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A B C MAKJ fcb 7 DE NOVIEMBRE DE IQO 5. PAG. 14. EDICIÓN 1. su séquito y el embajador de España, que fue á la frontera con los secretarios. Penetran luego en el salón de la estación, salen para ocupar los coches y se forma la comitiva. Al divisarse al Rey con el Kaiser en la escalinata, entona la Marcha Real la banda militar del escuadrón de la guardia de coraceros que hace los honores. D. Alfonso observa con detenimiento el escuadrón y sube á la carretela descubierta que le espera, sentándose á la derecha de! Kaiser, y se pone en marcha la comitiva, precedida de los guardias ciclistas, que obiigan á detenerse á los vehículos mientras aquélla pasa. En el compacto grupo que formaba la coló- toria Luisa, los demás miembros de la familia nia española, sobresalían dos hermosas mujeres imperial y la plana mayor de brillantísimo percon mantones de Manila y flores en la cabeza. sonal palatino. Los honores tributados al Rey al llegar a Los ¡vivas! en castellano al Rey, al Kaiser y á España, se mezclaban con el ¡hoch! alemán. Palacio han sido verdaderamente extraordinaEl carruaje siguió al trote corto por la Ave- rios. Nunca se han tributado otros semejantes á Soberano alguno. nida Central de los Tilos. Después de entrar en Palacio desfilaron las El Rey y el Kaiser conversaban afablemente. tropas, mientras el Rey saludaba á la EmpeX ratriz. (BERLÍN, 6, 4 T. Se ha advertido que el Rey estaba verdadeipjn Unter- den- Linden. A! llegar á este lugar, se produce el mo- ramente emocionado presenciando el grandiomento más emocional de la entrada del Rey. so espectáculo que ha ofrecido Berlín. No se recuerda nada igual en visita alguna Todo el mundo reconoce que no se ha visde soberano extranjero á Berlín, Las gentes to aquí recepción más entusiástica. comparan el febril entusiasmo de hoy con el La Prensa saluda a) Rey y dice que es desque se produjo en el pasado mes de Junio interesado cuanto se hace por agasajar al aucuando hizo su entrada Kronprincesessin. gusto huésped. Toda la Avenida de los Tilos esta adornada X con banderas y flores combinadas, ostentando BERLÍN, 6 5 T. en el centro las cifras del Rey de España. ü l desfile. Las casas, en las que aquí no es costumbre Después de entrar la comitiva en ei paponer colgaduras, están empavesadas como los tio de honor y de saludar el Rey á la Empebuques de guerra en días solemnes. ratriz, salieron las augustas personas y se siEn la Unter- den- Linden las Embajadas de tuaron delante de la puerta principal presenFrancia y Rusia, el hotel Bristol, la compañía ciando el desfile de las tropas. Hamburgo- América, los cafés Victoria y El Rey y el Kaiser estaban en primera fila. Baüer, los palacios de Guillermo 1 y la EmpeEl desfile duró treinta y cinco minutos, y ratriz Federico, J a Academia, el Arsenal, la resultó un cuadro fantástico y deslumbrador. Biblioteca, la Universidad y el Teatro imperial X de la Opera ostentan banderas y gallardetes. BERLÍN, 6 Cf N. En las ventanas hay miles de personas que han a colonia española. pagado á peso de oro el poder ver el paso del La colonia española se reúne en estos mo cortejo. mentos en un banquete en la sala de honor de A lo largo de la Avenida están las Corpora- Arquitectenhaus, en la Vilhenstrasse. ciones oficíales agrupadas alrededor de sus La Embajada y el Consulado de España luestandartes. cen esta noche una magnífica iluminación, com A un lado de la Pariser Platz está la colonia puesta de guirnaldas de luces. española que aclama entusiásticamente á D AlX fonso y al Emperador. BERLÍN, S, 6 T El Rey, que percibe los ¡vivas! en castellano, 1 a recepción. se incorpora y saluda sonriendo. Apenas se cambiaron Itfs primaros salu AI cruzar por delante de la estatua de Fede- dos entre D Alfonso y la familia imperial pasó rico el Grande, D Alfonso, en pie, saluda mi- aquél á la sala del Águila Roja, en donde se litarmente. hizo brevemente la mutua presentación de los En la puerta de la Universidad los estudian- respectivos séquitos. tes con sus gorras y bandas de colores ofrecen Acto seguido se retiró D Alfonso á sus ha pintoresco conjunto. bitaciones. Mientras la comitiva recorría al paso la UnEsta noche á las ocho, en la Sala Blanca, ter- den- Linden, D Alfonso se volvía en el ca- banquete de 3oo cubiertos en honor del Rey. rruaje para mirar y saludar á las damas berliM e aseguran algunos personajes que ahora nesas, que le vitoreaban sin tregua, mirándole salen de Palacio, que el Rey está encantado del al mismo tiempo con gemelos. recibimiento que se le ha hecho, X X BERLÍN, 6 T BERLÍN, 6 t 8 N. I U n Palacio. j p 1 banquete. Con arreglo á un nuevo y solemne ce Comienza ahora el banquete en honor remonial, se ha hecho la entrada en Palacio en forma no usada en visita alguna de Soberano de D Alfonso. extranjero á la corte alemana. Las m e s a s profusamente adornadas con D- Alfonso ocupa