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ÜANO TRES. NUMERO 3i ¡3 CRÓNICA U. N 3 VERSAL L, usj l 1 ADA. ciones de juicio, que por dondequiera se escuchan hoy, no son halagüeñas. Los móviles de candidaturas, qus en el debate de las actas quedaron al descubierto, L PROLOGO Y LOS PRI- E! Con- no auguran la abnegación. Tampoco la MEROS CAPÍTULOS gresoestá anuncia la composición del Parlamento. constituido al fin. ¡Trabajo ha costado! Estamos en presencia de una incógnita, El alumbramiento ha sido de los más fa- que cada cual tiene ó cree tener despejatigosos, aun en este país de irregularida- da ya en el fondo de su mente. des electorales y parlamentarias. Ya ha Obra de estas Cortes duración de sido afirmado más de una vez en estas su vida Ministerios que saldrán de columnas el hecho: la mano del Gobierno ellas ¡He aquí otros capítulos de la se ha sentido menos que otras veces en obra consabida! Cada ciudadano procura circunscripciones y distritos. Pero, la leerlos en lo que su espíritu vislumbra de presión oficial se ha experimentado cruel- lo porvenir. Para ello le facilita muchos mente, aunque no la haya impulsado el datos el prólogo, que, mejor que esto, ministro. parece un nutrido y formidable apéndice La discusión de actas del Congreso na de documentos humanos. sido de las menos edificantes, que se han MANUEL TROYANO presentado. Aquellos tiempos, en que para llegar á unas elecciones, se removía la mitad de los Ayuntamientos de España, y los Gobiernos tenían como mayo- p u é ayer el segundo día de incesante vía las tres cuartas partes de la Cámara, lluvia. De seguir otros treinta y no dieron por resultado debates tan es- ocho días lo mismo serán los cuarenta del candalosos como ios de este período de diluvio universal, cuyas aguas se elevarán la junta de diputados; ni tratos y camba- cuarenta codos más alto que los montes laches tan poco ejemplares, entre unos de Armenia. grupos y otros; ni exposición tan nutriCinco estimables ciudadanos depositada de audacias y trapacerías, de lo pica- ron en la Caja general un millón y pico resco y lo maleante, de cohechos y de de pesetas cada uno, cerca de seis millosobornos, como la que ante nuestros ojos nes entre los cinco, para tener opción á ha- desfilado. El abuso de menores ha co- la subasta del arriende de la cobranza de ronado ía obra. Consumos en Madrid. To, do lo cual deNo es muy lisonjero para esta z ¡pró- muestra que todavía queda dinero abunlogo que la propia Cámara ha puesto á la dante, y que el negocio, tan vilipendialegislatura. ¿Cómo irán á ser los prime do por algunos, debe de ser más dulce ros capítulos? La Constitución iguala en de lo que parece, puesto que tantos gosus funciones y en el alcance de las mis- losos tiene en si alrededor. Siempre es mas á los dos Cuerpos Colegisladores. un consuelo; como lo es también el penEl común sentir de las gentes no los igua- sar que haya nueva subasta ó haya próla: en su concepto de realidad, el Con- rroga del actual contrato, lo cierto y pogreso equivale al sustantivo y el Senado sitivo será que el impuesto no desapareal adjetivo para definir el carácter de unas cerá ó no se transformará s gún es proCortes. El sustantivo es aquí poco agra- mesa y programa de Gobierno, y tal vez dable; el adjetivo es anodino. El nombre por lo mismo que lo es. con que serán conocidas y pasarán á la El Senado apenas celebró sesión. Tan Historia ias actuales no se antojará una breve fue la siesta de los venerables serecomendación. El pecado original no lo nadores. Sigue, por lo tanto, la escasez traen éstas en herencia; ellas son las que de asuntos de interés para la Patria que lo han cometido. tratar en la Alta Cámara. La otra se ¡Se acaban los catones! Este grito constituyó y juraron los diputados. Ya suena como el de ¡Sálvese quien pueda! tenemos Congreso. Ahora se verá lo que en una derrota, un incendio ó un naufra- es canela fina y lo que es trabajar por la gio. Las lindes se han