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SERVICIO ESPECIAL DE NUESTROS CORRESPONSALES MIL NOVECIENTAS PALABRAS POR. TELÉGRAFO CRÓNICA TELEGRÁFICA DE NUESTRO C O R R E S P O N S A L ESPEC 3 AL. abriéronse las puertas de los grandes salones para que el Rey recibiera á la coBERLÍN. IO, 1 1 N. lonia española, y entonces llegamos, en C L REY EN LA Menos mal que el calidad de palillos de dientes, el cónsul V EMBAJADA cronista tiene bas- de España y su esposa, los Sres. Giner tante con coger la maleta, meter en ella y Nags. se! el marqués de Msndaro, el el frac y unas camisas, y preparado el profesor Ortega, Cadenas v unos cuantos paquete de cuartillas ya está listo para más. El Rey conversaba con todos, alegre, correr de Cádiz á Cxistanía. Pero hay que compadecer á estes brillantes señores espiritual, radiante de satisfacción y reque llenar, ¡os diez vagones del séquito pitiendo sus elogios á Alemania, á Berlín, del Soberano; en treinta y seis horas han á iodo cuanto ha visto. tenido que vestir dos veces el írac rojo, Servido el íé á ios invitados, D Alcinco ei uniforme de corte, seis ei de las fonso y su séquito regresan á Postsfaenas cuarteleras... Los sastres berline- dam; los fotógrafos empiezan á llenar de ses están de enhorabuena. humo las regias estancias y yo abandono H e abandonado Hannover esta mañana la Embajada para telegrafiaros, cuando después de ver salir de! palacio de la re- todavía al salir me sorprende una última sidencia la cabalgata que se dirigía á extraordinaria solicitud. No, no os asomSpringe. Con el grande Sotomayor bréis: Carolina Otero quiere ofrecer á como dicen aquí ios periódicos- -conver- su Rey un ramo de ñores. ¡Pobre ramo saba amablemente el ministro Podbielsky, de flores, espléndido de hermosura y briel de la fina y cuidada barba. ¡Pobre llantez aún, es cierto, pero ya sin aroma, ministro imperiai! ¿Las veces que tendrá sin perfume! que cambiar de casaca todavía estos días! M e detengo en medio de la acera Regresé á Berlín, donde ms esperaban mientras la lluvia me empapa, sin saber las solicitaciones mis fantásticas; todo el qué decir ni contestar, hasta que pasados mundo quería ir á ÍÁ recepción de ¡a Em- algunos momentos sólo se me ocurre exbajada esta noche, y desde una señorita, clamar: ¡Pero, Carolina! que me preguntaba si ¡a dejarían r vestida de maja, haita un flamenco, que me GUILLERMO S 2 LVA K E M P E R rogó que influyera para que le dejarán La precedente crónica es la qae debió publicarse visitar al Rey vestido con pantalón de talle y chaqueta con caireles, ha sido un en nueitro número último; pero llegó á nuestras manos á las cuati o y media de la tarde de ayer, continuo y sofocante mareo. con un retraso de muchas horas, que sólo podemos Por fin he podido líegar est noche al atitbuir á difidencias dii servicio ó á avenas en palacio de la R. gcntslrasse, adornado la línea telegráfica, puesto que los días aníet teres hoy con el gusto exquisito que caracteri- han llegado á liempo las crónicas. -N. DE LA R. za á la señora de Ruata, y al subir por X la amplia escalera donde los criados, vesEEÜLIN, SO, 1 O N tida la Real librea de gala, aguardaban á (ílEClBlDO CON RETRASO) los invitados, y al contemplar la profu- TIJ 1 hijo del minisrro de Estado. Varios médicos eminentes han reconocísión de variadísimas íiores que Jo cubrían todo, no pude me: es de recordar la do á D Eduardo G- iilón, h jo del ministro de desolación de la embajadora de España Estado español, á quien acompaña en este viacuando la otra mañana la oí ¡a neníarse je, y han manifestado que aquéi padece una afección del estómago, de tai naturaleza, que porque había sorprendido la charranada hace indispensable y urgente ía intervención que la quería hacer el florista colocando quirúrgica. Estas noticias han producido nafiores cortadas, artísticamente disimuladas tural y profundo pesar en su padre. en vasos de vidrio, X- -jFlores cortadas? -exclamaba casi- -E Í U V i O, I O N B 3OO CO i RETItAS sollozante. -Han de iraer macetas, y si no las hay en toda Alemania, qae se pi- I o que dice ei Beiliner Tagehlaü. Según el diario berlinés, e! Sr. Gullón, dan á España, á liaüa, ¡donde sea! Bien que luego la aristocrática señora hablando