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A B C VIERNES ¡y DE ministro ¿te la Gobernación por sus afectuosas frases. Los Sres. SALVATELLA y ROLIRE, que como el Sr. S 1 LVELA, son menores de veinticinco años, soliciten la benevolencia de la Cámara con frases muy sentidas. Puesto á votación, se aprueba el dictamen, proponiendo la proclamación del Sr. Roure, por La Bisbal, por 93 votos conira nueve. DE S 905. PAG. 11. üDICION 2. a Reanudada la sesión á las ocho, el señor M A L D O N A D O manifiesta que no tuvo las intenciones hostiles que se le habían atribuido. El Sr. GARCÍA PRIETO declara que a hablar del acta de Sequeros no se había refe rido para nada al Sr. Maldonado. El Sr. LÓPEZ OYARZABAL retira, en nombre de la Comisión de actas, el dictamen sobre la de Sequeros. Se levanta la sesión. En votación ordinaria se aprueban los dictámenes, proponiendo la proclamación de los Sres. Salvatella y Silvela por los distritos de Figueras y Piedrahita respectivamente. Se suspende la sesión. En csie momento se produce entre los señores Maldonado y Fernández Latorre un incidente del cual damos cuenta detallada en los Ecos políticos SERVICIO ESPECIAL DE NUESTROS CORRESPONSALES MIL CINCUENTA PALABRAS POR TELÉGRAFO VJENA, l 6 3 T, VIENA, l 6 5 T. lmuerzo en el palacio Federico. A las doce y media los archiduques Federico é Isabel han dado un almuerzo á su augusto sobrino el rey D Alfonso en su magnífico palacio, situado en la Albretchsplatz, entre la Opera y la Hofburg. Las habitaciones principales de este palacio inmenso, donde se verifica la reunión y el almuerzo, son una preciosidad. A la entrada, por la Olbretchsrampe, tiene un amplísimo vestíbulo estilo Imperio, en z que se instaló la capilla ardiente cuando se celebraron los funerales de la archiduquesa Isabel. La escalera está adornada con retratos históricos del kaiser Mathias, María Josefa y José 11, entre otros muchos. El comedor donde se ha servido hoy el almuerzo, sivuado en el primer piso, es magnífico. Las paredes son de mármol rosa, y en ellas aplicados hay grandes espejos. Sobre dos consolas están colocados dos preciosos relojes de bronce y mármol. A lo largo de las paredes y sobre pequeños pedestales, las estatuas de Apolo y las nueve Musas. El piso está cubierto por un hermoso tapiz de los Gobelinos. La sillería es blanca y dorada, deestilo Luis XVI, y la mesa, de caoba magnífica, estaba adornada con flores rojas y amarillas y un centro de Sajonia. Se han usado vajillas de plata y porcelana. Del comedor se pasa al Salón Verde, estilo imperio, con artísticos tapices, y sigue luego el Salón Rojo, también de estilo Imperio, en el que hay pianos preciosos y bibehls sobre las mesas y en vitrinas. Sigue después el Salón Amarillo, luego un gabinete pompeyano y se llega al despacho de trabajo de la archiduquesa Isabel, habitación de dimensiones no muy grandes, pero que es un verdadero museo de cuadros, porcelanas, bronces y miniaturas. En lvtgar preferente hay una de las últimas fotografías de D. Alfonso, vistiendo uniforme de diario de general de Infantería, con pelliza. Asistieron, además del archiduque Federico, las archiduquesas Isabel, Enriqueta, Gabriela, Isabel María y los archiduques Eugenio, Raniero, Carlos y Esteban, los príncipes de Parma y los duques de Bailen, el Sr. Gullón y todo el séquito, incluso los Sres. Caro, Ribera í Gullón (D. Eduardo) De spués del almuerzo hubo función de cinematógrafo, exhibiéndose, entre otras películas, una de la s cacerías del Rey y de Loubet en el Pardo. La archiduquesa Isabel hizo algunas fotografías. La fiesta termino á las doce y media. El embajador de España ha visitado al presidente del Consejo de ministros de Austria, conde Gautsch, para anunciarle que S. M el Rey mandará pintar un retrato, que se propone regalarle, para que haga peááani con el grande de! rey Carlos 3 íJ, que posee. v El tiempo sigue malísimo. A 1 a tarde. Como ha seguido nevando toda la tarde, D Alfonso ha desistiólo de realizar las visitas que tenía proyectadas á varios monumentos de la ciudad. A la cuatro y media recibió al príncipe Fernando de Bulgaria. El Rey se dispone á ir á las seis al castillo de Schcenbrum y pasar por el palacio de Coburgo, para devolver la visita al príncipe de Bulgaria. X MENA, l6, 8 N. Después de la comida, el Rey y d Emperador tuvieron círculo en la Sala de Espejos y en la Rosacimer hasta las ocho, que pasaron al teatro