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A B C VIERNES 10 OE NOVIEMBRE DE 1905. PAG. x EDICIÓN i FI 0 CR 1 MFN DF POR TELÉGRAFO S 9 -A- a s diez de la mañana ha i, TM continuado la vista de la causa instruida con motivo del crimen de Comesaña. La prueba testifical ha resultado interesante, pues ha declarado en primer término Antonio Alonso, hermano de la víctima, manifestando que supo el envenenamiento porque lo decían todos los vecinos del pueblo. E! padre de la procesada Generosa Alvarez; dijo que citando Agustín regresó de América tenía más bien cara de enfermo que de hombre sano. El médica D. Manuel Borrajo, declaró que aace dos años fue llamado á consulta al domicilio de la víctima, y mientras esperaba á su compañero en una sala próxima á la alcoba donde estaba el enfermo, éste se quejaba de tan lastimero modo, que se determinó á entrar á verle. Descríbela situación del asesinado, y dice que el rostro estaba lívido, desencajado y cadavérico; el desdichado se quejaba retorciéndose horriblemente y tenía frecuentes vómitos. Cuando llegó mi compañero- -continuó el testigo- -celebramos una detenida conferencia, conviniendo en que se trataba de una gastritis, dispusimos un plan y nos retiramos; pero á as pocas horas vino la esposa del infeliz á pedirme un certificado, que me negué á dar porque al conocer el fallecimiento, pensé en denunciar a! juzgado lo ocurrido. Otro testigo de importancia es el coadjutor de la parroquia, que presta una declaración abrumadora para la procesada. Entre el testigo y el letrado defensor promuévese tm í- ncidente ruidoso. Declaran luego D. Juan Alvarez y D José Garrido, médicos, y se suspende la sesión. A las cuatro de ¡a tarde se reanuda la sesión y continúa e! desfile de testigos. Varios de éstos insisten en asegurar que á raíz de ¡a muerte de Agustín, díjose en e! pueblo que Jxabía muerto asesinado. La misraa Joaquina Alvarez, hermana de la procesada, dice que ésta pagó algunas deudas después de ¡envenenamiento de su esposo. Victoriano Vázquez afirma lo mismo, y tres testigos que comparecen después hablan del crimen por datos que adquirieron después de haberse realizado. La prueba de la defensa no tiene importancia ni despierta interés, porque se reduce á cinco testigos que nada esencial vienen á de. mostrar. Otros cinco testigos no han comparecido, á pesar de hallerse citados en forma. Léense las declaraciones que tienen prestadas en el suma; r i o y que tampoco son de gran interés. Terminada la prueba, pregunta el presidente si sostienen Jas partes sus conclusiones provisionales. El fiscal contesta que necesita consultar al gunas noias, y se suspende la sesión. Hay gran expectación. -Escauriaza, IO n Un encarnizado combate tuvo lugar en dicha fortaleza, quedando muertos tres oficiales y 60 soldados. La escuadra la ha rodeado con objeto de impedir que, en unión de ¡os demás rebeldes, penetren en ella los ílumnos de la Escuela militar, que también se han amotinado. Se dice que otros regimientos se han sublevado, pero resulta la noticia inexacta. El Gobierno ha establecido la censura para los telegramas. En vista de la energía con que procedió el Gobierno desde los primeros momentos, la opinión pública se mantuvo en la más perfecta calma. X ormalidad restablecida. T io Janeiro, 9, 1 1 n. En contra de lo que han telegrafiado algunos corresponsales, la sublevación del fuerte de Santa Cruz no obedecía á plan revolucionario alguno, sino simplemente á un motín de la guarnición. Las tropas que se habían amotinado capitularon á las pocas horas, después de haber matado y mutilado á un teniente. El conflicto ha quedado solucionado y el orden restablecido. Reina calma completa. N L POR TELhGRAFO SUBLEVACIÓN MILITAR I as primeras noticias. Géneva, 9, 9 n. E! periódico Secólo XIX publica un despacho procedente de Buenos Aires, en e! que se han recibido gravísimas noticias de Río Janeiro. El aludido despacho refiere que parte de ía guarnición de la fortaleza Santa Cruz, situada á 3 a entrada de! a bahía, se ha declarado en rebeldía. Al parecer, este movimiento estaba preparado desde hace algún tiempo ya, y tenía relaciones con cierta organización revolucionaria, elada en honor de Navarro y Ledesma. Con un motivo, bien triste por cierto, reanudó anoche sus tareas la docta casa de la calle del Prado. Celebrábase Ja velada necrológica en honor de Navarro y Ledesma, que en vida fue nuestro querido y cariñoso compañero, y en el salón de sesiones y en las tribunas se congregó un numeroso y distinguido público, ávido de rendir un último tributo de admiración y de respeto al literato insigne y al maestro inolvidable. A las diez en punto tomaron asiento en el