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A B C. MIÉRCOLES 22 DE NOVIEMBRE DE i9o5, ¡o. ED 1 CJON i. a EL REY DE NORUEGA p príncipe Carlos de Dinamarca ha sido ele gido rey de Noruega. Los nuevos Soberanos harán su entrada en Cristianía el sábado próximo. Aparte verán nuestros lectores las fotografías del palacio que ha de alojar á los jóvenes Monarcas y la calle principal que han de recorrer en su entrada. Esterera el último acto de este drama político que termina sin ningún incidente sangriento. Por primera vez en la historia del mundo se va á consumar entre dos pueblos un divorcio por mutuo consentimiento. La elección de Rey por el Storthing se ha hecho solemnemente en una sesión especial que ha durado cinco horas. Todos los delegados vestían traje de etiqueta. D i i 17 diputados no faltaba más que uno. Los 1 16 proclamaron en votación nominal rey de Noruega al príncipe Carlos. Los disidentes y el socialista Erilsen declararon que acataban la voluntad nacional. En el momento da hacerse la proclamación, la, fortaleza de Akershus hizo una salva de honor. Después de ser invitado el presidente á telegrafiar al Rey y al príncipe de Dinamarca el acuerdo, se levantó la sesión para ser reanudada más tarde. El presidente, en esta segunda parte, leyó un telegrama del Príncipe que decía así: Con autorización del Rey, mi ilustre abuelo, acepto la elección de rey de Noruega, adoptando el nombre de Hakon Vil y dando á mi hijo el de Olav. í El presidente dio un ¡viva! al Rey, contestado por todos los miembros de la Asamblea y levantó definitivamente la sesión. El resultado del plebiscito fue, como es sabido, de 2 59.563 votos en favor de la Monarquía y 62.264 en contra. En algunos distritos hubo unanimidad en favor de la M o narquía. Mañana jueves deberán salir los Reyes de Noruega á bordo del yate real danés Damborg, escoltado por dos bareps de guerra. Cerca de Moor, los jóvenes Monarcas transbordarán á un barco de guerra noruego que los llevará á Cristianía con escolta de barcos noruegos, daneses y, probablemente, ingleses y alemanes. LA REGLA DE TRES pTI asunto tratado en mi último artículo ha tomado, bajo uno de sus aspectos, cierta actualidad. En un periódico de la mañana, de mucha importancia, declara un estimado escritor militar que es inútil intentar la reorganización del ejército sin procurar ante todo el aumento de sueldo de la oficialidad. Otro periódico, militar y muy leído, con motivo del pleito de los Consumos afirma que desde el soldado al jefe no están pagados en la medida necesaria para atender á las más estrictas necesidades fisiológicas. Es cierto; pero también lo es que el sueldo posible de la oficialidad es un cociente. El dividendo es la cantidad, que el contribuyente paga para atender á la suma de esos sueldos, y ese dividendo es en España mucho más grande que en ningún Estado, relativamente al importe del presupuesto total de gastos, que es la medida de todo lo que el contribuyente puede dar de si; y, por lo tanto, el dividendo 10 puede crecer. El divisor es el número Je participantes, y en mi artículo anteior se ha visto, con respecto á los coroieles, que tenemos un divisor excesivo, y fácil me sería d: mostrar con cifras que otro tanto sucede en todas las categorías de la jerarquía militar. TVo es imposible reducir ese divisor á términos tales, que pueda e! concierto aumentar hasta que la oficialidad reciba el sueldo que deba recibí con otras ventajas de carácter militar, que á su debido tiempo indiqué, pero que volveré á exponer. Pero antes hay que quitar toda esperanza y toda apariencia de razón á los que aspiran á remediar nuestras enormes deficiencias militares aumentando el presupuesto de la gusrra; y para ellos son indispensables ias matemáticas comparativas. Ya he dicho que todos los contribuyentes europeos pagan todo lo que pueden pagar, y algunos un poco más; digo ahora que en Francia se lleva el presupuesto de Guerra todo lo que puede arañar de los otros servicios- El presupuesto medio total francés en diez años viene á szv de 3.600 millones, y el de la Guerra de 670; en esta proporción, á nuestros 966 millones de presupuesto total correspondían algo menos de 180 para Guerra y Guardia civil; y como para esos servicios se consignan más de 17- 7 millones, ya se ve que estamos á la altura de Francia en gastos militares relativos ¡que es estar, dado lo que logramos y lo que necesitamos! D e su presupuesto de Guerra de 675 i millones (en 1891) pagaba Francia 407 coroneles, á unos 11.000 francos término medio; ó sea 4.477.000 francos. A nuestro presupuesto de 177 millones correspondería un g a s t o en coroneles de 3.200.000 