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A B C. MARTES 21 DE NOVIEMBRE DE i9o5. PAG. 6 EDíCION Sr. Moreí; había acudicio, áe cado y achacoso, á su escaño habitúa! el Sr. Romero Robledo. Y en medio de esta profunda ansiedad, contemplado ávidamente por una muchedumbre de espectadores, se levantó á usar de la palabra el señor ministro de Hacienda. Y en el salón, entre las carrasperas de las toses y ¡os siseos de los que reclaman silencio, comienza á oirse la voz fina, penetrante, cortadora, imperativa, del S r Echegaray. Y el orador nos dice, ante todo, que él ha preferido pronunciar un discurso á escribir un preámbulo. Lo que se lee- -dice él- -se olvida pronto; lo que se oye perdura grabado en la memoria El auditorio asiente: sobre el azul del banco ministerial resalta la figura del orador, con su frac negro, un poco encorvada, con su perilla histórica y su cráneo luciente, puntiagudo. Los déficits- -según el señor ministro de Hacienda- -van aumentando todos los años; sería una obra patriótica el reducirlos, el acabar con ellos. ¿Por qué no intentarlo? El S r Echegaray al tener que formar sus presupuestos, ha hecho un estudio detenido de todos los anteriores. ¿Cuál es el que da todos ellos iba á escoger el señor ministro? El del Sr. Víllaverde- -dice el orador- -es un presupuesto que merece toda mi consideración y todo mi respeto; es un presupuesto que hace honor al talento de su autor. Yo- -añade el señor ministro- -lo tengo siempre sobre mí mesa y lo estudio constantemente; ese presupuesto es para mí un libro de estudio Y sin embargo, este presupuesto que el señor ministro tiene siempre sobre su mesa y que lee de día y de noche, á todas horas, el señor ministro no puede aceptarlo. ¿Podrá aceptar en cambio alguno de los confeccionados por el señor Osma? Entre los confeccionados por este exministro, ha escogido, en efecto, el señor ministro de Hacienda el formado en 1904 y que rigió en 1905. Este presupuesto es el más chico de todos- -dice el orador. -Y permitidme que yo tenga mis preferencias y mis cariños por el más chico El Sr. Echegaray pronuncia estas palabras en tono irónico y un rumor de sonrisa corre por el salón... de estas palabras, resuena un largo, un clamoroso murmullo de aprobación. Y después el orador nos explica lo que es el superávit. Y del superávit, que es un seguro contra el déficit salta á explicarnos lo que es la Hacienda. Para esto- -dice- -permitidme que emplee un breve esquema. En el centro de la Hacienda- -añade- -está el eje; este eje ha de ser fuerte, sólido, resistente; pero si este eje flaquea, si no resiste, entonces toda la Hacienda se viene abajo y se hace añicos. A un lado del eje- -sigue diciendo el Sr. Echegaray- -está la liquidación del pasado, que es sombría, que es angustiosa, pero que no es aún aterradora; la liquidación de las deudas de las guerras y de otras que vienen de más atrás Y al llegar aquí el orador olvida el esquema que había comenzado á dibujar y aboga por la reforma del presupuesto. Esta reforma se impone; es necesario reformar la renta. Ayer- -dice el señor ministro- -he recibido hasta pensionistas del Tesoro que venían á pedirme que las aligerase un poco del peso que sobre ellas pesaba. Acudieron después otras clases- -añade; -acudieron también unos pobres hombres que querían una rebaja en el impuesto de las utilidades, y uno de ellos decía: Yo cobro 27 duros y me quitan 3, en concepto de utilidades. ¿Qué utilidades son éstas? Estos 3 duros son para