de! asunto de Marruecos, dijo que se consoló ai ver liegar las caías que la nada sabía, pues se había encargado de ia cartera cuarenta y ocho horas antes de emprender enviaba la Lzvillon, de París. Ya sabéis el v ¡aje. que la Levillon es ia modista de moda de Preguntado ei ministro de Estado españo! Berlín, desde que la puso el marchamo, sobre si España vería con gusto e! matrimonio la princesa Cecilia. del Rey con la princesa de JVleckíenburgo, El banquete en la Embajada, prepara- contestó que é! nada podía decir sobre este ndo con tanto cuidado, ha sido, pues, sun- asunto, pero que aseguraba que España vería tuosísimo. D AUonso, durante la corrida, gustosa que e! Rey eligiera esposa cediendo mostróse encantado de Berlín, del reci- á legítimos impulsos de simpatía. Hablando de otras cuestiones declaró el sebimiento que en todas partes Je dispenñor Guücr, que ios propósitos de! Gobierno san, del Kaiser, de la Familia imperiai, español se cifran en obtener las mayores vende todos. tajas posibles por medio de Jos tratados de El número de invitados ha sido esca- comercio. sísimo; sólo el séquito Rea! el personal Añadió que todavía no está acordado quién de la Embajada, Bülow, Kichrhoísn y ha de representa! á España, como delegado, en Radowitz. ia Conferencia de Algeciras. Cuando terminó 3 a memorable fiesta, X MENA, I I 4 T JP l recibimiento que pasado mañana se hará aquí al Rey D. Alfonso será solemne. El Emperador ha designado para que estén á! as órdenes de! Rey durante su estancia en Austria al general Car! barón de Steininzer, comandante en jefe del primer Cuerpo de ejército en Presburgo; al coronel príncipe de Dietrichsteín; coronel Simón Yogeí, del regimiento de Infantería núm. 38 y una comisión del mismo, compuesta dei comandante Josef Reichler, capitán Isidor Feus y teniente Víctor Schweifer. C t- l onras fúnebres. El día 13 por la tsrde, D Alfonso, entre la recepción á ¡a colonia española en la Embajada y la del Cuerpo diplomático en el Palacio Imperial, irá á la Capucineckirche (iglesia de los Capuchinos) en cuya cripta se encuentra e! panteón imperial. D. Alfonso depositará covonas sobre ias tumbas del archiduque Rodolfo, de la emperatriz Isabel y de su abuelo ej archiduque Carlos. También enviará á Badén una corona para que sea depositada sobre la tumba de la archiduquesa Isabel. X f os cónsules españoles. A la recepción de la colonia española en ia Embajada asistirán el vicecónsul en Viena, O. Alejandro Cortijo; cónsul en Trieste, don Jaime R. Boguec; cónsul en Budapest, don Eugenio Kuníz, y vicecónsul en Brún, mistar Al ex SpHz. X f i e s t a en la Embajada. Se ceee seguro que el día 14, después de la representación de gala en la Opera, que, según la costumbre de Viena, terminará á las diez de la noche, el Rey ofrecerá á los Archiduques una cepa, que se celebrará en eí hermoso palacio que nuestra Embajada posee en Ja Annagasse. Después de la cena habrá en los salones de ¡a Embajada una agradable fiesta, en la cual tomarán parte los más notables artistas de los teatros de Viena, recitando monólogos y es cenas sueltas. Ei embajador, duque de Bailen; Sos secretarios, D José Caro y cor. de de Fontanar, y el agregado militar marqués de ¡a Rivera, se ocupan en iodos ¡os detalles de las fiestas. X Municn. f -El día ¡6 por la noche saldrá D. Alfonso para Munich. La salida de! Rey D Alfonso, de Viena, será de rigoroso incógnito. Se dice que el viaje á Munich de D. A fonso tiene por principal objeto saludar á sus tíos los príncipes de Baviera, y ultimar algunos detalles referentes á la boda de la infanta María Teresa con el infante D Fernando. En Munich tendrá un gran recibimiento, y el ejército bávaro Is prepara grandes agasajos X FOTSDAM, 11, 4 T. p l Rey en Potsdam. Continúa el mal tiempo. Hoy no ha cesado de llover. A las diez de esta mañana el Rey y el Kaiset examinaron varios modeles de cañones, asistiendo luego á evoluciones ejecutadas por el, batallón de la Escuela militar. SI Rey quedó muy impresionado por la maravillosa instrucción militar que observó. Se hicieron diversos ejercicios, que tifitii I naron con el famoso psso de parada. I A dichos ejercicios también asistieron las ¡nimluimnnirniBinmil r i gimnvnimfltmi