, me marché en cuanto estttvieron juntos. ¿Fue por soberbia? ¿Fue por despe cho? No; fue porque no podía ni debía hacer otra cosa. Al pedir que se me diera de baja- -decía yo á D. Antonio Fañosa, director gerente: Por haber ejercido el cargo de secretario durante el dificilísimo período de organización, y haberme visto obligado á sostener los acuerdos de las Juntas general y directiva, han caído sobre mí todo el odio y toda la antipatía que produjeron las pasipnes excitadas y revueltas. Clara y unánime se ha manifestado la opinión de mis compañeros en este punto, y por lo tanto mi situación permaneciendo en la Sociedad, no sólo habría de ser para mí violenta y difícil, sino causa, á mi juicio, de que continuase latente el motivo de discordia mientras pudiera atribuírseme la menor participación directa ó indirecta en los asuntos sociales. Esta era la razón fundamental, pero además había otras. En primer lugar, el general que ha dirigido una batalla y ha obtenido la victoria no puede formar después en las filas como soldado raso, porque está constantemente en ridículo. Debe arrancarse los galones y quedarse de pai sano, ¡es lo lógico! Y en segundo lugar, la camjjaña no se hizo contra mi sistema y mi criterio; se hizo única y exclusivamente contra mi persona. El criterio, el sistema, la idea y la organización quedaron triunfantes. Y así, calmados los ánimos, lo han reconocido después todos los autores, eli giendo varias veces para formar parte de la Directiva á algunos de los que conmigo presentaron la dimisión irrevocable, y que no han variado de opinión, que yo sepa; así lo ha reconocido el propio Sánchez Pastor, cuya rectitud de juicio es notoria, firmando un año después como gerente los mismos contratos que obligan á las Empresas á pagarlo todo, y cuya abolición pedía en nombre de la Prensa, y así IQ ha reconocido la Prensa misma, que tronó contra la organización administrativa de la Sociedad mientras yo pertenecí á ella, y enmudeció después sin que la organización cambiase. Yo era, pues, el que estorbaba, el que molestaba, el que fastidiaba... Debía irme y me fui, sacrificando mi amor propio en aras de la paz y de la concordia. C Hice bien. De no haberlo hecho entonces, no hubieran tardado en echarme á empellones, y cubierto de oprobio, por las escaleras de mármol. ¿Que no? A Ia prueba. p l día 28 de Enero de 1905 se leyó ante la Junta general la Memoria reglamentaria. Los autores presentes la aprobaron por unanimidad, los ausentes la han leído en el Boletín, y no ha M