pesetas, que bastaría para pagar 120 á 10.000 pesetas, sueldo actual de los generales de brigada; en vez de esto pagamos 444 (elimino los de carabineros) á j. 5oo pesetas, y gastamos en coroneles 3.23o.000 pesetas. ¿Es que 120 coroneles serían pocos para nuestro Ejército? Conteste la regla d e t r e s Los 407 coroneles franceses de 1891 bastaban para un ejército de 520.548 hombres (descontadas bajas y licencias) nosotros entre Ejército y Guardia civil tenemos 96.000 hombres; la r e gla de tres da algo menos de 80 coroneles necesarios y suficientes. Todo lo qus digo de los coroneles, podría decirlo de las demás categorías militares. El lector que no se haya convencido de que por toados conceptos le impone una grandísima disminución de número de oficiales, y como primer resultado de ésta un aumento de sueldos, no debe leer el artículo próximo, que dedicaré al medio único viable para conseguir en un plazo de seis ó siete años las dos cosas y sus consecuencias necesarias. JENARO ALAS CRÓNICA DE BERLÍN NC quien LA APNRTIÓ N! EESTAA ¿Con Parece me casan P hoy? que preguntó un día Alfonso X l, bromeando, á ios 18 Noviembre. gentilhombres de Palacio que le rodeaban. Y, en efecto, ya casi no hay Princesa casa- dera en el Continente con la cual el rumor pú blico no haya desposado á nuestro Rey. Aquí se hablaba estos días, pero ha quedado desmentido el rumor de que una de las candidatas era la duquesa María Antonieta de Mecklenburgo. Viviéramos en los Estados Unidos ó Inglaterra, y ya se estarían haciendo apuestas considerables en los salones y en los clubs acerca de si se efectuará ó no este ó el otro enlace. La duquesa María Antonieta es la fiel personificación de Ja raza germánica; rubia, blanca y rosada, de ojos azules, el verdadero tipo tradicional de la Grelchen; de lozana naturaleza y semblante siempre sonriente. La vivacidad de su carácter alegre, parece haberla heredado de su padre el duque Pablo, d i quien se habló mucho cuando su romántico casamiento con su prima la princesa y el bautizo católico de sus hijos, perteneciendo él á la religión reformada. Se hallaba entonces Rusia en medio de las luchas religiosas del J ultur- J amp iniciado con tanta energía y convicción profunda por Bismarck, y poco faltó para que el emperador Guillermo 1, tío del duque, no le hiciera comparecer ante un Consejo de guerra, dada su condición de militar. El castigo, sin embargo, fue sumamente severo, pues se le borró del cuadro de oficiales del ejército prusiano y se le desterró de la Corte, en la cual había sido muy mimado. Desde entonces viv casi siempre en Italia y en Munich, emprendiendo además frecuentes viajes. Con el tiempo, empero, se han ido suavizando las asperezas de sus relaciones con la dinastía de los Hohenzollern, á la que le unen tan estrechos lazos de parentesco. X L PRINCIPE LEOPOL- Hace días lleDO FEDERICO góáBerlín de regreso de la Manchuria, donde se hallaba prestando servicio, el príncipe Federico Leopoldo Su salida de Varsovia se efectuó con las precauciones más extraordinarias, que no dejan de ser características para el estado de cosas que allí reina en la actualidad. De Berlín se había enviado un tren con dormitorio, comedor y todo el confort imaginable para buscarle. La partida se había fijado para las nueve y media y á las nueve debía servirse una comida de doce cubiertas. Ya se habían hecho todos los preparativos, y en la estación se hallaba formada una compañía de honor con bandera y música. Inesperadamente se recibió contraorden; ya no se marcha el Príncipe; permanecerá en la casa del gobernador, donde pasará la noche. El personal del tren puede irse á descansar, y la compañía de honor retirarse. Así se hizo, cuando, de repente corre la voz de que el Príncipe se halla en el tren y que este puede ponerse en marcha. ¡Gran sorpresa! Nadie le había visto llegat y este misterio con que se realizaba el viaj daba aún mucho más que pensar. Fuerza armada, bayoneta calada, subió al tren para custodiarle. En cada portezuela se colocó un soldado; la estación misma estaba rodeada de tropas. Al arrancar el tren se apagaron todas sus luces y se corrieron todas las cortinillas, cubriéndose además las ventanas con paños. Delante del tren iba una máquina exploradora y hasta la frontera, de trecho en trecho, se hallaba toda la vía vigilada por soldados. En fin, á las cinco de la mañana llegó e 1 Príncipe á su destino sin ningún accidente. X ROCESO S E N- En este momento se S ACIÓN AL. habla mucho en Berlín de un proceso sensacional, en el que intervienen por diferentes conceptos personas de las E miFlímiliifc irnt HTI I I ittinilitiliennimiwiiinriiMTnmi i