palatas para mis hijos. Y yo no podía darles la razón, porque la razónos imposible darlaátodo el mundo. -A nuestros cómicos les sucede o que I algunos vinos que ganan con la travesía, -O lo que á los toreros, que en provincias todo son orejas, música y ovaciones formidables. -Sin embargo, el conde de Kostia no llega en adjetivos al más modesto crítico italiano, que en esto son los primeros, y dicen que Furcini estuvo otiimo, miquelangelesco, furorizato, fe nahzzante, etc. t. 7- -En Italia es cosa corriente. Yo recuerda de un famoso tenor que hace cuatro años cantó en el Real, que á su misma esposa, después de un semi- fracaso, la telegrafiaba: Essito colossale, iuo sposo il primo sempre. -Hombre, y á propósito de cañonazos, como decía aquél, ¿qué hay por el Real? -Un vértigo de laboro. Hoy debutan Amelia Pinto, Viñas y Paccini con Africana. El sábado preparan Bohemia, cantada por Basci y la D Arneiro, y el martes próximo Profeta para Viñas y la Dalhander. Villita dirigirá esta ópera, no sé aún si de pié ó sentado. 5 ¿Pero y esa primera tnezzo- sopraifo Jzn ajuste? i tí -Todavía no se sabe una palabrita. Por cierto que Bassi, según me decía ¡a otra no- che, cantaría con mucho gusto Siberia, Gertau nia, Tedora, etc. -1- -Si, sí, envidiemos la candidez de BsVii. Viene contratado por veinte funciones; pues ya verá usted: entre Tosca y Bohemic, diez- y Y sin embargo, la reforma hay que hacerla. las que restan, Mefistófeles, 7 (igoletto y otra del f ¿Cuándo? ¡Las reforrras- -exclama el orador repertorio y liquidado. -De quien me han hecho excelentes refe- -habrá que hacerlas cuando se puedan hacer! ¿Cómo negará el orador que la Instrucción pú- rencias es del bajo Mansuetto que aún no deblica necesita aumento de gastos? ¡Yo debo butó; dicen que más que bajo es un, sótano lo que soy á la ciencia- -grita el Sr. Echega- por lo profundo de su voz. -Para buen contrato el que ofrecen á ray; -la nación que no da sabios al mundo vive vida vergonzosa y muerte miserable! ¿Cómo Eleonora Duse en América. 600.000 francos no reconocer también las justas aspiraciones por cuarenta funciones, ¡una tontería! Así y de Guerra y de Marina? Yo podré haberme todo es posible que no acepte, porque ya sabe negado á sus peticiones; pero, ¿demuestra esto usted que la Duse es caprichosa como pocas. -Pero, sin embargo... 600.000 francosjvahostilidad? ¡No, de ningún modo- -exclama len la pena. j lleno de energía el orador. ¡No! En las na- ¿Y en nuestros teatros, quá se prepara? ciones modernas existen fuerzas expansivas que- -En el Español, Manon TLescaut, de Bena- se convierten en fuerzas de cohesión. Una de vente y Danviía, inspirado en la obra de P r e esas fuerzas es el ejército; otra es el patriotismo. E! ejército representa el honor, el amor á vost, y en la Comedia, Las urracas, de Ignacio la Patria. ¡Yo los veo reverberar en la punta de Iglesias, traducida por nuestro buen amigo las bayonetas! La Marina- -añade con voz vi- Antonio Palomero. brante el orador; -la Marina necesita 400 mi- ¿Por supuesto, que de la resurrección del llones. Está bien; yo quiero que se le den. teatro Martín... í ¡Pero yo quiero que se den de una vez, pero- -Nada. Pinedo se va á Barcelona en Éttsca no en migajas de 40, de 5o ó de 60 millones! de tierras más hospitalarias... Atronadores aplausos siguen á estas palabras. z ¿r FLOR 1 D 0 R Cuando se hace el silencio, el Sr. Echegaray prosigue: En este amor de la Patria y de! Ejército estaremos siempre unidos. En la