Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A B C. JUEVES 2 3 DE NOVIEMBRE DE i 9 o5. EDICIÓN i. a MISCELÁNEA mo que arrostrando tantas censuras hizo construir en los altos de la Castellana el conde de Toreno en los primeros tiempos de la Restauración, se cerrará, y en Madrid no se celebrarán más carreras de- aballos. En realidad, este sport no ha arraigado en la capital de España- Diéronle vida el Sociedad Fomento la cría Lacaballar va deldisolverse; eldehipódroá cantarle el responso y considerarle entre las cosas que fueron. El Madrid aristocrático cuenta con un nuevo palacio alegre, suntuoso, con coqueterías de estilo elegante por excelencia, el de Luis XVI y el de María Antonieta, y joyas del arte antiguo como corresponde á una mansión de linajudo abolengo. Este palacio es el de los condes de Caudilla, ó sea el antiguo de Noblejas, que el conde ha restaurado de una manera primorosa. A fines de la pri- toctática y verdaderamente encantadora El día de Santa Isabel lució todas sus galas, y la condesa, la bella hija del genera Lemeryc, el que era capitán general de Madrid cuando nació el malogrado rey D. Alfonso XII, obsequió espléndidamente á sus amigos. Bien pronto, dos hijas preciosas de los Caudilla, que están próximas á salir al mundo, brillarán en aquellos salones al lado de la madre, que parecerá la hermana mayor. I n? i v i X- bL REY EN V 1 ENA. ARCO DE TRIUNFO DELANTE DE LA GKAN PUERTA EXTERIOR DE LA HOFBURG Fot. Hutin Trampus duque de Fernán Núñez y el marqués de Villamejor; prestóle alientos con su protección el rey D. Alfonso XII; tuvo partidarios tan entusiastas como José Luis Albareda, que le consagró casi por completo su aristocrática revista Campo; el duque de Alba, el marqués de la Laguna, 1 de Alcañices y otros, engancharon elefantes maills para ir al hipódromo; lucieVon trenes especiales en los días de carreras la duquesa de Denia, la de Fernán Núñez, la marquesa de la Puente y Sotomayor, la de Squilache, el duque de la Roda, D. Santiago; pero á pesar de esto. la fiesta no arraigó, y desde la muerte de sus principales protectores ha ido languideciendo, cabiéndole al hipódromo de la Castellana suerte parecida al que tuvo el de la Casa de Campo en tiempos de María Cristina. Ray, por lo tanto, aue mavera pasada se inauguró, pero aquello no fue más que una especie de ensayo general, porque la verdadera fiesta fue la que se celebró la tarde de Santa Isabel, santo de la gentil condesa. Este palacio fue el que ocupó en otro tiempo aquella espléndida cubana que se llamó Barbarita- lznaga, generala Riquelme, que desempeñó tan importante papel en la sociedad de Madrid. Allí se dieron suntuosas fiestas, dejando imperecedero recuerdo las representaciones dramáticas, que fueron verdaderamente notables. Después, el palacio sufrió varias vicisitudes y llegó á ser oficina pública, hasta que el conde de Caudilla, cogiéndole por su cuenta y gastando en él más de lo que le hubiera costado un hotel moderno, ha hecho de él una residencia elegante, aris- Bueno es que se abran paiacios nuevos, pues los antiguos parecen definitivamente cerrados. ¿Qué se dice de grandes fiestas para la temporada de 1905 á 1906? Proyectos no faltan, pero en concreto no hay nada. Es probable que la duquesa viuda de Bailen dé un gran baile en honor de la infanta doña María Teresa con motivo de su boda. Es probable también que cuando la del Rey se realice, reanude con alguna brillante fiesta sus espléndidas tradiciones el palacio de Cervellón, pero éstos no son más que rumores, pues en concreto no hay nada; la única esperanza positiva es la marquesa de Squilache, y la sorpresa va á ser una sorpresa encantadora. UN MADRILEÑO