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ÜAÑQ TRES. NUJVIERO 3o6. CRÓSAL ILUSTRADA. sus manos las flores que en el pecho luciera y quizá las deshoja preguntando á los perfumados pétalos qué suerte ¡a está preparada. ¿Sí? ¿No? He aquí las eternas preguntas. Largo rato he permanecido fija la mirada en la iluminada ventana; pero la noche avanza y me dispongo á abandonar estos lugares, cuando veo á lo lejos descorrerse los encajes de las blancas cortinas, abrirse las dobles vidrieras y una blanca figura que aparece suavemente iluminada por Ja luna. Y es Elsa, que quiere hacer confidentes de su felicidad al río, á los pájaros y al bosque. Y es que ¡a duda, la horrible incertidumbre, no la dejan reposar. Otra vez las eternas preguntas ¿sí? ¿no ¿La visión dura breves instantes, ia blanca figura desaparece, las vidrieras se cierras! caen de nuevo las cortinas de encaje; pero la luz continúa viva, semejante á una colosal luciérnaga, en medio del bosque. No, no ha sido un sueño lo que mis ojos acaban de ver. Y vuelvo á ínternai rae en la ciudad, oyendo, de hora en hora, el himno brandenburgués que tocan las campanas del reloj de la catedral, y repitiéndome siempre las misma preguntas ¿sí? no? GUILLERMO SILVA KEMP 3 R gjMADRID, 12 DE NOVIEMBRE DE 1905. NUMERO SUELTO, 5 CÉNS. gía contener los efectos ae aquci. os; pero la corrección, si llega, ha de venir de otro lado. La indisciplina social se halla de tal modo en nuestro ambiente que, por dondequiera que se anda no se respira otra cosa. El espectáculo, que nos ofrece en todas sus categorías la vida pública, corrobora esta afirmación. Si hay algo que está relativamente libre de esa influencia, y ofrece cierras condiciones para rehacer la disciplina, es el hogar doméstico. La autoridad del padre se halla tan determinada por la Naturaleza, tan reconocida por la ley y por la necesidad, es tan inmediata, cabe ejercerla de modo tan amplio, continuo y persistente, sobretodo en el período de Ja vida del hijo donde se forma el carácter, que los buenos y racionales hábitos requeridos por la disciplina, solamente en el recinto del hogar pueden crearse ó restablecerse. Olvidados de esta positiva verdad aparecen esos excelentes padres, que en el tumulto estudiantil temen perder el importe de las matrículas y de los libros de texto, y cónica semejante pérdida exigen del Estado alguna garantía. ¿Tienen dichos señores complejamente satisfecha su conciencia, por haber con oportunidad preparado el ánimo de sus hijos, para que éstos no expusieran sus bolsillos á tales riesgos? ¿Están profundamente penetrados de haber cumplido con su deber, poniendo su insustituible y eficaz acción al servicio del orden y los respetos universitarios? Porque la cuestión, que es muy grave como síntoma de una epidemia moral la cual desde ese foco puede hacer estragos en masas de peores condiciones de vida, será quizá mirada con superficialidad- -y ya no lo es- -por las personas no interesadas directamente en ella; mas, serlo también por aquellos á quienes debería tocar en el corazón y por Jo menos en el sensible bolsillo les toca, es todavía peor síntoma social. Pedirlo rodo al Estado ha venido á ser la manifestación más entristecedora de nuestra decadencia; pero, demandar eso también ¿es UR colmo! MANUEL TROYANQ CRON 1 CA TELEGRÁFICA DE NUESsTRO CORRESPONSAL ESPECIAL, ESCRITA EN BERLJN EN LA MADRUGADA DE HOY. 559 PALABRAS BERLÍN, 12, M. ¿Sí? ¿no? H e aquí las preguntas que hoy nos hacemos todos. El programa de las fiestas en honor del Rey ha sido aumentado; pero las nuevamente agregadas son de carácter íntimo. Anoche, hallándonos en la embajada de España, nos sorprendió