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A B C SÁBADO 18 DE NOVIEMBRE DE i 9 o5. PAG. 6 EDICIÓN i. en Valladolid, de si el alcalde de esta hermosa ciudad es ó no amigo suyo, y de sí en la candidatura ministerial de diputados figuraba el nombre del Sr. Muro... Ño ha dicho mucho más el Sr. Alba; y tal vez esta última indicación ha molestado al Sr. Muro. Y el señor Mur o se ha vuelto á levantar lleno de indignación. Y el Sr. Muro ha dicho: Sr. Alba, puesto que S. S. me provoca, yo voy ya á decir francamente lo que antes no he querido decir. Se ha producido en la Cámara un movimiento de expectación. El Sr Alba, señores diputados- -ha continuando diciendo el Sr. Muro- -es un cacique... Al llegar aquí se ha detenido un momento, perplejo, el orador; tal vez hombre ecuánime y pacífico el Sr. Muro, no se decidía á emplear un calificativo enorme. Y después, pasada esta breve indecisión, el orador ha proseguido: E 1 Sr. Alba es un cacique. deque no hay ejemplo; es un cacique excepcional. Ser cacique- -añadía el orador- -es acapararlo todo en un distrito: la alcaldía, los Juzgados, los estancos, las carterías... El Sr. Alba ha acaparado todo esto en Valladolid, y además, y por esto le llamo excepcional, ha acaparado la opinión pública Dice esto el Sr. Muro porque- -según el- -el único diario que existe en Valladolid pertenece al Sr Alba, y porque el Sr. Alba ha tenido además buen cuidado- -sigue diciendo el orador- -de atraerse á los correspon. ales de los grandes periódicos de Madrid. De este modo- -continúa el orador- -el Sr. Alba pinta en Valladolid los sucesos tal como á él le conviene, y sobre esto, hace que se transmitan á Madrid las notas políticas que á él más le favorecen... El Sr. Alba escuchaba todo esto inmóvil en su escaño. Y el Sr. Muro ha pasado luego á sincerarse, de cierta especie lanzada también contra él per el Sr. Alba. ¿Se quiere sign fiJUAN DEL PUYUELO car- -pregunta el orador- -que mis predicaciones son la causa, aunque lejana, de los sucesos de Valladolid? El orador se exalta un poco ante esta idea. No, él no ha hecho propaganda de pasiones. ¿La ha hecho- -dice- -el señor Alba? ¿No se acuerda el Sr. Alba- -añade- -1 A POLÍTICA El Sr. Alba se distin- cuando hace cuatro años íbamos juntos á los baLOCAL guió, en la pasada discu- rrios que en nuestro pueblo están más calificasión sobre las actas de Madrid, por Isu ardi- dos de republicanos? ¿No hablaba allí un lenmiento y su travesura en combatir al Sr. Gál- guaje radical el Sr. Alba? ¿No se acuerda que vez Holguín: había interés ayer tarde en la les decía muchas veces á estos republicanos: Cámara por ver cuál iba á ser su actitud ante Yo iré donde vosotros me llevéis? Aquellos repulos sucesos acaecidos en Valladohd. Y ante blicanos- -agregaba el Sr. Muro- -ayudaron á todo usó de la palabra el Sr. Muro. ¿Por qué venir por primera vez á S. S. a! Parlamento este señor Muro, benévolo, sencillo, inofen- Y ¿dónde fue luego S- S. ¡Fue á entregarse al sivo, nos obliga á que torzamos un poco el Sr. Villaverde á quien había maltratado como gesto ante sus largos, difusos, inacabables, secretario de la Unión nacional! eternos discursos y ante sus numerosas, sus Y el Sr. Alba, así insólitamente atacado por incontables, sus infinitas rectificaciones? El este buen señor inofensivo, se ha levantado á Sr. Muro expuso minuciosamente á la cons- rectificar. El Sr. Muro- -ha dicho el Sr. Albaderación déla Cámara todos los hechos, todos no ha hablado nada délos sucesos de Valladolid; los pormenores, todos los más nimios y recón- el Sr. Muro se ha entretenido en- sacar á coladitos detalles de los acontecimientos que se ción una serie de menudencias de política lohan desarrollado en la bella y querida capital cal. Y luego, tras unas frases breves sobre el castellana. ¿Había en esta relación del excelen- corregidor pinciano, el Sr. Alba ha tomado la te Sr. Muro algo molesto, algo mortificante determinación de sentarse. Somos simples anapara el Sr. Alba? Diremos que no lo hemos listas de los hechos de nuestro Parlamento. advertido, así, al pronto, y en medio de las Pero creemos que esta actitud del Sr. Alba ha frases un tanto inconexas y opacas del señor sido discreta; á esto es á lo que Nicolás MaMuro; pero el propio Sr. Alba nos ha sacado quiavelo llamaba en su libro íl Principe, tempode nuestras dudas. poreggiare con gíi accidenti. AZOR 1 N El Sr. Alba se ha levantado un tanto iracundo á contestar al diputado republicano. ¿Qué hemos de decir nosotros, modestos espectadores de las cosas mundanas, acerca del Sr. Alba? Nosotros no conocemos al señor Alba- -lo hemos dicho en otra ocasión -sino A yer celebró sesión el Ayuntamiento bajo la como mero traductor de un libro; la lengua presidencia del Sr. Vincenti. de que este libro está vertido es la francesa; y Sólo dos asuntos ocuparon preferentemente en cuanto al libro, no podemos señalarlo como la atención de concejales y alcalde: la cuestión modelo de exactitud, de sagacidad y de soli- de los Consumos ante todo y sobre todo, y en dez. El Sr. Alba se levantaba un poco mohíno segundo término lo referente á los planos del á contestar al Sr. Muro. Y hablaba el señor extrarradio. Alba