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TRES. NU MERO 32O. CRÓNICA UN 3 VERSAL ILUSTRADA. IMPRESIONES PARLAMENTARIAS 20 DE NOVIEMBRE 1905. DE NUMERO SUELTO, 5 CÉMS. S lector, ó debe saberlo, que cuando de un de- guaje en que suele el pueblo fablar á su vecibate se dice que es doctrinal, hay que enten- no -como decía también Gonzalo de Berder que en este debate no ha habido ni un áto- ceo, -y mucho más si estas cosas son tan vulmo de ideas. Ayer, á primera hora, se des- gares, tan conocidas de todos y tan prosaicas EGUNDA D E Vamos á ver si despacha- arrolló un ligero incidente entre el Sr. Silvela como la que en la tarde de ayer expuso el s e M E N S A J E mos en cuatro palabras (D. Eugenio) y el Sr. López Puigcerver; pero ñor Zulueta ante la Cámara. la sesión de ayer tarde. Pero ante todo nos ve- de esto no haremos caso. El Sr. Silvela es una Y ¿qué es lo que quería, en resumen de cuenmos obligados á hacer una psqueña aclaración: de esas personalidades que entran en la cateayer, en nuestro artículo, estampábamos, entre goría de lo que el maestro Gonzalo de Berceo tas, este orador? Este orador quería que los 85 millones de pesetas que le tocan al Gobierotros varios termínillos de cierto intríngulis, llamaba ornes revolvederos; es decir, es un hom- no por el impuesto de Consumos, sean suprila pal abra forcel; este vocablo nosotros lo habre un tanto avieso, desasosegado, impaciente, midos. Y ¿con qué sustituiría este orador esos bíamos escrito con minúscula (como escribiríay por lo tanto, excusamos añadir que pertene- 85 millones de pesetas? Este orador los sustimos silla, mesa, arca ó consola) y este vocaTM í uú J: -C ii MADRID. UNA ESCENA DEL SEGUNDO ACTO DE LAS URRACAS OBRA DE IGLESIAS, ARREGLADA POR A. PALOMERO. ESTRENADA ANOCHE EN EL TEATRO DE LA COMEDIA blo apareció, sin embargo, con una respetable ce á la minoría villaverdista. Pero no divague- tuía haciendo eco nomías en los gastos del presupuesto. Aquí está toda la síntesis del dismayúscula. No nos hemos sorprendido por mos; lo importante en la tarde de ayer fue el curso del Sr. Zulueta; un diputado sajón hubieello; nosotros creemos que el azar es un gran discurso del Sr. Zulueta y la contestación del sabio y un gran amigo de la justicia. Y he aquí Sr. Delgado. Hemos dicho que este debate ra dicho esto con dos palabras; el llorado don que este forcel, prosaico artefacto, que ya está fue doctrinal; y en efecto, el Sr. Zulueta se Francisco Pi y Margall- -cuya memoria tanto causando la inquietud de algunos académicos, levantó ante su escaño, se puso rígido, hieráti- veneramos- hubiera hecho lo propio. El seque no ha sido empleado desde hace dos ó tres co, y comenzó luego con voz dogmática, pro- ñor Zulueta lanzó un largo discurso con voz siglos y que el maestro Francisco Delicado trae fesoral, á exponernos una serie de considera- patética y nos obsequió además con otras dos en su Lozana Andaluza tres ó cuatro veces; he ciones sociales, políticas y económicas relativas rectificaciones. aquí que este forcel es honrado por el azar, al impuestos de Consumos. Lo diremos franY luego usó de la palabra un hombre técnique ha querido de este modo celebrar su re- camente: no amamos nosotros el dogmatismo; co: el Sr. Delgado (D. Eleuterio) Nos cautorno á la vida, con una soberbia, con una for- somos un poco inclinados á la sencillez y á la san un profundó respeto los hombres técnicos: midable letra mayúscula... frivolidad, y creemos, por encima de todo, un. hombre que no sea técnico y que se proY entremos en la sesión de ayer. La sesión que aun las cosas más graves, aun las más abs- ponga hacer una cosa, la hace en un momento, trusas. se pueden decir llanamente, en el len- loca, súbita y absurdamente; un técnico conae ayer filé puramente doctrinal. Ya sabe el