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A B C MARTES 7 DE NOVIEMBRE DE 1955. PAG. 10. EDICIÓN men Guaqui y duquesa de Villahermosa compendia una época muy interesante de la sociedad madrileña. El palacio en que nació, y en cuya severa capilla ducal ha estado depositado su cadáver, fue construido á principios del siglo pasado por orden de la duquesa viuda doña María Pignatelli y Gonzaga, y en su suntuoso salón principal estuvo instalado el famoso Liceo Artístico y Literario, que tanta influencia ejercía en la cultura patria en el período de la aurora brillante del sistema constitucional. En 1823 habitó este palacio el delfín de Francia, duque de Angulema, cuando vino como generalísimo del Ejército francés á prestar su apoyo al régimen absoluto. El duque D. Marcelino, casado con la hija de los duques de Granada, padres de la recién fallecida duquesa, hizo de su opulenta mansión un centro de cultura. Profesaba el ilustre procer veneración á la memoria de los Argensolas, deudos de sus ascendientes, y su amor á las letras, que le llevó á ocupar con reconocidos méritos un sillón en la Academia Española, le hacía rodearse de los literatos más ilustres de su tiempo, á cuya cabeza figuraba el gran Zorrilla, condiscípulo y amigo fraternal del duque. En aquella atmósfera de cultura creció la encantadora niña Carmen arrullada por los versos del cantor de Granada, que la decía cuando era niña: Ven, sentada en mis rodillas, tus mejillas amoroso besaré; beberé en tus ojos bellos cuanta luz encuentre en ellos, y en su luz me miraré. Si en mis brazos arrullada, fatigada i.1 El álbum de la condesa de Guaqui es un tesoro de poesía donde rinden tributo á su belleza y á su ingenio los más esclarecidos poetas de su tiempo. Grilo la decía: Es Carmen una rubia soñadora, un primor, un hechizo, un embeleso, que en vez de flor, brisa ó aurora, ha nacido mujer de carne y hueso. Con la gran profusión de uñ haz de espigas el oro baja en bucles por su frente; -tiene la tersa nitidez del raso en su nevado cutís transparente; un reguero de luz deja á su paso; es gallarda y gentil como ninguna, sol de la troda, esmalte de la fiesta, tiene inmensa fortuna; y al descender del valle de la luna exclama siempre así: ¡Qué vida ésta! Unía á sus encantos una gran cultura y un corazón noble y generoso que la impulsaba á hacer hermosas obras de caridad y á proteger las artes y las letras costeando notables publicaciones. Se unía al movimiento patriótico con rasgos como los que realizó en el Centenario de Cervantes, y últimamentela llevó su piedad á hacer fundaciones religiosas de importancia. ¡Qué gratos recuerdos deja! Qué queridas- é inolvidables Memorias! Cuando en la triste tarde de ayer conducían su cadáver desde su palacio á la estación del Mediodía para llevarle á Pedrala, se iba de Madrid algo que fue durante mucho tiempo su gala y su encanto. UN MADRILEÑO TRIBUNALES p X P E N D I C l O N D E B -El teniente d e L L E T E S FALSOS la Guardia civil señor Blasco del Toro supo por una confidencia que varios sujetos residentes en Madrid dedicábanse con gran fruto á la expendición de billetes falsos del Banco de España. Puso el hecho en conocimiento de la autoridad, y tras de una laboriosa preparación consiguió encontrar la pista de los denunciados, que al fin cayeron en su poder. Eran aquéllos Andrés Plácido Coello, Pedro González Navarro, Antonio Raserón, Nicasio Manuel de Diego y Marcelino González. Entre éstos figuraba también una mujer llamada Isabel, pero no pudo ser detenida, y ha sido declarada rebelde. Dichos sujetos acostumbraban á reunirse en la taberna establecida en la calle del Arco de Santa María, números 3 y y 3 g, y aunque allí no fueron sorprendidos, supónese con fundamento que en ella hacían la distribución de los billetes falsos, y se repartían el dinero producto de su delito. El teniente Blasco aprovechóse del confidente que le había proporcionado los datos necesarios para la captura, y consiguió que se pusiera al habla con la citada Isabel, en la plaza de Bilbao, encargando á la mujer la adquisición de ocho billetes, por los cuales entregó anticipadamente 168,75 pesetas en buena moneda, pero con la marca necesaria para adquirir el convencimiento de que la compra se había realizado. Recogió Isabel el dinero y seguida de cerca por los guardias que la vigilaban llegó á la plaza del Rey, donde entregó á uno de los procesados la moneda legítima por los billetes falsos que había de recpger el confidente, pero que no llegó á alcanzar porque los hicieron desaparecer viéndose