la noticia del baile organizado por la Kromprinzesa en el Marmol Palais. Y no había terminado el baile cuando supimos que hoy figuraba en el programa otra fiesta íntima: eí almuerzo ofrecido por el Kromprinz al Rey. Pairan pocas horas para que e) Rey abandone Berlín, pero estas van á ser aprovechadas. Y la cuestión está en hacer que D Alfonso pase el mayor tiempo posible ai lado de ia princesa Ataría Antonieía. En la mesa de los Kromprinz hallábase hoy colocado el Rey entre la Kromprirzesa y la princesa. Esía resplandecía de felicidad; el Rey mostrábase encantado. Todo el almuerzo ha tenido un carácter ímimo, familiar, y los escasos invitados sonreísn discretamente, muy discretamente, sí. Desde ayer puede decirse que D Alfonso y la Princesa se es- I tán viendo constantemente. Después de! almuerzo de esta mañana, la fundón en Palacio y el banquete que siguió á la función; y, por fin, terminada la velada, el Rey y la Princesa, o iz han estado conversando toda la noche, se han despedido afectuosos. D Alfonso se ha retirado á sus habitaciones. La Princesa ha vuelto a! Mármol Paíais. Todo reposa en este momento en Poísdam. E 3 raido del t lrirr. o carruaje se aleja y pierde. JLa brillante iluminac ón de las regias estancias se exíHgae. La ciudad, silenciosa, duerme. H e saside á vagar por ías calles, y paseando á 3o largo de las sombrías alamedas, llego á Jos bordes del río; e: i la otra orilla dibuja su esbelta arquitectura el Mármol PaSais, destacándose su blancura á la plácida claridad de la luna GUZ cenefa Jas labradas columnas del pórtico en las límpidas aguas. Es un paisaje del Rhin, maravilloso, y fantástico un psisaje de balada alemana. Tamb én en el Palacio iodo duerme, es decir, todo no: mirad esa pequeña ventana del tercer piso, iluminada todavía; alguien vela en aquella regia estancia, alguna candida doncella, despojado ya el blanco traje de corte, conserva eníre LAS PREGUNTAS DEL D 3 A S F N COLMO, lina noticia singular, e s t u p e n d a por la perturbación reer. tsl que acusa, circuía por las columnas de leí periódicos: los padres de familia, que ven el peligro en que se hallan de perder el dinero, que les han costado las niat -ícülas y los libros de texto, quieren reunirse para no ser ellos, según dicen, quienes paguen los vidrios rotos N o especifican lo que se proponen hacer, ni lo que intentan pedir; pero es de suponer, dada su manera de expresarse, que se decidan á demandar del Estado aíguna indemnización. La espesa confusión de los deberes y de los derechos, q c por momentos se acentúa, no permite mejores ni más favorables juicios. Hasta las nociones más elementales están igualmente confundidas. Los aludidos padres olvidan que una cosa es enseñar y otra educar. La primera de esss funciones podrá llenarla con más ó menos acierto, con bueno ó mal éxito el Estado, mediaite la Universidad; la segunda es obra ce Sa fami ia, y á lo sumo y con carácter complementario del maestro de escuela. Lo que el poder público hace á veces y con harta facilidad es amalignar los vicios de educación. T aí sucede en este caso. Logrará quizá con previsión y ener- MADRÍD ALTDIA jpTl crimen de esta madrugada- -gritaban J ayer ios vendedores de periódicos. Y el público, seducido por el pregón- -porque hay que confesar que al público le atrae la sangre, como á las fieras, -íeía ías hojas de papel y comentaba esía nueva página que un. desdichado ha escrito en ía crónica de la cobarde navaja y en la epopeya de les héroes que matan á indefensas mujeres. Entre Sos comentarios oírnos un 5 curioso: ei crimen de ayer es el tercero que se comete en ¡a misma casa. De santa no tiene nada y ya que no sea