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SERVICIO ESPECIAL DE NUESTROS CORRESPONSALES L L DOSCIENTAS PALABRAS POR TELÉGRAFO J BERLÍN j J, 1 T. p l desfile. Terminada ¡a jura, ios regimientos desfijaron por delante de las regias personas. Al salir D. Alfonso con el Kaiser, vuelve á ser aclamado por la multitud. Desde e! Lustgarten se dirigieron los Soberanos al Casino de los oficiales, donde se celebrará e almuerzo. X BERLÍN, y, 2 T 1- -n el Casino de ¡os oficiales. j Al llegar D Alfonso y el Kaiser al cuartel de Friedrichstrasse fueron saludados por la oficialidad. Revistó el Rey rápidamente las iropas, que hicieron diversas maniobras en el patio, entrando después en el comedor con e! Kaiser y seguido por los jefes y oficiales. La mesa estaba cubierta de flores. Durante el almuerzo, que ha sido verdaderamente familiar, D. Alfonso ha departido amigablemente con jefes y oficiales. Estos se hallaban entusiasmados con el M o narca español, que para todos tenía frases amables y oportunas. Don Alfonso demostró en el curso de la conversación conocer perfectamente la organización de! Ejército alemán. X BFPLIN y, 4 T. cial en el interior del alcázar. Se sientan á la mesa, además de los Empei adores y el Rey, los príncipes Eitel, Federico, Augusto y Guillermo. No asiste la princesa Cecilia por impedírselo su estado. Al entrar D. Alfonso en el comedor terminaba el desfile de los diplomáticos que han asistido á la recepción. X BERLÍN; 7, 9 N. su reputación, teniends que ctonwaarse a concurrencia al finalizar el primer acío, para 10 quebrantar la etiqueta con sus aplausos. Durante el entreacto, y mientras el público permanece en pie y descubierto, las regias personas salen al foyer donde está servido el buffet y allí conversan con los invitados que acuden á presentarles sus respetos. X BEBÍ 7, 1 P n la Opera. O egreso á Palacio. A las tres y media salió D Alfonso del gasino de los oficiales, volviendo ¡os regimientos á tributar ¡os correspondientes honores. Los oficiales, en la puerta del cuartel, hicieron á D. Alfonso una respetuosa y efusiva manifestación de simpatía. Durante todo el trayecto la multitud ha aclamado al Rey con entusiasmo. X RLIN, y, 5 T. Decepción diplomática. A las tres y treinta y cinco minutos comenzó en Palacio la recepción diplomática. En uno de ios salones de! piso primero recibió D Alfonso á los embajadores y ministros de todas las naciones, entre aquéllos M r Bihourd, de Francia; C. Lascelles, de Inglaterra; von Szoyeny, de Austria; Charlemagne Tower, de ¡os Estados Unidos; conde Laura di Busca, de Italia, y conde de Osten Sacken, de Rusia. Entre los ministros residentes figuraban el del japón, Katsunosuke; el de Turquía, Tewfik- Pachá; el de Bulgaria, Nikypchoroff; el de Grecia, M Cleon Rangabe; el de Haití, Juan José Dalbenar; el de Corea, Abin- Chul- Hun; el de Luxemburgo, conde de Williers; el de Méjico, Francisco A de Icaza; el de Holanda, Dr. Jonker; el de Pevsia, Hadji Mizza; el del Brasil, José Pereíra d Acosta; el de China, Yíní- Chang; el de Colombia, Luis Carlos Rico; el de Dinamarca, von Heaermann; el de la República Dominicana, Juan W. Kuck; el de la Argentina, Dr. Quesada; el de Bélgica, barón Greindelt; el de BoJivia, Francisco Argandona; el del Paraguay, José I rala; el del Perú, Dr. Seoane; el de Portugal, vizconde de Pindella; el de Rumania, Alex Bedinan; el de Suiza, Alfredo de Claparede; el de Servia, Michel G. Milichwitdch y el de Uruguay, Luis Garavelli. X BERLÍN, y, J K. 1 a co: r. ida en ¿lacio. En el comedor de diario del Palacio Imperial se celebra la comida íntima conque el Kaiser obsequia á D Alfonso. F. l acto es rigurosamente íntimo y familiar y sóio permanecen en las regias habitaciones aquellas personas que ocupan alta posición ofi- La función de gala en el teatro Imperial de la Opera ha sido uno de los más brillantes números de los festejos. Des. de la siete y media comenzaron á llegar los invitados. Antes de las ocho la sala presentaba un golpe de vista espléndido. Las damas lucían toilettes riquísimas, cubiertas de encajes y adornándose con valiosas alhajas. Los caballeros que visten de frac, ostentan bandas y cruces. Más de la mitad déla sala está ocupada por militares con deslumbrantes uniformes. El teatro está adornado con guirnaldas y tapices. A las ocho llega D Alfonso con la familia Imperial. E! palco