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T n S NUMERO 3 s o. CRONICA UN 1 VERSAL ILUSTRADA. de su cacareado desprendimiento de los atractivos del poder. Si emprendiera con ánimo resuelto y valeroso la obra, sucumbiría muy pronto en el Parlamento. Este es el más complicado de los problemas, que se plantea por las circunstancias al partido liberal. Necesario es ocuparse en él con tiempo y constancia, para habituarse al pensamiento de la solución. O vivir únicamente para vegetar en el Gobierno bajo toda suerte de protecciones y patronatos, sin apoyo de la opinión y sin ambiente popular, ó buscar la salida para terreno laborable, aunque sea dejándose algo del traje y de la piel en las zarzas del bardo. Nada de grande se hace en la vida sin sacrificio. Guardando todas las conveniencias, y singularmente, las personalísimas de los hombres que gobiernen, no se irá á ninguna parte. MANUEL TROYANO UMADRJD, J 6 DE NOVIEMBRE DE i 9 o 5 NUMERO SUELTO, 5 CÉNS. también á 2, pero bajo cero, para hacei pensar á muchos, y esta vez sin ironía que mejor están en Bombay. AEMECE POLÍTICA El con moSOLUCIÓN O DI- tivomartesdiscusión SOLUC 1O N de la del acta de El Ferrol, el Sr. Dato amenazó con la ruptura de las relaciones de armonía entre la minoría conservadora y la mayoría liberal. Esta amenaza, ocasionada por cuestión de tan escasa trascendencia, encierra, sin embargo, no pequeño alcance, respecto de la vida y el porvenir de las actuales Cortes. Los conservadores se hallan profundamente penetrados de su fuerza en el Parlamento, y quieren hacerlo valer. Si en asunto de importancia tan relativa, como es eí de un acta de diputado, adoptan (esas actitudes dominadoras, se puede prever la que tomarán luego que sean so, metidos á los Cuerpos colegisladores aquellos proyectos de ley que, inspira dos por tendencias liberales, choquen de frente con los propósitos y doctrinas de la derecha monárquica. La mayoría ministerial, sobre ser poco numerosa, al modo que han solido serlo en Cámaras españolas las del partido á la sazón imperante, hállase compuesta, como los ejércitos medioevales, con las mesna das de los primates del partido. Hay, por tanto, que fiar poco en su consisi tenes a. Cualquier grupo de esa mayoría, que se sienta descontento y quiera mostrar su f enojo, con Ja resta que pueda producir en sus filas y la suma que puede llevar á las contrarias, bastará y sobrará para desnivelar la situación. t- Esta condición de debilidad habrá de contribuir poderosamente á hacer más inf fecundo aún eí gobierno de los liberales. ¿Se quiere sacar adelante una reforma def mocrática, qae no agrade á los conser- vadores? ¡Por parecer demasiado radical r á los unos, ó porque les parece poco á j los otros, la coalición es facilísima y con 1 la coalición la derrota del Ministerio. r Motivo ó pretexto para una agrupa, ción de fuerzas, el Gabinete, sea el que fuere, temerá abordar cualquiera asunto ó plantear algún problema de trascendental solución. Con el presente Consejo de mi nistros, el riesgo no será grave, pues el Sr. Montero Ríos no aspira á la inmor italidad, ni siquiera ala popularidad, con K x sus valientes iniciativas. Pero, quien le sustituya y aspire á responder á las natu 4 rales y justas aspiraciones que de mejorar miento y progreso experimenta el país ¿cómo podrá acometer la empresa con semejante instrumento de gobierno? Si i amara sobre todas las cosas su existencia ministerial, se consagraría á soslayar y sortear las cuestiones como procura practicar el actual ¡efe del Gobierno, á pesar EL DÍA DE SAN EUGENIO A yer, fiesta de San Eugenio, se celebró la popular romería al Real Sitio de El Pardo, y fue día de gratos recuerdos para los que rendimos culto al