de la situación del partido republicano En este segundo punto, que fue tratado en CoDuvgo. La princesa Mclita, que ya antes había tenido amores con el gran duque Cirilo, hijo de Wladimiro y primo del Zar, por consiguiente, sintió renacer su pasión hacia este joven, á quien volvió á ver en la corte de Coburgo. El emperador de Rusia se opuso á este matrimonio, alegando que la Princesa ew la esposa divorciada de un hermano de la Emperatriz, y, por consiguiente, no oodía figurar en su corte. Desesperado Cirilo marchó á la guerra. Se salvó milagrosamente y á nado de la catástrofe del Petropaivlosky y volvió á Europa herido. Su enfermera más asidua y cariñosa fue la princesa Melita. Inútiles fueron las nuevas tentativas para que el Zar autorizase el- matrimonio. La exgran duquesa de Hesse había perdid á la princesita Isabel, hija única que tuvo de su matrimonio. El divorciado esposo se había vuelto á casar. Nada debía oponerse á un matrimonio tan deseado por los novios. Sin embargo, el Zar no transigía. Pero transigió el padre. El gran duque Wladimiro autorizó á su hijo para desobedecer á su Soberano, y la boda se celebró en Munich, en familia, y en una pequeña iglesia de aquella capital. El implacable Zar ordenó el destierro de su primo y su. baja en las filas del ejército ruso. Pero el feliz matrimonio puede consolarse de la injusticia y de la tozudez imperial, paseando su amor triunfante por la costa de Oro, mientras el Zar se desespera en San Petersburgo y no puede arreglar la boda que más desea y más le conviene: la de su autocracia con el, pueblo. A Cirilo, novio, le negó la libertad para casarse. A su pueblo ha tenido que concedérsela, mientras él se casa... ¡con peinticincu! primer término, fue desechada 1 proposición del Sr. Ovilo y aceptada la del Sr. De B ¡as y otros concejales, entre las cuales no había más diferencia de apreciación que unos cuantos miles de pesetas, estando conformes uno y otros en que urge el levantamiento de planos en el extrarradio para evitar perjuicios á los propietarios que allí tienen terrenos y no se atreven á construir por miedo á la piqueta municipal. En la sesión se acordó que pasara á los letrados consistoriales un dictamen de la comisión de Hacienda proponiendo que se declarase la exención de contribución industrial en la tarifa tercera á la Sociedad de Gasificación Industrial y que se devolviera á ésta el importe de lo satisfecho por licencia de construcción de los edificios. Como se ve, de haber concedido todo esto, las demás fábricas habrían tratado de lograr lo mismo y lo hubieran obtenido. El Sr. Galvez Holguín no se opuso al acuerdo. Después de la sesión el alcalde se ocupó de la cuestión de Consumos, que tanto interesa en estos días á la opinión. Hizo la historia de todo lo sucedido y manifestó que en conferencia tenrda hacía poco con el Sr. Maltraná se había convencido de que el Ayuntamiento no comprometía su independencia por contratar el arriendo del impuesto por cinco años, puesto que! a condición octaya del pliego lo dice bien claro y habría de suprimirse el impuesto por las Cámaras y el arrendatario no tendría derecho alguno para reclamar. Insistió luego en repetir que la campaña contra la prórroga del arriendo actual es cuestión de moralidad. Defendió el pliego de condiciones, porque lo juzga muy ventajoso para los intereses del Ayuntamiento y del pueblo de Madrid. Habló después el Sr. Ruiz de Grijalba, se mostró partidario caluroso del arriendo y del pliego de condiciones, y reputó como muy peligroso hablar de la posible supresión del impuesto, ahora que se saca á subasta el arriendo. Pidió el Sr. Estelat aclaración á algunos conceptos del alcalde, le contestó éste, y luego intervinieron los Sres. Morayta, Catalina, éste recordando los compromisos del Sr. Montero Ríos de suprimir los consumos, Portago y otros, y terminó el alcalde oponiendo á los argumentos hechos por el Sr. Morayta de que no había habido tiempo material para estudiar el pliego de condiciones y que se debía aplazar la subasta por ochó días, que dicho pliego estuvo sobre la mesa ocho días, que luego se abrió información pública de agravios y quejas, á la cual fueron pqcos los que acudieron, y que ya no era posible volver sobre un acuerdo tomado por la J unta municipal y sancionado. El Sr. Gálvez Holguín intervino para felicitar ai alcalde. La sesión terminó á la una menos cinco minutos. X os que presentan pliego para concurrir á la w subasta del arriendo de Consumos son, según se dice, los Sres. Limón Correcher y Rebollo, este último el actual arrendatario. X Cubasta. El día 28 del actual, á las once de la mi ñaña, se celebrará la subasta del servicio de arrastre del material contra incendios munici pal, que importa la cantidad de 89.601,7 a pe setas, tipo máximo que servirá para dicha su basta. X D ecaudación de Consumos. La recaudación de Consumos obtenidpor el arrendatario en la semana del 21 al 27 de Octubre último, ascendió 4442.267,46 pe setas, lo que da un promedio diario de pese tas 6 3 i 8 i o 6 La recaudación del extrarradio produio er igual éooca 8.82O,53 pesetas. IMPRESIONES PARLAMENTARIAS AYUNTAMIENTO I i; nmninniiuil! nitinOT 3 nMfiiTtiniw? íraii