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FO SERVICIO ESPECIAL DE NUESTRO CORRESPONSALES ABRAS y sonríen picaras, y callan mientras sus ojos muéstranse bachilleres. Sabidlo: pues el recibimiento hecho por Viena á nuestro Monarca ha sido tan estruenVJENA, 1 3 I O N doso, tan entusiasta, tan verdaderamente loco, que yo no recuerdo haber presenciado jamás IlECIBIOA EL I 5 Á LAS 11 DE LA MAÁANA ovaciones parecidas. Ha tenido el encanto que l recibimiento en Viena. Esta adorable histérica ha enloquecido. prestan siempre á todo las mujeres bonitas, y Eternamente joven, Yiena siéntese irresistible- la capital vienesa esta mañana era eso: un coiomente impulsada hacia la juventud. Y este sai bouquei de adorables mujereslque aclamaban enardecidas y entusiasmadas á un joven gentil apuesto Rey al que miró cariñosa y solicita cuando niño, a entusiasma ahora cuando le ve y apuesto Soberano, porque ie parece a ese príncipe azul que todas ven en sus juveniles hecho hombre. Por eso se vistió esta mañana con sus más sueños, porque le encuentran semejanza con coquetonas íotlettes. Por eso alfombró e! Pra- ese adorado mancebo que es siempre el protater de violetas- -yo no he visto jamás tantas vio- gonista de las novelas todas que publica el inletas, -por eso palpitaba amorosa á cada nueva teresante Yienner Journal. aclamación; por eso ahora canta, goza, y ríe y GUILLERMO SILVA KEMPER se divieite. X Creedme. De todo el programa de hoy, lo CRÓNICA TELEGRÁFICA más importante ha sido esta entrada triunfal DEL MARTES de D Alfonso, que rinde los corazones á su paso. Yo no sé qué honores reservaría Viena (407 PALABRAS) para un vencedor glorioso, aunque ¡qué más VIENA, 1 4 11 N. KEC 1 B 1 D 0 EL 1 5 A LAS í T gloria ni qué mayor conquista que presentarse un Monarca limpio de pecado y avasallar las I a función de gala. voluntades con sólo una sonr sa! La lluvia desesperante y monótona ha Pomposas han sido las ceremonias de la hecho que el programa de hoy se variase por Corte; jnuy interesante, muy simpática la fies- completo. Lo único que no ha cambiado es la función de gala en la Opera. Contemplad esta ta en Ja Embajada, donde e duque de Bailen ha tenido el honor de ver sentados á su mesa espléndida colección d e arrogantes archidual Monarca más anciano y a! Soberano más jo- quesas; mirad como el viejo Rey las sonríe ven de Europa; pero la impresión que queda desde su palco. La gala en la Opera comienza imborrable, imperecedera, eterna, la que se- en este momento. En Berlín, aun en las funguramente no podrá alejar D Alfonso de su ciones de corte, la gente va á ver la represenimaginación, es el espectáculo grandioso que tación. Aquí en Viena, como en Madrid, la ofrecía hoy la aristocrática sociedad de Viena la función es lo de menos y únicamente los aclamándole delirante, enviándole besos, arro- hombres echamos de vez en cuando un vistazo jando flores á su paso; todo lo demás resulta á la escena para hacernos la ilusión de figurarsecundario, incluso el alcance que algunos quie- nos cómo serían estas principescas damas que en la sala vemos, si vistieran la malla de seda ren dar á este viaje del Monarca español. Los brindis que esta noche se han cambiado rosa de pajes y bailarinas. ¿Cuántos millones hay encerrados esta noche entre ambos Soberanos han sido corteses, caen esta sala maravillosa? ¡Imposible calcularlo! riñosos, nada de política. La vienesa es toda distinción, ioda eleganViena quiere borrar en D Alfonso el alegre recuerdo de París; pues aquí se ríe siem- cia, toda riqueza, y se concibe que á pesar de pre, se goza eternamente. Estas gentes no tie- los pesares dicte todavía imperiosamente leyes nen penas, y si las tienen las aturden con e! inviolables en cuestiones de etiqueta, de exquisito gusto. vértigo del vals, para no acordarse de ellas. Perded ¡a vista á un lado y otro y observaEs todavía más sorprendente lo sucedido, porque me han asegurado que aun ayer mismo réis que no falta el menor detalle en el tocado decíase en la corte que quizá á D Alfonso ex- de ninguna dama; que todos 1o s caballeros son modelos de corrección. trañase ver frío al público vienes, reservado, sin entregarse á excesos de entusiasmo. ¡Qué Los artistas de la Opera Imperial que han mal conocen á Viena! Esta aristocrática dama dado fin al acto primero de íohengrin comienlánzase por la mañana á las caües luciendo sus zan á ejecutar Lak nxe. D Alfonso recrea sus encantos femeniles, ha vestido después el traje mir dís en todas estas adorables bellezas; las de corte, y en estos momentos arrastra! a pesa- mujeres le asesinan con los ojos; el joven M o tía cola por las alfombras del imperial palacio. narca debe estar experimentando una sensación Luego, cuando- se acueste, no podrá reposar, extraña, algo así como si constantemente se porque el joven Rey