pasado, compfa riéndonos en evocar sus memorias. Quedan algunos, aunque muy pocos representantes de otras generaciones, y el viejo cronista que escribe estas líneas se complace en visitar en estos días memorables á una de las más ilustres. No sale ya de su casa, y de dentro de la antigua y señorial morada de sus habitaciones. El salón pertenece á sus nietas que le suelen abrir para celebrar animados bailes blancos, y los gabinetes de reci bir á su hija que, congrega en ellos á sus amigas para tomar el té de cinco á siete de la tarde. La venerable dama ha establecido sus cuarteles de invierno en amplia estancia, cuyos balcones se abren sobre el jardín y dejan paso á la luz del Mediodía. Antiquísimos bargue- ños chapeados de concha y adornados con columnitas de marfil y bronce decoran ei saloncito, cuyas paredes cubren ricos ta pices y cuadros de mérito. Las miniatu- ras antiguas alternan sobre los muebles con fotografías modernas y la respetable marquesa se halla siempre sentada en anv plio sillón con los pies descansando sobre un almohadón de terciopelo, los hombros cubiertos por una esclavina de piel ó d ¿ene ije, según el tiempo, y la cofia de ne- ¡gra blonda adornada con lazos color vio leía. Al alcance de sus manos patricias, que se conservan blancas y delicadas, tiene uv velador en el que descuella un admirable Cristo de marfil clavado en cruz de ébano, un búcaro de cristal y plata con las flores de la estación y varios libros de tan diversos asuntos como el Tratado de la tn bulación, del P. Rivadeneyra, y las Cartas de Mad. de Sevigné. -Ya sé á lo que viene usted- -me dijo al verme entrar ayer en su cuarto y antes de darme tiempo á posar respetuosamen- íe mis labios en su mano. -Estamos á i5 de Noviembre. -Eso es, y viene usted á que celebre- mo i nuestro San Eugenio. Lo primero que hice esta mañana después de oir misa fue redactar el telegrama para la Empe ratriz. ¿Y no hizo usted indicaciones acerca de sucesos que quizá se realicen el año próximo, y que serán gratísimos para nuestra ilustre compatriota? -No, la he escrito discreta. Hay que MADRID AL DÍA 1 luvia, nieve, granizo, viento, sol, de todo hubo ayer, menos fiesta en El Pardo, que es lo que muchos madrileños querían que hubiese. Pero el tiempo no está para fiestas. El temporal que reina en nuestras costas ha recalado en Madrid para disgusto de los que no suelen faltar nunca á comer las tradicionales bellotas del día de San Eugenio. La montanera se ha perdido por este año para muchos. Llamaron la atención desfilando por las calles de la villa los charros venidos de tierra de Salamanca para declarar ante la Comisión de actas del Congreso sobre la elección verificada en la Alberca. Eran treinta y nueve estimables ciudadanos á quienes se ha hecho venir con alforjas y todo desde su pueblo para que amenicen el espectáculo parlamentario. Declararon ayer ante la Comisión intercalando el salmantino é inevitable ¡io! en sus manifestaciones, y hoy regresarán á su tierra. Y puede que se vayan diciendo que para este viaje no necesitaban alforjas. La matinée del Congreso ofreció poco atractivo. Más actas y á última hora Montilla por arriba, Montilla por abajo y Montilla átodo pasto. Aquello pareció más bien una tienda de montañeses, como llaman en Sevilla á los establecimientos donde se sirve, entre otros, el sabroso caldo de la tierra del federal Palma. Se supo la elección del príncipe Carlos de Dinamarca para rey de Noruega, y es de suponer que los carlistas se sintieran regocijados, porque, al fin, logran ver rey Carlos... que no es el de Portugal. Y nada más. El frío apretó por la noche, haciendo bajar el termómetro á 2 grados, lo cual sería desconsolador si no se hubiera sabido que en Segovia bajó