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B C. ¡2 DE NOVIEMBRE DE i 9 o5, PAG. 7 EDJCíON X W HANNOVER. LA GUARDIA DEL PALACIO DONDE SE HA ALOJADO S. M. EL REY, PRESENTANDO ARMAS EN EL MOMENTO DE ENTRAR D. ALFONSO Fot Frendenthal POSTALES EUROPEAS P L A FJESTA DE LAS maorrías conmeCR 1 SANTEMAS á los rtuertos y á continuación festeja á las flores, á esas lindas y tristes flores que nacen con las primeras nieves y tienen poi lecho las agonizantes hojas otoñales; á esas bellas flores evocadoras de pensamientos melancólicos como las brumas que respiran y majestuosamente serenas como símbolos de muerte. ¿Quién, al contemplarlas, no adivina en ellas pensamientos de dolor y reflejos de deseo? Altivas y extrañas, monstruosas unas, sencillas y poéticas otras, con sus raros contrastes parecen desafiar las leyes invariables del universo vegetal con transformaciones hacia un ideal incierto que el genio creador del hombre no acierta á comprender sin sublevarse. Aquí, encerradas en los espléndidos palacios de cristal en que exhiben sus encantos, las vemos entve alineados macizos, semejantes á vírgenes desesperadas unas, otras con los mil pétalos encendidos, describiendo los más extraños arabescos; y más allá, sobre unos tallos enjutos y endebles, erguirse como enormes cabezas de dragón sostenidas por un milagro de equilibrio ó por ardiente deseo de mostrarnos su belleza grotesca y caricatural. Ese esfuerzo doloroso nos hace apartar de ellas la vista con tristeza; su contemplación nos ha emocionado; mas otra flor de niveos pétalos, como un ensueño de ternura, nos hace olvidar el fenómeno, y en ella fij? mos m. ¿stra atención. -Soy símbolo de pureza- -parece decirnos. -Soy bella sin el encanto ficticio de mis hermanas de al lado; de mis hermanas de color de fuego y verdes metálicos, ó de rojos amarillentos, coquetonas como mujerzuelas ligeras, de eléctrica frescura, alegres y deseadas. Soy, en. efecto, la contradicción de esas hermosas. Soy bella sin coquetería. Soy la sencilla crisantema que florece en los cementerios acariciando tristemente las tumbas. Si mi brillo no es resplandeciente, tengo la suavidad de los amores que fueron; armo- nizo con el mate de las piedras sepulcrales y los jaspeados marmóreos de los monumentos; tengo el color y los grises reflejos de los cielos otoñales. De mí se desprende un áspero perfume de tierra y de tumba, y si sola, aislada, parezco banal, en unión con mis hermanas formamos el más adorable lecho de dolor que un alma sensitiva puede soñar. Sobrevivo en las nieves, y mispétalossólo mueren lentamente. Soy la esperanza en el renacimiento, porque mi vida se enlaza con las rosas de vuestros jardines y con el musgo de los í V i i PALACIO DONDE E 2 A L C I A A Á DESDE MAÑANA S. Al. EL RLY D. ALFONSO