política p o d e m o s mortificarnos, podemos odiarnos; pero no cuando vengamos á estos CULTOS. Santos de hoy: La Presentación de campos neutrales. ¡Porque Caín- -termina di- Nuestra Señora; san Alberto, obispo y mártir, y ciendo el orador en tono grandilocuente- -los santos mártires Celso, Clemente, Honqrio j Esteban. mató á su hermano y no mató á su madre! La Misa y Oficio divino son de a Presentación Los liberales, los conservadores y los re- de Nuestra Señora. publícanos han aplaudido ruidosamente; caSe gana el jubileo de las Cuarenta Horas en! as llaban los villaverdistas, y hacía el Sr. Romero Niñas de Leganés. K v Visita déla Corte de María: Nuestra SeffSSra de Robledo con la mano ese gesto peculiar que hacemos cuando queremos significar que todo la Buena Dicha, en las Comendadoras, 6 d, e la Pie- sentación en las Niñas de Leganés. g? lo que acabamos de cir es música. TIEMPO. Probable: frío y lluviosa, r AZOR 1 N El día dura diez horas y dos minutos, y disminuye á diario más de dos minutos hasta eLí ds i MENTÍ DERO TEATRAL Diciembre. el 22 de Diciembre, en que confian Otoño hasta Ég C O M E N T A R I O S ¿Ha leído usted lo za el invierno. w que dice un periódico de la Habana de LA TEMPERATURA DE AYER Paco Fuentes y su compañía? EN GRADOS CENTÍGRADOS L- ¿Qué dice? PROVINCIAS MAX. -Pues afirma el conde de Kostia- -tal es 00,0 00,0 el nombre del crítico- -que nunca vieron cosa Alicante 00,0 00,0 Gijón 00,0 Madrid mejor, incluyendo á Zacconi. Asegura que en Barcelona. 6.5 5,7 oo,o Do, o 00,0 00,0 Málaga Bilbao La Zagala, especialmente, si suprema estuvo Burgos... 00,0 00,0 San Sebastián 00,0 00,0 la Arévalo, inenarrable la Pérez; si apocalíp 10,4 00,0 Sevilla Cádiz tico Fuentes, estupendo Colom. Valencia. i3,8 Coruña. ¿Kostia eso escribe? Y á seguida el orador se enfrasca en la árida materia crematística; la Cámara oye con profunda atención sus razonamientos. Una cifra de gastos le parece al orador excesiva y la califica, en un arranque pasional, de absurda; é inmediatamente, como pidiendo excusa de esta energía insólita, enorme, añade el Sr. Echegaray: Perdóneme la Cámara si yo empleo estas frases enérgicas: esto obedece al calor, á la fuerza ds la pasión y quizá á impulsos juveniles. Y el auditorio ríe detesta otra ironía del orador. Y poco después el Sr. Echegaray entra á comparar á los organismos ministeriales con los seres animados. Los departamentos ministeriales son en cierto modo- -dice- -como seres animados, y tienen por lo tanto una tendencia al crecimiento. Y ¿no habrá que combatir esta tendencia? Sí, es preciso combatir esta tendencia, es decir, sujetar los departamentos ministeriales dentro de sus límites. Y esto- -añade el orador- -no podremos lograrlo sino por el santo temor del crédito Y vamos ahora á analizar los gastos uno por uno dice después el señor ministro. Y el orador vuelve otra vez á entrar en la abstrusa materia financiera: durante un momento nuestros oídos no escuchan más que deudas, remanentes, emisiones, créditos y descuentos. El orador se detiene un momento; parece un poco fatigado; su mano izquierda oprime un blanco pañuelo. Estos cálculos no tienen nada de sublime: -prosigue diciendo el señor ministro, -son vulgares, son de sentido común. Y yo creo que el sentido común es el que debe dominar en todos los órdenes de la vida, y es el que domina en la ciencia, porque 1 a ciencia no emplea más que el sentido común á alta presión. Curante un instante, en la Cámara, después EL DÍA DE HOY