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A B C SÁBADO 2 5 DE NOVIEMBRE D b! 9 o5. EDíCiGN parecía atentatoria á los Poderes públicos, siguió el procedimiento liberal, esto es, La hay. en Francia, y con esto queda la envió á ios Tribunales, y cuando éstos dicho cuan expuestos estamos á tenerla dijeron que allí no había nada pecaminoso, el terrible inquisidor que gobernaba en España el día menos pensado. Aquí la abolió un ministro liberal de esta provincia la dejó representar tranverdad que se llamaba D Venancio Gon- quilamente. jCuando digo que no hay que hacer zález, y que era el único personaje del partido á que tengo la honra de perte- caso de los motes que los hombres públinecer que no tenía miedo ninguno á la li- cos se adjudican! bertad. Lo que hay que pedirle á Dios es que Ahora se susurra que la previa censura, las leyes se cumplan y que tenga de su í. a A PREVIA CENSURA PARA LAS OBRAS DRAMÁTICAS muy poca conciencia en la pluma, con el respeto debido á! a amistad sea dicho En un país tan divinamente preparado para la arbitrariedad, no es extraño que ésta surja, y lo que es más raro, que surjs á título de favor que se hace á los propio; autores. Y con esto termino diciendo como lo sacristanes en la misa mayor al leer las proclamas de matrimonio: Es primera amonestación. EMILIO S. PASTOS 1.1- mv 4- V I h 1 LOS NUEVOS REYES DE NORUEGA Y SU HIJO, EN L INTIMIDAD. Ü TIMA FOTOGRAFi Kot A íie: í y Lucro x que no vive por ninguna disposición legal, se ha establecido á la chita callando, de ocultis, en un centro oficial de esta corte. ¿Pero cómo puede hacerse una cosa tan grave de un modo extralegal? -dirá algún lector candido. Y yo á eso le contestaré: -En el país que usted vive no tema á las leyes, por rigurosas que sean; aquí, lo insoportable, lo tiránico, lo aborrecible, suele ser una instrucción del ministerio de Hacienda, ó un teniente alcalde metido á juzgador, ó un gobernador dictando disposiciones llamadas verdaderamente de policía. ¡Pero en tiempo de los liberales! -exclamará otro lector. -Sí, señor; en tiempo de Jos liberales parece que se ha sementado esa antigualla, porque ya no hay que fiarse del adjetivo de los hombres políticos. Y un gobernador, tachado por la opinión de muy reaccionario, el conde de San Luis, con una obra dramática que le mano á las autoridades que se crean con facultad de legislar y hasta imaginar que hacen un favor á los ciudadanos sacando á relucir los viejos andadores y poniéndolos para que no tropiecen. Esta es la previa censura teatral; parece que lo tenemos en la masa de la sangre. Hay poblaciones donde el Ayuntamiento, á título de dueño del teatro, tacha y raja en las obras dramáticas, compartiendo sus cuidados entre la limpieza de la vía pública y la regeneración de la moral en el escenario. El abono del teatro Español se ha tomado en algunas ocasiones las atribuciones propias del ordinario de la diócesis, y ha puesto en el índice obras que los ordinarios de otros siglos dieron por buenas, lo cual es el colmo de lo extraordinario. Y por último, hay autores que para que vayan determinados personajes á una representación de sus obras, no titubean en hacer cortes y supresiones, revelando UNA FECHA TRISTE einte años hace hoy que falleció en el VPalacio del Real Sitio de El Pardo S. M el rey D Alfonso X I I ¡Qué rápidamente pasa el tiempo! Parece que fue ayer cuando llego á Madrid la infausta nueva en una mañana triste y nebulosa en Ja que la Naturaleza parecía asociarse al duelo general. El presidente del Consejo de Ministros Sr. Cánovas del Castillo, y el ministro de Gracia y Justicia D Francisco Silvela, habían pasado la noche en el triste alcázar que acababa de visitar la muerte. Allí estaba también S. M la reina doña María Cristina con sus dos hijas, 1 a reina doña Isabel J l a infanta doña Isabel, los duques de Montpensier, el cardenal Benavides, patriarca de las Indias, y algunos personajes más. La mayoría han fallecido en los veinte años