las habitaciones de la B ¡7- orquídeas y crisantemos, y colocadas en cuatro dergalerie Galería de retratos) y las llamadas largas filas, rodean la sala Blanca, que está resplandeciente. de Guillermo En la primera, y coincidiendo bajo amplío Están en el chaflán posterior del alcázar y tienen vistas á la Plotz por un lado y dosel, están los sitios del Rey, el Kaiser, la por el otro al colosal monumento de Guiller- Kaiserin, la Krompíncessin y demás Príncipes y Princesas de la casa Imperial. mo el Grande. Asisten también el embajador de España y El Kaiser ha querido con todos estos detalles, diferentes de los empleados cuando vinie- su esposa, los secretarios Sres. Loygorri y Feron los Soberanos de Austria é Italia, dar una rraz, los agregados militares conde del Peñón prueba más de su alta estimación á D Alfonso. de la Vega y duque de la Victoria, los generaLa entrada en Palacio ha sido solemnísima. les á las órdenes del Rey conde de Hohenon y Lindenquist, el coronel de Monteton, barón de El carruaje regio, seguido de todo el cortejo, penetró por la puerta principal, atravesando Scuden, y capitán de navio 1 ngenohl. las filas de guardias formados. Entre los comensales de la Corte al banquete La guardia, situada en el pabellón de Luts figuraban las princesas Enrique, esposa del garten junto al arsenal, hizo los honores, mien- príncipe Enrique; Federico Carlos, tía del tras las bandas militares, colocadas en la Plaza Kaiser; Federico Leopoldo, prima del Empede Armas, entonaban la Marcha Real española. rador; Victoria Margarita, hija de la anterior, AI bajar del carruaje el Rey y el Kaiser y y los príncipes Eiíel, Adalberto, Segismundo, mientras pasaban revista á las tropas, la mul- Carlos, Alberto de Prusia, Joaquín y Federico Guillermo; el intendente de la Casa Impetitud que llenaba la explanada de Lutsgarten rial príncipe de Solms- Bonulh; el gran marisaclamó á los dos Soberanos. Subieron éstos por la escalera principal, en cal, príncipe de Fustenberg, los generales del cuyo primer piso aguardaban al Rey la Kaise- Cuarto militar del Kaiser y los Consejeros del rin, la kronprincessin Cecilia, la princesa Vic- Imperio, como se llama aauí á los ministros p n marcha. X Los coraceros de la Guardia imperial escolian la carretela que ocupan D Alfonso y el Kaiser, á la que siguen otras en las que van los Príncipes, ei embajador de España, señor Ruata, el príncipe de Bülow, el embajador alemán en Madrid Sr. Rodowitz, los señores Gullón, Ferraz y Loygorri, el barón del Richihofen, y después varios carruajes con el séquito de D Alfonso y los generales y ayudantes alemanes adscritos á su servicio. Los Príncipes herederos van en automóvil. El público, agolpado en la Potsdamer PJatz, prorrumpe en calurosos vítores: ¡Jioch! ¡Hochl ¡J pmg ¡Jíoch! ¡Tíoch! Tínsere fíat ser! A la izquierda, un grupo grita ¡Viva España contestando la muchedumbre con entusiásticos ¡hurrahs! -f En medio de delirantes aclamaciones pasa el coche imperial la Potsdamer Platz. Los balcones están llenos de gente. Las señoras agitan sus pañuelos, mientras los hombres saludan respetuosamente. Todo el trayecto ha sido una ovación prolongada, tanto más de estimar, dado el carácter alemán, poco amigo de tales expansiones. Recorre la comitiva la Bellemestrasse y las avenidas deThiergarten hasta la puerta de Brandemburgo, entre filas nutridísimas de gente, pero que está contenida por la sola presencia de los policías, apostados cada cien pasos. X BERLJN, 6, C n la puerta de Brandemburgo. La puerta de Brandemburgo está artísticamente adornada por acuerdo del Municipio berlinés. Aparece toda revestida de gallardetes españoles y alemanes, y en la cuadriga que corona el monumento se han colocado entrelazadas las banderas de Alemania y España. Al llegar el coche á la puerta, la guardia, formada en el pabellón de la Pariser Platz, tributa los honores militares. Detiénese el carruaje regio, y D Alfonso se pone en pie. En este instante avanza hasta la portezuela el burgomaestre, que viste de frac, y saluda á D Alfonso en nombre del pueblo berlinés. Terminada la alocución de bienvenida que había dirigido el Burgmest Kirschner, D Alfonso le contestó en alemán, que se sentía muy dichoso por poder permanecer algunos días en Berlín. Hace dos años ya tenía- -dijo el joven Monarca- -el vivo deseo de visitar vuestra capital; bien lo sabe el emperador Guillermo; pero sólo ahora es cuando me ha sido posible realizar este propósito Finalmente, D Alfonso dio sentidas gracias á la ciudad por Ja cariñosa y brillante acogida que le estaba tributando. Al pasar la Puerta de Brandemburgo se fijó el Rey en las delegaciones estudiantiles, que visten sus trajes característicos. Los estudiantes aclaman con frenesí á D Alfonso y éste contesta saludando á las banderas de las Facultades. 1 Obsérvase que el. Rey está emocionado por él imponente homenaje que se le tributa. ni mi mi- líBSTIIlBBI i n