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A B C A HF COL S ¡5 D NOVIEMBRE DE Q oí EDICIÓN i. a TM TM S S- i j i, pi i m i- faF SAN P 6 TERSBURGO. EL PUEBLO ESCUCHANDO LA LECTURA DEL EDICTO CONCEDIENDO REFORMAS LIBERALES Fot. Buila LA CORTE DE AUSTRIA r e los doce hijos que tuvo la Emperatriz María Teresa descienden el Emrador Francisco José y los sesenta y tantos archiduques y archiduquesas que constituyen la Familia imperial; y como cada uno de estos príncipes tiene un gran chambelán elegido entre la nobleza y cada princesa su dama de honor, se comprende que con sólo la familia y los altos dignatarios de la corte se forme un círculo numeroso en torno del anciano y respetable Soberano, que vive á pesar de esto muy aislado, no encontrando distracciones más que en la caza. De sus hijos viven la archiduquesa Gisela, que nació en j 856 y está casada con el príncipe Leopoldo de Baviera, y la archiduquesa María Valeria, nacida en 1868 y esposa del archiduque Francisco Salvador. De su hijo Rodolfo Je quedo una nieta que tiene ahora veintidós años y está casada con el príncipe Othon de Windischgraetz. De los hermanos aej tmperaaor nan muerto el mayor, que era Maximiliano, fusilado en Méjico el año 1867; Carlos Luis murió en 1896, dejando muchos hijos de sus dos matrimonios. Vive el archiduque Luis, solterón, de sesenta y tres años de edad, y hombre de un trato agradabilísimo, que no ha querido ocuparse jamás de asuntos serios ni enojosos, dispuesto á tomar la vida bajo su aspecto más ameno. La princesa más brillante de la corte imperial fue la archiduquesa Isabel, madre de la reina doña María Cristina. La que hace hoy los honores en las grandes solemnidades es la archiduquesa Josefa. El archiduque Francisco, que como sobrino mayor del Emperador debía ser el heredero, se ha casado morganáticamente con la condesa de Choteack, disgustando mucho á su augusto tío. Los archiduques que no tienen bienes de fortuna, disfrutan para sostener su rango y atender á todas sus necesidades, de una pensión que no pasa de z 5.ooo francos. El Emperador da, por regla generai, dos grandes bailes al año: uno para la Familia imperial y los chambelanes y sus damas, y otro para la aristocracia y el Cuerpo diplomático. Las funciones de Corte son poco gratas á S. M. L, que ólo encuentra distracciones de su gusto en la caza y en las maniobras militares. A su avanzada edad se encuentra todavía vigoroso y se levanta en todo tiempo á las cinco de la mañana; es sumamente sobrio en sus comidas y se acuesta muy temprano. España está actualmente muy bien representada en Austria por nuestro embajador el duque de Bailen y su encantadora esposa una de las más bellas damas de la Reina. Forman el personal de la Era- bajada el primer secretario D. José Caro, hiio del difunto marqués de la Romana; el conde de Fontanar, y el marqués di la Rivera como agregado militar. Viena es una de las capitales más bellas y animadas de Europa; en su sociedad aristocrática y en la de la alta banca figuran mujeres hermosísimas que se visten con mucho gusto y exquisita elegancia, revistiendo las fiestas un carácter muy suntuoso. Las que se están, celebrando en h onot de D. Alfonso XI 11 figurarán entre las más brillantes en los anales del imperio UN CHAMBELÁN pníristece ver á diario en la Prensa la descripción de los llamados crímenes pasionales. Raro es el día que transcurre sin alguna sangrienta catástrofe. -La mayoría de estos casos dependen del uso y abuso del venenoso alcohoi; pero los pasionales, como usted dice, se desarrollan entre gentes perversas ó pervertidas. -Siempre hay una mujer maia que tiene la culpa de todo. ¿Y el hombre es completamente ino cente? Ambos son culpables y los dos so víctimas de verdaderas alucinaciones morales. -No lo entiendo. -Pues es bien sencillo. Hay mujeres perversas y hombres viciosos, y existen otras, pervertidas, en tanto que ellos están enviciados. a 1 iinniiNiniti inüiTBin urniti