regio consta de tres salones y un vestíbulo donde se ha instalado el buffet. Al presentarse el Rey en ei palco todo el SBRUUX, f Z mundo se pone en pie. A la izquierda de don on Alfonso ha llegado á Palacio sin nove Alfonso se presenta la Kaiserin espléndida dad, retirándose á sus habitaciones á desmente ataviada, y al otro lado el Kaiser. El Rey vestía de coronel del regimiento ale- cansar, después de saludar á la fkraiba Immán 66. y el Kaiser de coronel de! regimiento perial. X español de Numancia. SSXUH, 8, 1 Un murmullo prolongado acoge la presenpara hoy. tación de las Reales personas. La etiqueta im Por la mañana se dedicará el Rey á hace perial prohibe toda manifestación ruidosa. las visitas de rigor. Una vez sentados el Rey y la familia impeA mediodía regresará á Palacio donde si rial, se sienta el público, y el director general celebrará un almuerzo en familia. Después? vá de los teatros imperiales recibe la orden del con el Kaiser y algunos invitados á Doebritz, Kaiser para que empiece el espectáculo. donde se verificará una cacería de Corte. X Esta cacería es la que se debía celebrar en I a concurrencia. Oramenburg, que se ha trasladado á Doebrit, Entre la concurrencia figuran en palcos por haberse presentado algunos casos de cólera y butacas las princesas Enrique de Prusía, en aquel punto. Federico, Carlos, Leopoldo, Donersmarck, Al anochecer D. Alfonso y el Kaiser con Solm- Solm, O.l denbourg, etc. sus séquitos, se quedarán en el Neues Palais, Príncipes de Donersmarck, Radolín, Bülow, residencia habitual de la familia í ¡í perii! en Fürstenberg, Pless, etc. esta época. Condesas de Wedel, Eulenburg, PerponLa cacería en Doebritz será á caballo, auxichez, Von der Goltz, Procktorff, Von Keller, liándose los cazadores con magníficas jaurías Yon Rantzau, Posadowsky, Hulsen- Hseseler, inglesas. L o s concurrentes á ella vestirár Richstofen, Hohenau, Yon Soden, Schmetow. frac rojo. Baronesas de Senden, Moeller, Bibrau. La segunda cecería se verificare en e! bccqus Entre el Cuerpo diplomático brillaban mis- de Springe, de Hannover, y será de jabalíes. tress Charlemagne Tower, la embajadora de Ei conde de Hohenau se ha dedicado vario, los Estados Unidos, la de Turquía y la de días á entrenar estos cerdos salvajes, que so? Grecia. concktcidos en cajones a! campo y después d? Las españolas estaban representadas por la darles suelta son perseguidos por las jaurías, duquesa de la Victoria y la señora de Icaza, que se componen principalmente de perros da el ministro de Méjico. raza inglesa, que se renuevan con frecuencia. También estaban el presidente del Reichstag, de la Cámara de los Señores, del Rathaus, generales, coroneles, capitanes, diputados, altos TTJanquete á la colonia española. empleados de la Corte, etc. etc. El cónsul de España en Berlín, Sr. LanX dau, obsequió anoche con un banquete á la BERLÍN, 7 1 1 N colonia española. a representación. En la fiesta, que terminó á la ana de la maCoppelia, la conocida obra del público drugada, reinó la más franca alegría y frater madrileño, es la obra escogida para la función nidad. de gala. A! servirse el champagne, el Sr. Landati La orquesta actúa bajo la dirección del cé- pronunció un hermoso discurso, dirigido eslebre Kapellmeister Herr. n pecialmente á los estudiantes españoles resi La mise en scene ha sufrido completa trans- dentes en Alemania. formación en el Teatro Imperial, desarrollánX dose la escena en una pintoresca aldea de GaSXKliH, 7 1 J N litzia, dor. de los aldeanos visten sus típicos tral Kaiser á la Reina. El Emperador ha dirigido vn telegrama jes de vivos colores. Ei cuerpo de baile ha estado á la altura de á la Reina Regente, dándole cuenta de las ovan I a salida. En este momento termina la función d sala. La familia imperial abandonó e! teatro cor el ceremonial de rúbrica, pasando entre fila nutridísimas de damas y caballeros que se agolpaban para ver de cerca a! Rey de España. Al salir D. Alfonso, los invitados, poseídos del mayor entusiasmo, quebrantan la etiqueta tributándole una calurosa ovación, que se pro longa algunos minutos. Las damas agitaban incesantemente sus pa ñuelos de encaje, aludanao al Rey cuando est montaba en e! carruaje. En el corto trayecto que media entre la Opera y el Palacio imperiai, numeroso público, estacionado en la calle, toreé con entu síasmo al Monarca español. X L E