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A B C. JUEVES 9 DE NOVIEMBRE DE i 9 o5. PAG. 7. EDICIÓN 1. se implantan; el curso entero se reduce á un hojear constante de obras voluminosas é indigestas, y la que pudiera llamarse alma de la asignatura no parece por ninguna parte. Y de aquí resulta que, faltos de la cooperación y acicate del cuerpo escolar, los profesores se limitan á pronunciar discursos de hora y media, sin entusismo, repitiendo lo que el texto contiene, prescindiendo de las incesantes novedades, no colaborando ni poco ni mucho á la obra de! progreso. ñar otros cargos honoríficos ó dedicarse á las luchas políticas, encargasen la enseñanza de lo elemental y preciso de su asignatura á repetidores ó auxiliares estudiosos y pacienzudos. Yes cosa probada que los estudiantes de antaño y los de ogaño acuden con gusto allí donde aprenden, y una vez aprendida á satisfacción la Ciencia, no tienen miedo ni á la lista, precaución enojosa é inútil, ni al examen que, para satisfacción de maestros y discípulos, pudiera y debusca de un extraño honor. Limpiarle las botas á los reyes. Donde no hay reyes, el calzado de los jefes de Estado basta á su vanidad. La semana pasada fue monsieur Loubet quien hubo de certificar que Fred Racik- -como se llama este ilustre limpiabotas- -había lustrado con supremo arte las botas presidenciales. Fred Racik llegó á París con el propósito firme, decidido, de limpiarle las botas á M. Loubet, como ya lo había hecho al presidente de su país, M. Roosevelt. r I- 1 JC JÉ ¿F Kf S r HANNOVER. SALA CAPITULAR DEL PALACIO DONDE SE ALOJARA HOY S. M. EL REY D. ALFONSO Fotofiralía de nuestro conespun i: ircndeiitluü Los estudiantes, por su parte, desean biera hacerse por individuos doctos y aprobar asignaturas, ganar cursos, con- ajenos á los claustros. vencidos de que el verdadero estudio lo Aumentar los gastos del exiguo preharán más tarde, si lo hacen; y ansian- supuesto del estudiante, sin ventajas podo no perder tiempo, es decir, obte- sitivas para su educación científica; no ner cuanto antes el título, pierden lo darle ejemplo de amor al estudio y premejor de la vida en agitaciones y alga- tender que esté contento, resignado y radas. sumiso, revela un desconocimiento absoClaro es que el estudiante inteligente, luto de la íntima psicología de los padres de vigorosa voluntad, con clase y sin cla- impacientes, que hacen á los escolares se, llega á donde quiere; pero los jóve- inquietos, sobre todo cuando no se siennes de menos capacidad, los débiles de ten atraídos por la clase. espíritu, que no por serlo dejarán de UN ESTUDIANTE cumplir honradamente después su papel social, esos necesitan la diaria sugestión de un maestro, dispuesto á enseñar, indulgente con las torpezas, paternal en las disciplinas escolares. Por esta causa sería muy conveniente NOS LO T O M A N COMO HONOR que si los grandes talentos que honran el Y OTROS LO PROFESAN POR... Magisterio no pudieran ser todo lo asiUn hombre joven, casi un muchacho, duos que debieran, á causa de desempe- recorre en estos mementos el mundo en POSTALES EUROPEAS U Y en efecto, muy de mañana el portero del Elíseo vióse sorprendido por la imprevista visita de un joven imberbe, de gallarda presencia, rostro largo, de enérgicos y finos rasgos, ojos claros y vivos, vestido sin excentricidad y cubierta la cabeza con la clásica gorra inglesa de la globe trotting, adornada con la bandera de las 46 estrellas. Y pendiente de sus hombros un cajón misterioso, recubierto de rojo terciopelo, y chapeado con monedas de plata de diferentes naciones. ¿Qué queréis? -pregunta al intruso el veterano guardián de la Presidencia. fldon t, understand! -replica flemáticamente Racik. El guardián se encoge de hombros, gira sobre sus talones y desaparece. Pero Racik no se desconcierta. ln oficial pasa en aquel momento y á él se dirige explicándole su deseo. El oficial sonríe y lo conduce ante el cochero de