estrado presidencial el Sr. Moret, el vicepresidente y el secretario primero de la sección de Literatura del Ateneo, Sres. Terán y Candamo y los Sres. Zancada, Palomero, Santos Chocano, F r a n c o s Rodrigues; Sandoval, Mesa y Garcfa de! Diestro. E! retrato de Navarro y Ledeí. ma, hecho al óleo y rodeado de crespones, había sido colocado en lugar preferente y, en realidad, el espíritu de nuestro llorado compañero fue el que presidió el acto desde aquella cátedra en que tantos triunfos alcanzara y en la que estuvieron depositados sus despojos antes de ser entregados á Ja tierra. Exigencias de espscio y apremios de la hora nos impiden seguir punto por punto y con la extensión que desearíamos, el programa de la fúnebre velada. Leyéronse hermosos y bien escritos trabajos de Mariano de Cavia, de Enrique Mesa, Palomero, Azorín, Candamo, Manuel Bueno y Colchero, inspirados todos ellos en una profunda admiración al ilustre muerto; los poetas Manuel de Sandova! y Santos Chocano recitaron inspiradísimas poesías, y Luis de Terán y Francos Rodríguez pronunciaron elocuentes y sentidos discursos que levantaron en el selecto auditorio tempestades de aplausos. El Sr. Tetan, a! hacer el elogio de Navarro como presidente que fue de la Sección, trazó á grandes pinceladas w esbozo de su figura como literato, y el distinguido director del Tíeraido de Medrid, a! presentarlo como periodista, relató sus primeros pasos, como testigo que fue ds ellos, en la Prensa madrileña, y apreció las dos prirnordiaKsimas virtudes que le adornaban: la espontaneidad y el amor a! trabajo. En medio de un? atronadora salva de aplausos se levantó á hacer ei resumen de la velada el Sr. JVÍoret, presidente de! Ateneo. rReina en este recinto- -comenzó diciendo- -una nota de melancolía y de trisieza profun- das, y es que siempre que nos hemos congregado aquí con motivo análogo al de esta noche, ha sido p? ra glorificar a los que habían producido ya todos los frutos de su fantasía ó de su inteligencia, y en cambio, Navarro y Ledesma ha desaparecido de pionto de entre nosotros y precisamente en los momentos en que más podía esperarse de su lozano y exhuberante entendimiento. Pero Navarro revive en el espíritu de sus discípulos y esto es un consuelo. En brillantes párrafos enumeró sus preciadísimas dotes, trazó á grandes rasgos su bio grafía, espejo de una vida d ¿constancia y laboriosidad, y relató los planes que para el curso actual de la sección de Literatura tenía proyectados. Dio también euenta el Sr. Moret de una carta que acababa de recibir en aquel mo nento de uno de los discípulos de Navarro, apuntando la idea de iniciar una suscripción para colocar una lápida en la casa en que falleció el maestro, y después de resumir los trabajos leidcs y los discursos pronunciados antes, puso fin á su oración diciendo que el fúnebre acto que se celebraba debía terminarse con ese silencio melancólico y triste con que se despiden los duelos y con que se disuelven loo fúnebres cortejos. Las últimas frases de! orador fueron acogidas con calurosos y prolongados aplausos. En la imposib lidad de publicar todos los nombres de las personas que asistieron a! acto, nos limitaremos á citar sólo algunos. Figuraban entre los concurrentes ¡os Sres. Suárey Inclán (D. F. Salvador (D. Araos y D. Miguel) Lucade Tena, Jiménez Encina, Beruete, Ovejero, Lampérez, Andrade, Carretero, Amado Ñervo, Machado, Igual, Ordóñez, González Blanco, Buceta, Sawa, A! faro, Ortega y Gssset, Ferrándiz, Camba, Salamero, Leyda, Acebal, Fernández Shavv, Martínez Sierra, Ramírez Tomé, Castell, Barriovero, y tantos oti os de la noble pléyade que dedica sus ener gí? s al cultivo de las letras y de las ar es. La velada terminó antes de hs doce. X De los notables trabajos leídos en la velada, publicamos á continuación uno, el del señor Sandoval, sintiendo mucho que la falta de espacio nos impida hacer lo mismo con los demás. A ía memoria de Navarro y Ledesma Para luchar nacido, por única arma trajo cuando acudió al reñido combate del trabajo, su voluntad templada por las aguas del Tajo, como ía hoja vibrante de una espada. Y con ella venció. Solicitado por vocación ardiente, por entero al oien se consagró, porque era honrado y huyó eí éxito vano y íisongero, probando lo que alcanza el que dotado de espíritu y de músculos de acero, pudiendo combatir como un soldado, prefiere trabajar como un obrero. Por eso su palabra, siempre clara y sencilla, más que el arma que brilla, fue ¡a reja que labra el surco en que cayendo ¡a semilla fructifique y se abra. Por eso su elocuencia sincera y efusiva no tuvo la violencia que destroza y derriba sino la generosa y atractiva sencillez que persuade