corrido por donde consabida regeneración de España. más convendría que las hubiera: por los En la Bolsa persistieron los rumores terrenos pantanosos. Muchos sujetos se pesimistas del día anterior, atribuyéndodarán cuenta de este hecho cuando se los á informes de Munich, donde, á pesar sientan clavados. En ello se basará uno de todo y, según afirmación oficial y de los capítulos más curiosos de la anun- particular, hay buena salud y... excelenciada obra. Otro estará dedicado á reve- te cerveza. lar el alma de la mayoría. Los signos preOtro rumor corrió, y éste para confircursores de tal revelación no llenad el marse, aunque no en las proporciones ánimo de ilusiones, ni de esperanzas. alarmantes que se le dio al iniciarse: el) Del amor ala libertad, de la adhesión del choque de dos trenes en la línea de 1 bien general, del espíritu de disciplina Segovia. Se conoce que este tiempo trispendremos en breve motivos para juzgar tón predispone á los pesimismos. son conocimiento de causa. Las anticipaLos estudiantes volvieron á las anda- 19 DE NOVJEMBRE 1905. DE NÚMERO SUELTO, 5 CÉNS. E das. Tuvieron mitin y una vez más se manifestó la tendencia á la huelga. La cuestión es no estudiar, está visto. El Gobierno, lo repetimos otra vez, hará bien en dar gusto á los malos estudiantes: vacaciones por un año y á vivir. Cerró el día con tres novedades: la inauguración del Real, que agradó á los morenos y á los rubios- ¿por qué han de ser siempre únicos aquéllos? -un estreno desgraciado en el Cómico y el debut de un picador de toros como tenor de zarzuela en Price. Todo es picar. AEMECE (C O N S T I T U C I Ó N D E L En la serie de CONGRESO operaciones verificadas ayer en la Cámara popular, lo primero que debemos consignar es la elección de la Mesa presidencial. El Sr. Alvarado actuaba de presidente; poco á poco iban pasando ante él los señores diputados y entregándole la blanca papeleta. Hecho el escrutinio, un señor secretario ha leído con voz recia un papel que decía: Elección de presidente; han votado 234 diputados; ha obtenido 234 votos el señor marqués de la Vega de Armijo. ¡Queda elegido presidente el señor marqués, de la Vega de Armijo! -ha dicho á la faz de h Cámara el Sr. Alvara do. Y á seguida de ser pronunciadas estas paiabras mágicas, hemos visto aparecer por una de las puertas laterales, gravemente, con sus blancas patillas, al Excino. Sr. D Antonio de Aguilar y Correa, marqués de la Vega de Armijb, conde de la BobadiUa, vizconde del Pegullal. el Sr. Marqués ha ocupado, con soiemV nidad y reposo, el elevado sitia! Y la elección de vicepresidentes y secretarios ha comenzado. Y luego ha tenido lugar la ceremonia del juramento. Se ha hecho un momento de silencio en la sala: brillaban las luces eléctricas; refulgían las pecheras blancas y las calvas rojas; los fracs destacaban su nota legra sobre el rojo de los divanes. Una sensación de ansiedad ha flotado en el aire. Y en los escaños republicanos hemos visto que un señor, á quien nadie conocía, comenzaba á hablar. ¡Nosotros- -decía este señor, tratando de indignarse; -nosotros no podemos menos de rechazar esta imposición que subleva y que pugna con las ideas liberales, democráticas y progresivas. Con juramento ó sin juramento, con promesa ó sin promesa- -añadía este excelente señor- -nosotros guardaremos al Congreso todos los respetos debidos, pero esto no significa, no, que nosotros abdiquemos de aquellos principio que nos impone la conciencia Hemos caído en la cuenta de que este señor se ha levantado para decir que los repvblicanos no quieren jurar: esto es tradicional. El señor Llorens manifiesta que tampoco los carlistas quieren tal cosa. Y el Sr. Presidente, encogiéndose un poco de hombros, replica: Está bien; este es un precepto reglamentario igual par j todos los diputados; sus señorías pueden hacer lo que gusten Y no juran estos señores, pero nosotros hacemos observar que esto son cosas puramente mundanas y que el maes-