sorprendidos. Estos hechos constituyen, ajuicio del fiscal Sr. Martínez Enríquez, un delito de expendición de billetes falsos, y pide para los procesa- te pluguiera dormitar, porque duermas muellemente, alzaré confusamente algún lánguido cantar. Y si alegre, entretenida estás, ¡mi vida! escuchándome decir, te contaré lindos cuentos de fadas y encantamientos que te halaguen al dormir. Te diré historias tan bellas, que con ellas sueñes, niña, sin cesar; te diré cosas tan suaves como el canto de las aves y del aura el susurrar. Y la niña, que era vastago ilustre de los reyes de Aragón, creció, como la flor delicada, en un viejo tronco, y fue poética, dulce y encantadora. Y cuando pasaron muchos años y el vate anciano se encontró sin recursos, ella contribuyó á darle la pensión que el Estado le negaba No se ha visto en los salones madrileños figura más gentil que la de ella, cuando fue al baile de trajes de los Medinaceli originalmente vestida de Jlve del Paraíso. Era un portento de hermosura cuando Pedro Antonio de Alarcón, de vuelta de la guerra de África, la decía: Hurí de cabellos de oro, dícenme que quieres tú que te cuente un cuento moro. Uno sé que es un tesoro, me lo contó Benzú. En África se lo oí de Abbas en el campamento. Óyelo, preciada hurí, que es un peregrino cuento el cuento que dice así. dos, excepción hecha del apellidado Raserón, la pena de catorce años, ocho njeses y veintiún días de cadena temporal, accesorias y costas. Para Antonio Raserón solicita ocho años y seis meses de presidio mayor, pues lo conside ra cómplice de los anteriores. Los letrados Sres. Muñoz Rivero, Do ai. Herrero Dallares y Cuatre Cases, solicitan la absolución por estimar que sus respectivos patroccinados son inocentes del delito que les imputan. Ayer, después del interrogatorio á que los procesados fueron sometidos por el fiscal y ¡as defensas, comenzó la prueba testifical con la declaración del Sr. Blasco del Toro, que contestó cumplidamente al chaparrón de preguntas con que los defensores, ávidos de contradicciones y datos en que fundar sus futuros informes, le acosaron durante muy cerca de una hora. El presidente de la Sección, que es el digno magistrado D. -Camilo Marquina, seguía sin perder una sílaba el interrogatorio, pues dada la habilidad de letrados tan curtidos en estas lides como Dcval y Muñoz Rivero, el más insignificante descuido podía aprovecharse con perjuicio del procedimiento. Abogado hubo, sin embargo, el Sr. Herrero, que hizo cinco preguntas, que el presidente del Tribunal de claró en el acto impertinentes. Hoy continuará la prueba, pues la causa, tanto por el número de testigos como por e de procesados, está señalada para cinco días. X I I N ROBO. En 1 a Sección tercera se vio ayer una causa seguida contra Gregorio Alguacil, por delito de robo. El v procesado, que penetró en un hotel si tuado en la calle de Lugo, esquina á la de Jaén, fracturando la puerta, y se apoderó de algunas alhajas y varios efectos de no mucho valor, durante la ausencia del dueño de la finca, confesó ayer su delito y el Tribunal popular lo declaró culpable. La Sala, en vista del veredicto, impúsole cuatro años de presidio correccional. X A T E N T A D O Dos vistas se celebraron Y HURTO ayer tarde en la Sección primera. Una por atentado á los agentes de la autoridad y otra- por hurto. De la primera aparece responsable María Vega, y de la segunda, un sujeto apodado el Chato. El letrado que defendió á María sostuvo que aquélla era sólo culpable de una falta de desobediencia ó, en otro caso, de un delito de resistencia á los agentes, por el cual debían imponerla seis meses de arresto y 1 a 5 pesetas de multa. El fiscal pidió para. la procesada, al defender sus conclusiones, cuatro años, dos meses y un día. de prisión correccional, pues estimaba que el hecho de que uno de los guardias que detuvo á María resultara con la guerrera destrozada, determinaba la existencia del atentado. Para el Chato pidió el representante de la ley dos años de prisión, pues el pobrecito ha sido condenado la friolera de- nueve veces por hurtos y tobos. Su última desgracia lesproviene de haber querido apoderarse de unas cuantas docenas de alpargatas, sin duda para ponerse en condicio nes de huir mejor de la Justicia. UN PASANTE Nuevos compañeros. T esde ayer contamos en la redacción de A B C con el valioso concurso de nuestro querido amigo D. Antonio Palomero, periodista ilustre que ha popularizado su firma y la de Gil Parrado que ha usado como seudó- n ¡mo en varios per; ódicos v revistas de M i- 1 i