del Chateau, donde ya estaban reunidos los J 5o invitados á la representación (personajes importantes de la corte, del Ejército y la Administración, con sus señoras) que no habían estado invitados á la comida. SNA, 16, 1 o V. f a comida en Schcembrum. Se ha verificado la comida en el Castillo de Schcembrum. El Emperador, el Rey y los Archiduques se reunieron en las Appartements- Valevia. Los demás invitados, en la Sala de Espejos y en la Sala Rosa, llamada as! porque sus paredes están decoradas con paisajes del famoso pintor José Rosa. Todos estos salones estaban iluminados por lámparas eléctricas y adornados con palmeras y otras plantas tropicales y preciosas flores. La comida se ha verificado en dos mesas dispuestas una en la Gran Galería y otra en la Pequeña Galería. En la Gran Galería estaba la mesa de 99 cubiertos: yo hombres y 29 damas, y en ella tomaron asiento el Rey á la derecha del Emperador, teniendo á su izquierda y derecha respectiva á los archiduques y archiduquesas, por orden de preeminencia, en forma análoga á la comida de gala del lunes en la Hofburg. Asistió el príncipe de Bulgaria, al lado de la archiduquesa Anunziata. En los puestos de honor inmediatos y por orden de precedencia, la duquesa de Bailen, el ministro de Estado, el canciller Golucho V! k: los séquitos del Rey, los altos dignatarios de la corte, los primeros ministros de Austria y de Hungría, etc. En los demás puestos de esta mesa y en los de la Pequeña Galería (40 cubiertos) tomaron además asiento los secretarios de la Embajada, Sres. Caro y conde de Fontanar; el agregado militar y la marquesa de la Ribera, el duque de la Conquista, agregado honorario de la Embajada, y la duquesa, el embajador de Austria en Madrid y su señora, los oberhofmaisters y primeras damas ole los archiduques y archiduquesas, los Sres, Pina, Ojeda, marqués de Casa Mendaro y señora de Xifré. Durante la comida, la orquesta de Juan Strauss ejecutó el siguiente programa: Obertura de Jlthalia, Mendelssohn. Fiauenherzen, vals, José Strauss. Toreador et andalouse, Rubinstein. Fantasía de Otetto, Verdi. Die TLibelle, mazurka, José Strauss. F r a g m e n t o de T er lustige J rieg, Juan Strauss. Die T omanfiker, vals, J. Lanner. J okoko, gavota, E. Gillet. Schneesternchen, polka, Eduardo Strauss. epresentación teatral. Después del Círculo de Corte, los Soberanos é invitados pasaron al teatro, que se encuentra situado á la entrada del palacio. El aspecto del teatro es elegante, más que fastuoso, y se halla adornado con tapices de Gobelinos y profusión de flores, especialmente orquídeas. En el palco central se sentaron el Rey, el Elmperador, los archiduques y archiduquesas y los duques de Bailen. En asientos de preferencia el Sr. Guitón, los altos dignatarios y los séquitos. El resto de los invitados se distribuyó en la galería abierta al primer piso, donde había dos palcos reservados para los periodistas, teniendo yo el honor de ocupar uno de sus puestos. El programa de la representación consistía en una pieza en verso del poeta Osear Blumental y una opereta de D Albert, interpretadas ambas obras, respectivamente, por los artistas de! Teatro y Opera Imperiales. La fiesta terminó con un precioso baile compuesto expresamente para hoy, y en el cual la S ironi y las primeras figuras del cuerpo coreográfico de la Opera hicieron verdaderas maravillas. El espectáculo, que ha revestido, un aspecto de delicadeza, gracia y arte de todo lo genuinamente vienes, cautivó por completo á! a selecta concurrencia, terminando poco antes de las diez. R VítNA, io, n l amino de Munich. Terminada la representación, el Rey, el Emperador, los archiduques, sus respectivos séquitos y todos los personajes que estuvieron invitados á la comida, salieron por la puerta Míttelthon, donde está el puesto de guardia, que a! paso de los Soberanos hizo los honores. De allí se dirigieron á ¡a inmediata pequeña e s t a c i ó n de Penzing (Penzinger Bahnhof) sobre la línea directa de Viena á Munich, y allí el Rey y su séquito, después de cordialisíraa despedida del Emperador y de los archiduques, montaron en el tren imperial, quedesde Viena venía ya con la servidumbre y los equipajes, marchando á las diez y cuarto en punto para Munich, donde debe llegar manan por la mañana. Los Soberanos se abrazaron y se besaron, X EN BAVI ERA MUNICH, l á Ipn Munich. La ciudad está cubierta de nieve. Los preparativos son escasos. En la