la habrá quitado el sueño; sintiera siendo objeto de una y eterna caricia, y, nerviosa, desasosegada, cerrará los ojos; porque el teatro está hecho un ascua. por todas partes verá el rojo uniforme que alLas localidades se han cotizado á precios tivamente vestía D Alfonso al entrar en la enormes, y el que- ha podido conseguir una ciudad. butaca, arrellánase ahora en Ha, pensando en El cronisía hoy, como siempre, es imparcial. el sacrificio que le ha costado. No le juzguéis apasionado; en su relato el croLos encajes, las blondas, los brillantes forman nista os asegura que el Rey traía todavía la fé- un conjunto que aturde y marea. La Gran rrea impresión del poderoso cuartel prusiano, Opera, más suntuosa, más elegante, más artisde la corrección alemana, del fuerte y cariñoso ta que la parisién, deslumhra esta noche. Cuanabrazo germánico en Berlín. El Rey ha visto do la función termina, el público se agolpa á hombres; hoy ha cambiado la decoración por los lados de la monumental escalera para precompleto; hoy ha visto mujeres, mujeres ado- senciar el paso de las augustas personas. rables, alocadas, encantadoras, al giitar los La etiqueta prohibe toda ruidosa manifesta ¡hurrabs! chillones, al agitar los blancos pañue- ción, pero, no obstante, un sordo y prolongalos, al reitr enseñando los menudos dientes, al do rumor se extiende por todas partes; un mimirar encendidos los ojos por la contemplación llar de cabecitas rubias, trigueñas, morenas, del imposible; porque no ha hecho más que lle- ofrécense á las curiosas miradas del joven M o gar el Rey y ya le adoran. narca, que las contempla sonriente, y ya en la -Es encantador vuestro Rey- -nos dicen- -calle, los aplausos estallan, los jhurreshs! atrue- POR TELÉGRAFO nan y acompañan constantemente á los Soberanos hasta las mismas puertas de! histórico Jiofburg. GUILLERMO SILVA KEMPER. í 9 N. CRÓNICA TELEGRÁFICA DEL LUNES (638 PALABRAS) E I os brindis del banquete oficial. He aquí el texto de los brindis pronunciados por el Emperador y por el Rey en el banquete oficial de! día ¡3- Brindis del Emperador: La visita que V M ha qaeriáo hacerme en este momento, me ha conmovido vivamente, y tengo que expresarle íods mi reconocimiento, dándole además la traás cordia! bienvenida. Considero la visita de V. M como un nuevo testimonio de la estrecha aiuistad que reforzando lazos de parentesco, jaraás ha dejado de existir entre nuestras Casas y veo en ella íii mismo tiempo una garantía preciosa para mantener la excelente relación existente entre nuestros Estados. La alegría, muy s ncera, que experimento en esta ocasión está realzada por la profunda simpatía y admiración que siento por la augusta madre de V M También penetrado de estos sentimientos, hago votos ardientes por la prosperidad de España, é imploro la bendición divina para el largo y glorioso reinado de V. M y bebo de iodo corazón por su salud, as! corao por la de S. M la Reina María Cristina. Brindis del Rey: D. Alfonso, en pie y teniendo! a copa en la mano derecha contesto cu id biguiesííc forma, con voz entera: Sire. Salud. Esta mañana ha tenMo el plaa cer de dirigir personalmente á V M por prí mera vez la expresión de raí gratitud pa. a la acogida que me ha hecho, y las palabras que? acaba V. M de pronunciar representan la ¡realización de ardientes deseos qtie S Í alberga ban en mi alma desde mi infancia. Apenas formada mi inteligencia, indecisas todavía mis ideas, sentía ya hacia V M á causa de los lazos de pareníesca que nos unen y de tiernas enseñanzas que jaraás olvidaré, toda la afección y todos los respetas que! s son debidos. Al mismo tiempo vrnían á albergarse en mi corazón, n. uy cerca del am r que debo y profeso á mi patria, ¡as más vivas simpatías por el Imperio Austro- Húngar Permitidme, Sire, aprovechar esta ocasión solemne, esperada con impaciencia por mi desde hace tanto tiempo, para expresar á los pueblos regidos por V. M los sentimientos de sincera amistad con que sjn mirados por los españoles. Permitidme, también ¡ue un joven Soberano rinda en los primeros años de su reinado un caluroso tributo de respetuosa admiración al Soberano augusto cuya prudencia, inteligencia, sabiduría y ucte varias eces probados, son aniversalmeníe reconocidos por los contemporáneos y serán también realzados por los hombres del porvenir. Me considero dichoso y me enorgullezco de pertenecer desde esta raañana como coronel á un regimiento cuyas cualidades y gloría me son, desde hace tiempo, cansadas y queridas. E 1 reconocimiento que deba V. Ni. por este nombramiento y por el conmovedor recuerdo que acaba de dedicar á raí augíista muy querida madre, no hacen más qae aumentar Ja satisfacción que siento desde ¡a acogida que me ha hecho vuestro Imperio. Bebo, Sire, profundamente conmsvido por el mantenimiento y cordtaadad de nuestras