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A B C MIÉRCOLES 8 DE NOVIEMBRE DE Í 9: 5. PAG. 10. EDICIÓN i. v ií- ftA i j r jvr- s- s í ¿x y, 7 -s- í w- f. í: Sí EL TEATRO IMPERIAL DE EERLIN, DONDE SE CELEBRO ANOCHE LA FUNCIÓN DE GALA EN HONOR DEL REY, REPRESENTÁNDOSE EL BAILE DE GRAN ESPECTÁCULO (fCOPPEL) A cir, que yo estreno una comedia esta noche, y por milagro no me la silban. Si se me olvida inscribirla en el Registro de la Propiedad antes de que pase un año y no pago dos pesetas de la póliza, la obra ya no es mía. Pierdo la propiedad en absoluto. ¿Les asusta á ustedes esta atrocidad? Pues es exacta. A los propietarios de otras cosas, cuando no cumplen algún requisito legal, se íes multa, se les saca el dinero; pero no se les despoja de lo suyo. A los escritores y álos músicos, sí; su propiedad tiene el triste privilegio de no ser suya en cuanto se descuidan. Con todo y con eso, las obras que por ambos conceptos ss consideran de dominio público no producen al año más de mil pesetas, porque la mayor parte de las del primer caso están refundidas, y el refundidor tiene los mismos derechos que el autor y puede cobrar por su refundición lo que quiera, la mitad á que le autoriza la ley, ó el total, si él lo pone por condición precisa; y las del segundo caso, es decir, las que no se inscribieron á tiempo, son casi todas fracasadas, y las que no lo son pertenecen á alguien, si no por la ley por la justicia; y lo justo está por encima de lo legal. Se comprende, de todos modos, que por cantidad tan insignificante no iba la Sociedad á sostener tan tremendas batallas. Las sostiene porque á la sombra del dominio público se cometían abusos de todas clases, cambiando los títulos de autores conocidos para que no figurasen en ningún catálogo, alterando en parte mínima las refundiciones y. apelando, en fjn, á mil estratagemas. Las sostiene porque la exención del pago de derechos no beneficia al público, que paga sus localidades al mismo precio, sino al empresario, que se los ahorra. Y al ahorrárselos el empresario prefiere naturalmente, en igualdad de circunstancias, las obras de los autores muertos, que ya no trabajan ni comen, á las de los vivos, que tienen que trabajar para comer. Y en buena teoría socialista no se puede ni se debe tolerar tal competencia. Y las sostiene porque, aunque sus rendimientos son escasos, como llevo dicho, cree más natural y más justo aplicarlos á mejorar las condiciones económicas délos artistas actuales, que á su vez mejorarán las de los venideros, que dejarlos en poder de un caballero particular que se limita á meterlos bonitamente en el bolsillo. Porque sí, señores, nadie más que el empresario puede obtener ventajas. El público, el que se considera verdadero amo, no obtiene ninguna. Lo mismo le cobran por ver una comedia que él juzga de su propiedad, que por ver otra que no le pertenece. Y, sin embargo, cuando se armó la marimorena de marras, el público, que seguía pagando como si tal cosa, ¡legó á creer de buena fe que la Sociedad de Autores le estafaba, le robaba miserablemente. ¡Ah! ocurrieron entonces lances muy curiosos. El alcalde de una población en que una compañía acababa de representar El señor feudal, de Dicenta, y no quería pagar los derechos, contestó al representante de la Sociedad que le pedía amparo: ¿El señor feudal? ¡Qué se ha de pagar El señor feudal! El título mismo indica que eso es cosa de hace mucho tiempo, y por consiguiente pertenece al dominio público. Otro alcalde más gracioso, más avanzado y más radical, respondió en un caso parecido: ¿Qué monsergas son esas de derechos de representación? jA mí no me venga usted con lilailas! ¿Cree usted que no leo periódicos? jDemasiado sé yo que todo ello es una martingala para que se coman el pan de los pobrecitos cómicos ese Sinesio y sus compinches! Y un caballero (ya se ha muerto el po bre) que se fue á Cuba con lo puesto y volvió á los seis meses nadando en oro, me decía muy formal tratando de la cuestión palpitante: -Desengáse usted, amigo Sinesio; eft eso del dominio público... jse les ha ido á ustedes la mano! T al era la opinión general y asi esta ba la atmósfera cuando se estrenó La chica del maestro. Sólo así se explica lo que ocurrió aquella noche... SINESIO DELGADO La miseria en Jerez POR TELÉGRAFO erez de la Frontera, 7, i 2 m. Numerosos obreros en actitud tumultuosa delegaron á varios de ellos para presentarse al alcalde pidiendo trabajo. Este les ofreció colocar a 200 por turno y dar pan á los demás, aconscjínáoíes la calma y corrección. Muchos obreros se presentaron después en varías panaderías exigiendo socorros. Los dueños de éstas, con objeto de evitar atropellos, repartieron pan á los obreros. Algunos hornos están cerrados. En previsión de disturbios, el alcalde ha to mado medidas para mantener el orden. J En la Cámara francesa POR 1 ELEGRAFO jQarís, y, 12 m. En la sesión na, la Cámara de diputados el debate sobre las cajas de retiro Durante tres días por semana sesiones de la mañana. de esta mañaha reanudado para obreros. seguirán estas nuil ¡nraififlirnTBinmmi imriíBniínnrra mirar i